No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.
Basta de hablar de las hamburguesas: hablemos de cómo los hombres las han dejado endeudadas, se les ha metido en su casa, pagando cuotas de su carro o de su moto, las han dejado en bancarrota, amenazada por un gota a gota o simplemente han ejercido violencia económica. ¡Las leo!
Como vas a ser capaz de tener a tu novia embarazada, hace meses, y aun así pasar las noches al lado de otra persona? Buscar a alguien mas y ser capaz de mirarla a los ojos y decirle que la amas? No seas triple hpta!
Mi primo parecía haber superado completamente a su ex.
Subía fotos viajando.
Salía todos los fines de semana.
Conocía gente nueva.
Todos le decíamos que se veía mejor que nunca.
Hasta que un día, mientras tomábamos cerveza, me confesó algo inesperado.
—No extraño la relación. Extraño tener un lugar emocional seguro.
Le pregunté qué quería decir.
Y respondió:
—Extraño llegar cansado y saber que había alguien esperando escuchar cómo estuvo mi día. Extraño sentir que alguien conocía versiones de mí que nadie más veía.
Ahí entendí algo importante.
A veces las personas no lloran solamente por quien perdieron.
Lloran por la sensación de pertenencia que tenían con esa persona.
Porque encontrar amor puede pasar muchas veces.
Pero encontrar a alguien con quien puedas sentirte completamente tú…
eso es muchísimo más raro.
Y cuando se pierde,
el vacío no siempre aparece de inmediato.
A veces llega meses después,
cuando tienes una buena noticia y ya no sabes a quién contársela primero.
Lo difícil que es aceptar cuando alguien simplemente no te quiere en su vida porque sabe lo que sientes, donde y cómo encontrarte pero bajo esas mismas condiciones decide no hacerlo. Hay demasiado amor en no volver a molestar a quien decidió no tenerte.