@LaMarcelarienne Nunca me lo había planteado desde ese punto de vista, la verdad. El hecho de que el español ocupe espacios que antes estaban destinados a la anglofonía puede ser muy interesante.
España es un manicomio en el cual el líder del partido antipaguitas (VOX) ha vivido de paguitas toda su vida y el fundador del partido más de izquierdas (Podemos) es dueño de varias empresas en las que se dedica a vulnerar regularmente los derechos laborales de sus trabajadores.
La democracia liberal es el sistema político que Estados Unidos exige a sus subordinados por ser el más sencillo de parasitar e integrar en su esfera imperial.
No hay en esta premisa intención moral o empatía alguna.
La democracia liberal es ideal porque:
1) Genera una fractura política interna perpetua y esclerótica, haciendo que los países abandonen su soberanía en un conflicto constante entre facciones creadas artificialmente.
2) La democracia liberal diluye el patriotismo y, en lugar de unir a la ciudadanía en una causa común, la divide en facciones carentes de poder real para beneficiar a la sociedad en su conjunto.
3) Permite la liberalización total de la economía, de modo que Estados Unidos solo necesita emplear su poder financiero y el dólar para parasitar sectores estratégicos.
4) Evita que Estados Unidos tenga que administrar directamente otros Estados; basta con financiar a los actores adecuados para impulsar sus intereses.
5) Ofrece a los pueblos una falsa sensación de libertad, haciéndoles creer que tienen un poder real sobre la soberanía de su país, cuando en realidad participan en un concurso de popularidad periódico impulsado por los aparatos propagandísticos de cada nación y de los propios Estados Unidos.
La izquierda, el feminismo y a lo que hemos llegado
El feminismo no nació como una filosofía abstracta ni como un manual de conducta. Nació para resolver problemas concretos.
Mujeres que no podían votar, que cobraban menos por el mismo trabajo, que no podían abrir una cuenta bancaria o que sufrían violencia real sin amparo legal. Funcionó mientras señalaba hechos y no actitudes, y sin criminalizar a todos el mundo.
Durante décadas se discutían derechos civiles, reformas laborales y protección efectiva. El conflicto era reconocible y las soluciones, discutibles pero tangibles. Se hablaba de la vida real.
El problema empezó cuando ese marco dejó de servir para corregir la realidad y pasó a utilizarse como escudo ideologico.
Desde que el PSOE convirtió el feminismo en el eje central de su legitimidad política, especialmente a partir de 2018, el discurso de la izquierda gobernante se desplazó de lo pragmático a lo simbólico.
Cuando el poder adquisitivo bajaba, se hablaba más de patriarcado. Cuando la vivienda se volvía inaccesible, se hablaba más de violencia estructural, cuando los servicios públicos se saturaban, aumentaban los relatos y cuando la corrupción del PSOE aparecía, no era un problema grave.
En ese contexto, el feminismo institucional dejó de interpelar como una herramienta para mejorar la vida y empezó a funcionar como filtro entre "buenos" y "malos".
No importaba tanto qué te pasaba, sino cómo lo decías. Si usabas el lenguaje correcto. Si no incomodabas. Si no le hacías el juego a la derecha.
Cuando alguien decía “no llego a fin de mes”, no recibe una política concreta, sino que la culpa es de los ricos. Cuando alguien decía “no puedo alquilar”, se le pide paciencia hasta poder expropiar. Cuando alguien decía “esto no funciona”, se le advierte que está entrando en la agenda de la derecha.
Y así se instaló una idea implícita, no mires tu vida, mira el marco ideológico.
Podemos, nacido como respuesta al colapso del régimen tras el 2008, prometió cambiar las cosas. Pero una vez dentro de las instituciones sustituyó el conflicto económico por el fanatismo identitario. Cambió hablar de salarios y vivienda por vigilancia del lenguaje y organización social por superioridad moral.
No amplió la base social de la izquierda. La estrechó. Castigó las dudas internas, convirtió la discrepancia en traición y expulsó a personajes populares porque no encajaban en el nuevo canon. Podemos no fue destruido por la derecha. Se volvió irrelevante por incapacidad de hablar de la vida real.
El relevo, Sumar, no corrigió nada. Sumar no nació para disputar el rumbo del Gobierno, sino para amortiguar sin querer el desgaste del PSOE. No entró en conflicto real, no incomodó a nadie, no puso sobre la mesa la vivienda, la estructura productiva o el empobrecimiento generacional con la fuerza necesaria.
Se volvió una izquierda decorativa, amable, perfectamente compatible para que todo siguiera igual.
Mientras tanto, el PSOE, bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, tomó una decisión clara. Blindarse. Eliminar contrapesos internos. Convertir el partido en una estructura presidencialista donde la crítica equivale a deslealtad. Gobernar pasó a ser resistir.
Durante años te pidieron que votaras con miedo. Que no exigieras resultados, solo ser "bueno" o que llamaras "progreso" a vivir peor.
No te pidieron que renunciaras a tus valores. Te pidieron algo más eficaz, pertenecer al bando correcto.
El resultado político está a la vista, con abstención creciente entre votantes de izquierdas y ruptura generacional. No porque la gente se haya vuelto de derechas, sino porque está buscando respuestas reales a los problemas básicos.
El feminismo nació para escuchar a quienes no eran escuchadas. Hoy se utiliza para pedirte silencio cuando quieres decir que tu vida empeora.
Cuando una causa deja de corregir la realidad y empieza a exigir que la realidad se adapte al discurso, deja de ser emancipadora. Y pasa a ser, simplemente, poder para algunos.
