Si me van a llamar egoísta por solamente pensar en mí y en mí bienestar después de haber pasado malas experiencias poniendo a otros primero, sí, soy egoísta.
Creo que la gente sí cambia. Yo cambié.
Dejé atrás versiones de mí que ya no me representaban. Cambié mi mente, mis emociones, mi entorno, mis límites, y hasta mis prioridades... y no fue fácil, pero valió la pena. Hoy soy mi versión mas real
Siempre cuidaba mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta de que a los demás no les importa si sus acciones me lastimaban; el exceso de empatía también destruye.