Me llegan mensajes de docentes que me hacen pensar tenemos mucho para hacer. Revisar lo que anda bien, lo que anda mal, y sumar esfuerzos entre todos. Lejos de levantar banderas político partidarias para juntar likes y haters transitorios. Unirnos para que los gurises terminen el liceo.
Una profesora me escribió después de tener que renunciar a un grupo por miedo. Desde principio de año habían pedido a la familia que el estudiante tuviera un acompañante. No aceptaron. El mes pasado hubo un episodio en el que intentó agredirla. Ella lo frenó, pero ahí decidió que hasta ahí llegaba.
Y me escribe algo así: "hay gurises que precisan acompañante, que no se pueden regular solos, que necesitan presencia adulta permanente. " Y los docentes tienen muchos estudiantes a cargo. No pueden estar todo el tiempo con uno solo.
No es una crítica a ese gurí. Tampoco a su familia ni a los docentes. Es una pregunta que tenemos que hacernos: ¿estamos poniendo a los docentes en situaciones que no pueden sostener solos?
Porque incluir no es meter a un estudiante dentro de un salón. Incluir es garantizar las condiciones para que pueda estar ahí, aprender y convivir. Y para que sus compañeros y sus docentes también estén cuidados y que puedan aprender bien ...Docentes que dan clase intentando que sus alumnos no les peguen, que no los insulten, esto no es tambien naturalizar la violencia en el aula ?
No es la testosterona. Es lo que aprendimos.
Ayer en el anexo de la Facultad de Medicina, un estudiante de 19 años apuñaló a una compañera de su misma edad en pleno salón de clase. La Justicia lo investiga como tentativa de femicidio. Pero apenas lo leímos, algo adentro nuestro salió a buscar al monstruo: el desviado, el enfermo, la excepción, la justificación…la etiqueta de " salud mental"... Ojo con esa salida. Si mañana aparece un diagnóstico —esquizofrenia, lo que sea—, no es una coartada. Una enfermedad mental no justifica ni minimiza la violencia, ( menos si esta bien tratado y acompañado ) y la enorme mayoría de las personas que atraviesan un trastorno no le hacen daño a nadie. Explicar de dónde viene una conducta es una cosa; perdonarla, otra muy distinta. La violencia machista no sale de una enfermedad. Sale de algo que aprendimos. Porque no era un desconocido. Era un compañero, se habia fijado en ella desde principios de año, con denuncias previas por amenazas a otras alumnas en el liceo. Las señales estaban ahi Claritas…
Y esa fijación que romantizamos —"está obsesionado, "no la puede olvidar"— no es amor. Nunca lo fue. No fue pasión, no fue un malentendido de ella, no fue un hecho aislado. Fue violencia, desde mucho antes del cuchillo. Basta de ponerle música de balada al que persigue, al que controla, al que no acepta un no. Hannah Arendt ya nos lo avisó: no es un monstruo, es una persona. Alguien común que obedeció un mandato. Y ese mandato lo aprendimos todos.
Lo aprendemos temprano, cuando a la nena le enseñamos a hacerse chiquita y al varón a ocuparlo todo. Cuando el amigo le pega a la novia y seguimos mirando para otro lado…Cuando pasan nudes y capturas de Tinder como figuritas. Rita Segato le puso nombre: una cofradía, un mandato de masculinidad que se cobra entre varones. No es la violación o el femicidio solamente. Es todo lo cotidiano que dejamos pasar.
Una de cada tres mujeres en el mundo sufrió violencia física o sexual, según la OMS. Los datos no opinan.A ellas les damos una lista de cuidados que no termina nunca: no salgas de noche, no vayas sola, no uses esa ropa, ni saludes a nadie por el cumpleaños. ¿Qué sigue? ¿No respirar? La lista siempre le crece a ella, nunca al que agrede.
