ya no quiero volver a escuchar un “te merecés a alguien mejor”. Solo quiero escuchar un “quiero amarte y cuidarte como merecés, y voy a esforzarme en ser mejor para vos”.
Lo que vale la pena no se deja en pausa ni se deja ir. Se elige, se cuida y se construye en el presente. Los grandes amores no esperan a que el universo alinee los planetas para juntarlos, sino que tienen la valentía de quedarse y luchar cuando todavía pueden.
La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.
Si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablaría del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querías en tu vida y ver cómo a esa persona le da igual.