No era solo un campo de tulipanes.
Era una forma de exceso: de luz, de color, de vida. Belleza en rojo bajo un cielo limpio, como si la primavera hubiera perdido la timidez.
Siempre me ha gustado el rojo: su fuerza, su vitalidad, esa forma de irrumpir sin pedir permiso y convertirlo todo en belleza.