Felicidades @EVerastegui, "Cabrini" deja claro cómo es la verdadera mujer fuerte y valiente. Vayan a verla.
¡Brilla Eduardo, brilla México!
¡Viva 🇲🇽! 👊🏼
A pocos días de las consagraciones episcopales del 1 de julio en Écône, se presentan los escudos episcopales de los cuatro futuros obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, acompañados de la explicación de sus principales elementos y de sus lemas.
https://t.co/J7sUw2Ps6z
¿Los mismos dícese obedientes de "amar al prójimo como Yo los he amado" alegrándose con la excomunión de católicos, son los mismos que se alegraban con la muerte civil de los mal llamados antivacunas?
Solo observen el patrón. Esto NO es casualidad.
La pregunta que debemos hacernos es:
CUI BONO?
(¿QUIÉN SE BENEFICIA con una división en las filas que solo debería ser resistencia unida, contra todo aquel que desprecia a N.S. Jesucristo?).
Carta abierta a Su Santidad el Papa León XIV y a los cardenales de la Santa Iglesia. En vísperas del Consistorio que se celebrará a finales de este mes, y a pocos días de las consagraciones episcopales previstas para el próximo 1 de julio en Écône... https://t.co/wc6mPEGZnk
«Nos acercamos a este gran acontecimiento del 1 de julio, tan importante para la “operación supervivencia” de la Tradición. Las voces comenzarán a alzarse. Permanezcan en paz. “La caravana pasará; sin duda habrá ladridos, pero pasará”.»
🔗 https://t.co/pnrMV95VRu
La pregunta que un católico sencillo necesita hacerse no es "¿por qué la FSSPX ordena sin mandato?" sino REALIZAR EL GIRO honesto: "¿por qué Roma se niega con tanta insistencia a dar permiso para consagrar obispos, a una de las congregaciones más fieles trasmitiendo la tradición?"
La VERDAD les vendrá sola.
Aquí la tercera entrega para comprender esa VERDAD:
TRADITIO. Por amor a la Iglesia: un trabajo de Caridad.
https://t.co/8RJM2flCER
Hace 38 años, unos 9,500 fieles acudieron a las consagraciones episcopales en Écône, Suiza. Y sus enemigos pensaron que las FSSPX desaparecerían, luego de las sanciones y la maquinaria mediática que se montó contra la pequeña fraternidad.
Para este 1 de julio, están ya inscritas más de 17,000 almas que llegarán de todos los confines del planeta.
Deo Gratias!
"Nous nous approchons de ce grand événement du 1er juillet, qui est d’une telle importance pour ce que Mgr Lefebvre appelait « l’opération survie » de la Tradition.
Neuf jours nous en séparent et vous allez voir : les voix vont commencer à s’élever. Les journalistes, surtout en cette période, ont souvent peu de choses à dire. Nous allons donc être traités de schismatiques, d’hérétiques ; peut-être serons-nous excommuniés, je n’en sais rien, je ne sais pas, je ne suis pas prophète. Mais je vous dirai simplement : restez dans la paix.
Ne nous tracassons pas, la caravane passera, il y aura sans doute des aboiements, mais elle passera."
Sermon de M. l'abbé Denis Puga ce dimanche 21 juin en l’église Saint-Nicolas-du-Chardonnet (Paris)
"Yo detesto al modernismo pero..."- y se pliega a apoyar a los modernistas para atacar a la Tradición.
Si leen este tipo de excusas ridículas, propias de tibios que se erigen como autoridad "pero ojo, no estoy en contra de la Tradición" no se equivoquen: SON caballos de Troya.
TRADITIO – Por amor a la Iglesia, tercer episodio: La vida sacramental de la Iglesia. A través de los santos óleos y la Semana Santa, la vida litúrgica santifica las almas, comunica la gracia y prolonga la obra redentora de Cristo en todo el mundo.
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https://t.co/at0E7kL8Lv
Una cosa es que el Santísimo Cordero baje al altar; que lo hace, en ambas misas. Otra, muy distinta, es que el incienso suba y sea grato al Padre.