Este artículo intenta desacreditar el libro de Juan Soto Ivars con un argumento clásico, que las denuncias falsas son estadísticamente irrelevantes.
1. “Las denuncias falsas son irrelevantes porque solo se condenan unas pocas”. → Error metodológico básico:
El artículo repite la cifra oficial de la Fiscalía (0,01 %), pero obvia algo que cualquier jurista conoce. La cifra oficial solo recoge las denuncias falsas que terminan en condena por denuncia falsa.
Para que una denuncia se clasifique oficialmente como falsa, deben cumplirse tres requisitos extremadamente restrictivos:
- Que el denunciado lo denuncie él mismo.
- Que se pueda probar la falsedad más allá de toda duda.
- Que el fiscal decida perseguirlo (lo cual casi nunca ocurre).
Esto deja fuera denuncias archivadas por falta de pruebas, denuncias retiradas, denuncias contradictorias, denuncias reconocidas como instrumentales en procesos de familia, denuncias sin testigos ni lesiones y denuncias con relato incompatible pero no demostrablemente falso.
Es decir, la cifra oficial solo captura una mínima fracción del fenómeno real.
2. “Soto Ivars exagera casos excepcionales y los convierte en norma”.→ Falso. El libro muestra un patrón institucional, no anécdotas:
El artículo acusa al autor de usar casos aislados. Basta leerlo para comprobar que el libro utiliza decenas de sentencias, aporta testimonios de jueces, recoge casuística policial, entrevista a abogados de oficio, analiza patrones de tribunales de familia, expone datos del CGPJ sobre archivo de denuncias, medidas cautelares y prisiones preventivas.
El libro no intenta demostrar que las denuncias falsas sean mayoritarias, sino que el sistema permite abusos, que se dan en un número relevante y que son invisibles porque políticamente es tabú estudiarlos.
Eso no es convertir una anécdota en tendencia, es corregir un punto ciego institucional.
3. “El sistema no aplica medidas cautelares automáticamente”. → La realidad práctica muestra lo contrario:
- Cada año hay entre 40.000 y 60.000 detenciones por denuncias, porque el protocolo policial impone la detención por defecto en VioGén.
- Se dictan más de 100.000 medidas cautelares al año.
- Entre 10.000 y 15.000 hombres entran en prisión preventiva (estimación basada en ratios judiciales y datos penitenciarios).
Frente a unos 50 homicidios al año, la desproporción es objetivamente enorme.
Decir que el sistema no actúa automáticamente contradice lo que los propios jueces admiten, que la presión mediática y política empuja a decisiones cautelares amplias por prudencia, no por riesgo real.
4. “Enfocarse en las denuncias falsas desincentiva a las víctimas reales”. → Falacia del miedo:
La crítica sostiene que hablar del tema puede disuadir a mujeres maltratadas de denunciar. Es un argumento emocional, no estadístico. Nadie pide suprimir la ley. Nadie niega la violencia contra las mujeres. Nadie reclama dejar desprotegidas a las víctimas reales.
Lo que se reclama es revisar los fallos del sistema para proteger a todos, es decir, a las mujeres en riesgo real y a los hombres injustamente denunciados.
Usar a las víctimas reales como escudo para no revisar los abusos del sistema es, precisamente, lo que Soto Ivars critica en el libro.
5. “La violencia de género es estructural y por eso es irrelevante hablar de denuncias instrumentales”.→ Argumento ideológico, no jurídico:
El artículo no aporta un solo estudio criminológico serio que demuestre que la violencia de pareja en España es estructural, más allá del eslogan feminista.
Los estudios del Ministerio del Interior indican lo contrario:
- El 71 % de los homicidas estaba bajo sustancias.
- El 50 % vivía en precariedad.
- El 44 % estaba en paro.
- El 32 % tenía trastornos mentales.
La causa principal no es un constructo cultural abstracto. Es marginalidad, salud mental, alcohol y drogas.
La explicación feminista es cómoda políticamente, pero falsa empíricamente.
Les han hecho creer que eso es todo a lo deben aspirar en el terreno intelectual: a la funcionalidad más ramplona, a la concreción más inmediata y cotidiana. Les han instilado la doctrina de una existencia fungible contra cualquier solidez del pensamiento y del espíritu.
Estamos a 19 de noviembre y ya va apremiando el tiempo para empezar a redactar las calificaciones del 1er. trimestre. Acompánenme al desnortado modo de calificar de la LOMLOE. >
@LaMarcelarienne A veces tengo la sensación de que la realización de efemérides (sobre todo de aquellas relacionadas con la cuestión de la mujer) tienen más que ver con la necesidad de dar de comer a determinados cargos políticos que a la de responder ante la realidad.
@followero Yo creo que hacen falta muchos docentes como tú. Es una pena la existencia de todo este ruido que hay alrededor que no nos permite parar, reflexionar y pensar "¿Qué cojones hacemos?". Un abrazo.
¡Domingo de TURRA! ☕
Hoy vengo con uno de esos temas que duelen más que un parte mal escrito: la tendencia enfermiza del sistema educativo a complicarlo todo.
Porque parece que, si algo es simple y funciona, hay que retorcerlo hasta que nadie lo entienda. 👇
@educaciocat2022 Al final se trata de lo de siempre. El deterioro de lo público hace buscar a la gente una alternativa por lo privado. Yo entendería el cambio.
Los rojos en general y los vascos abertzales en particular son el ejemplo perfecto de lo que es la izquierda. Solidaridad con el lejano, porque es fácil y no implica esfuerzo, pero desidia y abandono a la gente cercana y de su alrededor.