La obsesión por hacer que alguien se arrepienta de haberte perdido es agotadora. A veces solo tienes que asimilar que muchos te pierden y duermen tranquilos. Y está bien. Déjalos ir y encuentra la paz en ti.
Ser tan observadora también significa decepcionarte en silencio. Notar pequeños cambios, recordar detalles que otros olvidan y darte cuenta de que algo ya no es igual mucho antes de que alguien tenga el valor de admitirlo.