La validez -ese descenso del Cordero- es un acto de la pura omnipotencia divina, que no depende de la santidad del ministro. Pero la perfección de la ofrenda, ese odor suavitatis del Sacrificio que realmente alcanza a Dios, depende intrínsecamente de la integridad del rito y de la rectitud de intención de quien ofrece.
Pero, ¿de que te sirve que el Cordero baje si van a maltratarlo? Ahí reside la diferencia sustancial. No es una cuestión de "latín", ni de "estética", ni de "nostalgia por la Tradición", ni siquiera del "silencio exterior". Quien te dice aquello te está ALEJANDO de tu derecho a adorar y glorificar a Dios como es DEBIDO y EXIGIDO por Él.
Lo que está en juego es la perfección de la ofrenda en el acto de la Redención, un acto que, por naturaleza, es absoluta y excluyentemente teocéntrico.
Quien no alcanza a comprender la gravedad de esta distinción cae en el error de creer que ambas misas (Vetus versus Novus) son, en esencia "lo mismo". No lo son. Y en esa ceguera respecto a lo más elemental de nuestra relación con Dios hace que el título de "católico" resulte, precario.
Estamos ante una disyuntiva definitiva: o se ha caído en el engaño, o se es parte de la maquinaria de demolición que el enemigo ha infiltrado en el corazón de la Iglesia.
Para que vean que no hablo por hablar hice este compilado personalmente.
Acá podrán ver como nadie se postra delante del Santísimo Sacramento, y encima lo reciben en la mano 🙏😢
¡¡¡ESTO ES EVIDENCIA DE LA PROTESTANTIZACIÓN!!!
LAS DOS RELIGIONES
Empecemos el ensayo recordando algo elemental: el principio rector de toda lógica es el de no contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. En el ámbito de la verdad revelada, este principio no es una "mera convención" intelectual, sino un reflejo de la inmutabilidad de Dios (como Dios no cambia -y Su Verdad tampoco-, la lógica que gobierna Su Iglesia debe ser siempre la misma: lo que fue verdad ayer, debe seguir siendo verdad hoy, porque la Verdad es un atributo de la eternidad de Dios y NO una moda sujeta al tiempo).
Sin embargo, observamos en las recientes declaraciones del actual pontífice, León, respecto de la Fraternidad San Pío X (SSPX), una ruptura que exige un análisis urgente y claro. El Papa al afirmar que la comunión "es imposible" debido a la negativa de la SSPX a aceptar elementos fundamentales del Vaticano II, León ha declarado, de forma tácita pero inequívoca, que la Iglesia que él lidera es ontológicamente distinta de la Iglesia que se mantuvo fiel a la fe preconciliar.
La contradicción es clara: si la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y el Cuerpo Místico es atemporal, su doctrina NO puede ser un objeto de negociación que se transforma según el capricho de los siglos. Por eso, cuando León condiciona la aceptación de la SSPX a la adhesión al Vaticano II, admite implícitamente que dicho Concilio NO es un seguimiento de la Tradición, sino un cuerpo de enseñanzas nuevo, distinto y, en puntos cruciales, incompatible con el Magisterio Universal previo.
Desarrollemos esto: por el principio de no contradicción, si la enseñanza A (Tradición) denuncia que la "libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad son errores o desviaciones", y la enseñanza B (Vaticano II) los afirma como "verdades", estas enseñanzas no pueden coexistir dentro de una misma identidad teológica sin destruirse mutuamente. Una de los dos tiene que sobrevivir y la otra, ser destruido para garantizar la existencia del contrario. Por esto, la curia de Roma al imponer la enseñanza B como condición para la legitimidad, León confiesa que el objeto de su lealtad NO es la Iglesia Católica de los siglos (la que condenó tales ideas), sino una nueva concepción eclesiástica que ha roto formalmente con el pasado.
Con lo cual Roma ha reconocido por primera vez en 60 años que existe una ruptura formal de la curia romana con respecto a la Iglesia Católica de dos mil años. La gravedad de la postura de León radica en su honestidad involuntaria. Al afirmar “es su elección” (la SSPX al mantenerse en la Tradición) y “debemos movernos adelante” (Roma) y no "nuestro objetivo es salvar almas" sino "seguir nuestra agenda" está demarcando la linea divisoria en el terreno de batalla: el Vaticano, bajo el Concilio Vaticano II, se DESPRENDIÓ de sus amarras antiguas. ¡No se trata de un conflicto administrativo, estamos hablando de una incompatibilidad por la contradicción DE LAS ESENCIAS (enseñanzas)!