Por eso el foco no va en enseñarle a la mujer a tener miedo. Va en mirarnos entre varones y dejar de mirar para otro lado. A ese estudiante lo frenaron sus compañeros, con el cuerpo, en el aula de clase. Ojalá lo hubiéramos frenado antes: en el chiste, en la amenaza, en el "no es para tanto".Frenarnos es humanizarnos, frenarse es autorregulación, frenarnos entre nosotros es trabajar por el derecho a salir sin miedo a vivir sin miedo a estudiar sin miedo, es trabajar por la vida misma, frenarnos es tomar consciencia que los varones tenemos que hablar y comprometernos. ¿A quién mas estamos dejando pasar?
Si soy parte del problema, soy parte de la solución. #fmed #femicidios #violenciadegenero #noalaviolencia
Esa mujer de no más de 55 kilos tiene más huevos y sentido común que muchos sindicalistas.
Le hizo frente a ese energúmeno insolente que la dobla en tamaño.
Todo mi respeto Sra. Rectora.
El clip colaborativo del rapero sueco Yung Lean y GENER8ION supera los límites de un simple videoclip musical y ya es un festín visual extraordinario. 🔥
La coreografía, a cargo del gran coreógrafo francés Damien Jalet. 💥
Hoy, 29 de abril, Día internacional de la danza.
@NetuMaldo@Danilo300975 Por favor.....ya no existe se estudia por la plata!! Dónde vive usted??? Tenemos multiempleo o muchas horas de trabajo y responsabilidad para ganar un sueldo digno. Infórmese antes de escribir
Dejen de romantizar la maternidad . No todas las madres son buenas. La única perspectiva que no puede fallar es la de los niños. Si no los pone primero, no sirve.
EL CASO MOISES.
El Padre de Moisés Martínez estuvo 3 años en la Cárcel por abusos sexuales.
Sara Martinez, la Hermana de Moisés, fue abusada mas de 60 veces por ese "Padre", y Moisés... tras una discusión después de enterarse del calvario de su Hermana y Madre, golpeada día por medio; lo mata tras defenderse de su propio padre que sacó un arma.
Moisés ahora fué condenado a 12 años de cárcel por defender a su familia de un abusador...
4 veces mas que la pena del agresor.
UN PAIS SIN JUSTICIA, NO ES UN PAIS... ES UNA TRIBU.
#Justicia #Moises
SOLO ME PREGUNTO CÓMO se supone que las MAMÁS deben trabajar de 9 a 5, dejar a los niños en la escuela a las 8 a. m., recogerlos a las 3 p. m., estar al tanto de las actividades escolares, preparar las comidas, cocinar la cena, mantener la casa limpia, lavar la ropa, llevar a los niños a actividades extracurriculares, ascender en la escala corporativa, guardar los días de enfermedad para cuando los niños estén enfermos, ser una buena amiga, hija y compañera, todo mientras intentan cuidar su propio cuerpo y salud mental...
@dzl1512@DrLagarca2 Comparto lo que decís. Tenemos 1 o 2 por dónde vivo y esa sensación la tenemos todos en el barrio. Ni hablar de los campamentos ,las peleas y los olores.
Para quien no sabía:
1.Los médicos duermen.
2. Los médicos se alimentan.
3. Los médicos tienen familia.
4. Los médicos precisan de dinero (también pagan cuentas).
5. Los médicos no examinan pacientes por teléfono.
6. Los médicos no son videntes ni magos.
7. Los médicos dejan de ser médicos en reuniones de familia y en fiestas.
8. Los médicos también tienen vacaciones.
9. Los médicos también se enferman.
Los médicos son seres humanos como usted.
"En nuestras filas existe un imperdonable menosprecio al fascismo. Este menosprecio para lo único que sirve es para blanquear el peligro fascista y dificultar la lucha antifascista". Georgi Dimitrov
La Gestapo de Trump fusilando a un civil en plena calle, igual que las SS hacían hace 80 años, esta barbarie ultraderechista de EEUU llegará a todos lados... el peligro fascista nunca se fue, solo se disfrazó de democracia para poder resurgir.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.