Sí, sí noté cuando tus mensajes empezaron a tardar más.
Noté cuando te ibas a dormir sin avisar, cuando tus “buenos días” dejaron de tener el mismo entusiasmo y cuando dejaste de contarme cómo estuvo tu día.
Noté cuando empezaste a responder solo por responder, cuando dejaste de decirme esas cosas que antes hacían que me enamorara un poco más de ti.
Sí lo noté. Noté que poco a poco dejaste de ser el mismo de antes.
No tiene caso que me stalkees, no estoy con nadie.
Sí, sí te extraño.
No te voy a molestar.
Si me hablas, contestaré.
Todo lo que te dije alguna vez sigue siendo cierto.
Aún te quiero y te pienso todos los días.
Mereces a alguien emocionalmente disponible, que sepa comunicarse, que no desaparezca, que te cuente lo que hace, que se disculpe si tarda en responder y que nunca te deje adivinando cuál es tu lugar en su vida.