¿Qué nos indican dos mil años de doctrina? La Iglesia Católica es una realidad monolítica y perenne. Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre y Su doctrina no es una masa moldeable. El depósito de la fe es un bloque de granito inalterable. Si León la defendiese, las enseñanzas de Pío X serían perfectamente compatibles con el pontificado actual. Pero la jerarquía que ocupa Roma ha hablado como si la Iglesia no fuera perenne. Al ser incapaz de reconciliarlas, el actual ocupante de la sede romana confirma que estamos ante dos realidades:
• La Iglesia de la Tradición: el Cuerpo Místico de Cristo como el UNO, la realidad metafísica que sostiene que la Verdad es inmutable.
• La “Iglesia” post-Conciliar: Una estructura administrativa que, bajo la excusa del "desarrollo" y el "progreso" ha adoptado una nueva religión basada en la subjetividad, el diálogo ecuménico y la adaptación al mundo moderno.
De acuerdo entonces a las afirmaciones de León, estamos antes DOS religiones y una tiene que morir para que la otra pueda emerger e instaurarse.
No podemos escapar a la consecuencia lógica de estas premisas. Si la SSPX -defensora de la fe de siempre- no puede estar en comunión con Roma, es porque Roma ya no comparte la fe de la SSPX. Se ha operado una mutación. Ya ni siquiera estamos hablando de que la jerarquía actual no considere que los lefebvristas sean católicos “incompletos”: Roma ha declarado de manera clara a la SSPX como practicante de una religión ajena a su nuevo paradigma. Y es la razón principal por la cuál no puede haber "comunión con Roma": la SPPX defiende una religión distinta y contraria.
Por lo tanto, León, con sus palabras, ha validado la tesis más dolorosa pero necesaria de procesar, de nuestro tiempo: lo que hoy se denomina “catolicismo” en los pasillos del Vaticano ha dejado de ser la catolicidad que fue. La pretendida “comunión” se ha vuelto imposible NO por falta de buena voluntad, sino por una imposibilidad lógica. Ninguna estructura puede albergar, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, la Verdad que condena el error y al error que se pretende y presenta como "verdad".
Por tanto, al exigir la aceptación de un concilio rupturista como condición para ser aceptada, Roma ha declarado, tácitamente pero de manera total y formal, QUE DESDE EL CONCILIO VATICANO II ROMA HA ABANDONADO LA BARCA DE PEDRO PARA CONSTRUIR UNA PROPIA.
Para el católico militante reconocer esto NO es un acto de rebeldía, sino un acto de fidelidad a la lógica y a la Verdad inmutable. Si León admite que no pueden convivir con la FSSPX porque sus VISIONES DEL MUNDO SON DISTINTAS, nosotros debemos en este punto aceptar que, en efecto, estamos ante dos religiones que solo comparten, por ahora, el nombre. Una es la verdadera fundamentada en una teología (unidad católica), la otra, la impostación de la verdadera, fundamentada en su antiteología (unidad en la apostasía).
Autor: Mar Mounier
LAS DOS RELIGIONES
Empecemos el ensayo recordando algo elemental: el principio rector de toda lógica es el de no contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. En el ámbito de la verdad revelada, este principio no es una "mera convención" intelectual, sino un reflejo de la inmutabilidad de Dios (como Dios no cambia -y Su Verdad tampoco-, la lógica que gobierna Su Iglesia debe ser siempre la misma: lo que fue verdad ayer, debe seguir siendo verdad hoy, porque la Verdad es un atributo de la eternidad de Dios y NO una moda sujeta al tiempo).
Sin embargo, observamos en las recientes declaraciones del actual pontífice, León, respecto de la Fraternidad San Pío X (SSPX), una ruptura que exige un análisis urgente y claro. El Papa al afirmar que la comunión "es imposible" debido a la negativa de la SSPX a aceptar elementos fundamentales del Vaticano II, León ha declarado, de forma tácita pero inequívoca, que la Iglesia que él lidera es ontológicamente distinta de la Iglesia que se mantuvo fiel a la fe preconciliar.
La contradicción es clara: si la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y el Cuerpo Místico es atemporal, su doctrina NO puede ser un objeto de negociación que se transforma según el capricho de los siglos. Por eso, cuando León condiciona la aceptación de la SSPX a la adhesión al Vaticano II, admite implícitamente que dicho Concilio NO es un seguimiento de la Tradición, sino un cuerpo de enseñanzas nuevo, distinto y, en puntos cruciales, incompatible con el Magisterio Universal previo.
Desarrollemos esto: por el principio de no contradicción, si la enseñanza A (Tradición) denuncia que la "libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad son errores o desviaciones", y la enseñanza B (Vaticano II) los afirma como "verdades", estas enseñanzas no pueden coexistir dentro de una misma identidad teológica sin destruirse mutuamente. Una de los dos tiene que sobrevivir y la otra, ser destruido para garantizar la existencia del contrario. Por esto, la curia de Roma al imponer la enseñanza B como condición para la legitimidad, León confiesa que el objeto de su lealtad NO es la Iglesia Católica de los siglos (la que condenó tales ideas), sino una nueva concepción eclesiástica que ha roto formalmente con el pasado.
Con lo cual Roma ha reconocido por primera vez en 60 años que existe una ruptura formal de la curia romana con respecto a la Iglesia Católica de dos mil años. La gravedad de la postura de León radica en su honestidad involuntaria. Al afirmar “es su elección” (la SSPX al mantenerse en la Tradición) y “debemos movernos adelante” (Roma) y no "nuestro objetivo es salvar almas" sino "seguir nuestra agenda" está demarcando la linea divisoria en el terreno de batalla: el Vaticano, bajo el Concilio Vaticano II, se DESPRENDIÓ de sus amarras antiguas. ¡No se trata de un conflicto administrativo, estamos hablando de una incompatibilidad por la contradicción DE LAS ESENCIAS (enseñanzas)!
¿Qué nos indican dos mil años de doctrina? La Iglesia Católica es una realidad monolítica y perenne. Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre y Su doctrina no es una masa moldeable. El depósito de la fe es un bloque de granito inalterable. Si León la defendiese, las enseñanzas de Pío X serían perfectamente compatibles con el pontificado actual. Pero la jerarquía que ocupa Roma ha hablado como si la Iglesia no fuera perenne. Al ser incapaz de reconciliarlas, el actual ocupante de la sede romana confirma que estamos ante dos realidades:
• La Iglesia de la Tradición: el Cuerpo Místico de Cristo como el UNO, la realidad metafísica que sostiene que la Verdad es inmutable.
• La “Iglesia” post-Conciliar: Una estructura administrativa que, bajo la excusa del "desarrollo" y el "progreso" ha adoptado una nueva religión basada en la subjetividad, el diálogo ecuménico y la adaptación al mundo moderno.
De acuerdo entonces a las afirmaciones de León, estamos antes DOS religiones y una tiene que morir para que la otra pueda emerger e instaurarse.
No podemos escapar a la consecuencia lógica de estas premisas. Si la SSPX -defensora de la fe de siempre- no puede estar en comunión con Roma, es porque Roma ya no comparte la fe de la SSPX. Se ha operado una mutación. Ya ni siquiera estamos hablando de que la jerarquía actual no considere que los lefebvristas sean católicos “incompletos”: Roma ha declarado de manera clara a la SSPX como practicante de una religión ajena a su nuevo paradigma. Y es la razón principal por la cuál no puede haber "comunión con Roma": la SPPX defiende una religión distinta y contraria.
Por lo tanto, León, con sus palabras, ha validado la tesis más dolorosa pero necesaria de procesar, de nuestro tiempo: lo que hoy se denomina “catolicismo” en los pasillos del Vaticano ha dejado de ser la catolicidad que fue. La pretendida “comunión” se ha vuelto imposible NO por falta de buena voluntad, sino por una imposibilidad lógica. Ninguna estructura puede albergar, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, la Verdad que condena el error y al error que se pretende y presenta como "verdad".
Por tanto, al exigir la aceptación de un concilio rupturista como condición para ser aceptada, Roma ha declarado, tácitamente pero de manera total y formal, QUE DESDE EL CONCILIO VATICANO II ROMA HA ABANDONADO LA BARCA DE PEDRO PARA CONSTRUIR UNA PROPIA.
Para el católico militante reconocer esto NO es un acto de rebeldía, sino un acto de fidelidad a la lógica y a la Verdad inmutable. Si León admite que no pueden convivir con la FSSPX porque sus VISIONES DEL MUNDO SON DISTINTAS, nosotros debemos en este punto aceptar que, en efecto, estamos ante dos religiones que solo comparten, por ahora, el nombre. Una es la verdadera fundamentada en una teología (unidad católica), la otra, la impostación de la verdadera, fundamentada en su antiteología (unidad en la apostasía).
Autor: Mar Mounier
Esto es muy triste. Tristísimo. Desolador. La sentencia es clara: ‘La condición es que, o aceptan el Concilio Vaticano II o serán excomulgados’.
Noten la omisión deliberada: León XIV no exigió aceptar la doctrina de la Iglesia de dos mil años sino que ha trazado una línea inequívoca, estableciendo que la institución que él defiende comienza, arbitrariamente, en el Concilio Vaticano II.
Por lo tanto, la condición sine qua non para estar en comunión con la curia vaticana es apostatar de lo transmitido desde Nuestro Señor Jesucristo y renegar formalmente de dos milenios de doctrina perenne.
Es imperativo recordar que el Concilio Vaticano II es el único concilio meramente pastoral de la historia de la Iglesia. Esta naturaleza no es un detalle técnico, es su límite: el fiel católico no solo tiene el derecho, sino el deber de rechazar sus documentos cuando su ambigüedad y su sesgo modernista atentan contra el depósito de la fe. Excomulgar por negarse a seguir una NOVEDAD PASTORAL es no solo un abuso de autoridad, sino el acto de desesperación de una curia que ya no puede defender su agenda ANTITEOLÓGICA contra la Teología y, que solo va a imponerla por el miedo.
Técnicamente, estaríamos ante la institucionalización de la Gran Apostasía: la apostasía operativa es el sistema donde el lenguaje de la fe se utiliza para desmantelar la fe misma. Al exigir adhesión al Vaticano II como símbolo de pertenencia, la curia de facto ha declarado que la Tradición es su enemiga. Y precisamente la Tradición es el marco ontológico que da sentido al Magisterio y es, en última instancia, la que valida el Canon Bíblico. Es una inversión total: la jerarquía está utilizando el poder de las llaves para cerrar la puerta del Reino y abrir las ventanas del mundialismo.
autor: Mar Mounier.
"¡Obedece a Roma!"
Pero las enseñanzas de la Roma hoy está en contra del Magisterio Universal
"¡Pero lo han dicho Juan Pablo, Benedicto, Francisco y Leon y tienes que obedecer!"
¿Pero no puedes contrastar y ver que lo que afirman ellos va en contra de dos mil años de Tradición, tradición que viene directamente de Cristo? Sin Tradición no tendríamos Magisterio ni Biblia. Romper con la Tradición es quebrar el corazón de lo que Cristo nos TRANSMITE en línea recta...
"¡Tienes que obedecer o eres cismático!"
Si debo desobedecer a ROMA en donde el "humo de SATANÁS" se ha instaurado segun Pablo VI, para obedecer a Nuestro Señor y a su Santa Esposa y, eso me supone el martirio de hombres, tomaré ese tormento gustosa pues me acercará a la gloria de Dios.
Mientras tanto, Roma y su curia masónica talmúdica puede quedarse con los templos, la muceta y el báculo.
Yo me quedo con la FE que me ha sido entregada y que DEBO transmitir, pues es el único cimiento desde donde se podrá volver a empezar, luego que TODO este reino del mal, haya sido destruido.
“Nadie puede orar en común con los herejes y cismáticos(…) No está permitido a los herejes entrar en la casa De Dios, mientras ellos continúan en la herejía.”
Concilio de la Laodicea, año 367, Canon 6