@Ariel14carpmas@PATRICIOSAMORE@kiperdaniel Ariel, es cierto que defendió los espacios verdes del club, y cuando todos callaban también denunciaba y anticipaba todo lo que hoy padecemos. Basta seguirlo en X y repasar sus publicaciones. Y vos, en cambio, estabas recibiendo entradas de protocolo
@JeroMilanebl@kiperdaniel El único dirigente opositor presente fue Kiper.
Ausentes Trillo, Caselli, Belli y Lunati. ¿Aún no te das cuenta que son oficialistas?
Union=infiltración oficialista en la única oposición
@thiagogarciiaa@kiperdaniel El único dirigente opositor presente fue Kiper.
Ausentes Trillo, Caselli, Belli y Lunati. ¿Aún no te das cuenta que son oficialistas?
Union=infiltración oficialista en la única oposición
Mi posición es conocida: apoyo la protesta en paz. Es un derecho de los socios. Y, frente a una dirigencia que ha priorizado un modelo de negocios por sobre un modelo deportivo, también es una necesidad fijarle límites.
Siempre cuidando a nuestra gente, a River y a sus instalaciones.
Protestar por el presente del club no es estar contra River; al contrario, es una forma de defenderlo.
📌 Presentamos una nota con propuestas concretas para los Quinchos de River
Desde el Frente River Campeón, Deportivo y Social acercamos al presidente del Club Atlético River Plate una serie de mejoras simples y realizables para los quinchos internos y externos del club.
👉 Infraestructura básica
👉 Parrillas, iluminación y gas
👉 Reciclado y cuidado ambiental
👉 Mejor acústica y servicios
👉 Uso más equitativo de mesas
👉 Más capacidad y mejores condiciones para los socios
Los quinchos no son un detalle:
son encuentro, familia, identidad y vida social.
Propuestas nacidas del uso cotidiano y del diálogo con socios.
Sin grandes gastos. Sin obras faraónicas.
Con una sola prioridad: jerarquizar la experiencia del socio.
River se construye también en estos espacios.
Seguimos proponiendo.
🤍❤️Queremos a River ❤️🤍
Mi posición es conocida: apoyo la protesta en paz. Es un derecho de los socios. Y, frente a una dirigencia que ha priorizado un modelo de negocios por sobre un modelo deportivo, también es una necesidad fijarle límites.
Siempre cuidando a nuestra gente, a River y a sus instalaciones.
Protestar por el presente del club no es estar contra River; al contrario, es una forma de defenderlo.
Es el modelo.
En enero, mientras muchos discutían si había que cambiar al técnico, nosotros sosteníamos que el problema era mucho más profundo: la política de fútbol, el poder de los empresarios y un modelo de gestión que viene fracasando desde hace años.
Los nombres pueden cambiar. Si el modelo sigue siendo el mismo, los resultados también.
Lo explicábamos entonces. Hoy, lamentablemente, sigue vigente.
Leer: https://t.co/1mCRLC8gnv
@LeaVaquila@Lurp022 ¿Crítica? Crítica es señalar los errores antes de que los malos resultados los hagan evidentes. Eso hizo Kiper. Vos, en lugar de refutar sus argumentos, elegís descalificarlo.
Aldosivi y Barracas no crearon el problema. Sólo confirmaron lo que Kiper venía advirtiendo.
@LeaVaquila@Lurp022 Kiper es el único que ha demostrado con hechos una oposición consecuente al oficialismo. Lo hizo antes, durante y después de las elecciones.
En cambio, vos terminás repitiendo el relato del oficialismo: atacás al único opositor en lugar de cuestionar a quienes gobiernan River.
@LeaVaquila@Lurp022 Y ya que te definís como periodista, deberías saber que en la Comisión Directiva están representados el oficialismo y una oposición colaboracionista encabezada por Trillo. Antes de opinar, conviene informarse.
@LeaVaquila@Lurp022 Cuando faltan argumentos, aparecen las profecías. Imaginan un River que “desaparecería” con Kiper, para defender a quienes vienen vaciando de identidad al club.
El apellido Kiper está ligado a la historia grande de River. Otros, en cambio, quedarán ligados a su decadencia
Lo dijimos antes.
Antes de Aldosivi. Antes de Barracas Central.
Porque el problema de River no es un partido ni un mercado de pases. Es un modelo de conducción.
Nuestro análisis no espera a que lleguen los resultados. Se anticipa.
Mi artículo, “El mercado de la ilusión y el balance de la realidad”, explica nuestro presente.
El mercado de la ilusión y el balance de la realidad.
Por Daniel Kiper.
Los hinchas de River venimos escuchando la misma promesa: que el próximo mercado de pases resolverá lo que el anterior no pudo. Pasó en 2023, en 2024 y en 2025. Hoy nos vuelven a anunciar una "reconstrucción profunda", instalando una expectativa ficticia para tapar los problemas acumulados.
Sin embargo, hay un patrón alarmante en esta repetición. Durante años, cada frustración deportiva encontró un culpable distinto. Nunca los directivos. Jorge Brito y Stefano Cozza Di Carlo han sido intocables para la prensa hegemónica.
Los intermediarios —esos que solo defienden su propio bolsillo— son promocionados en la euforia de las compras y protegidos a la hora de las críticas. Lo mismo ocurre con los asesores de la Secretaría Técnica: Enzo Francescoli, Leonardo Ponzio y David Trezeguet continúan ahora apalancados por un Director Deportivo que viene de un fracaso en Europa.
El mecanismo de supervivencia oficialista siempre busca un fusible. Primero responsabilizaron a los entrenadores: pasó con Martín Demichelis y pasó incluso con Marcelo Gallardo. Agotadas esas excusas, y ante la imposibilidad de atribuirle a Eduardo Coudet una herencia que él no construyó, el dedo acusador se desplaza ahora hacia los futbolistas.
Pero esos jugadores no llegaron solos.
Fueron seleccionados, contratados y presentados como piezas estratégicas por esta misma conducción. Demandaron inversiones millonarias y nos los vendieron como los salvadores que devolverían a River al protagonismo perdido. Hoy, esos mismos "salvadores" son los culpables de turno.
Mientras tanto, los responsables de diseñar la política deportiva y de dilapidar los recursos del club siguen sentados en sus sillones, blindados de toda critica y sin la menor autocrítica.
Es imperativo corregir errores, pero es imposible esperar resultados diferentes si quienes deciden son los mismos, si los que eligen son los mismos y si los criterios comerciales están por encima de la identidad del club.
A este panorama se suma una alarmante torpeza comunicacional y financiera. Anunciar públicamente que River necesita desprenderse de quince futbolistas equivale a colocarles un cartel de liquidación antes de sentarse a negociar.
Ningún vendedor obtiene un buen precio cuando confiesa su urgencia, y ningún club fortalece su posición cuando le avisa al mercado que sus jugadores ya no tienen lugar en su proyecto.
River de este modo ha perdido dos veces: en la cancha y en el patrimonio.
De hecho, el promocionado superávit del balance 2025 tuvo dos soportes que hoy quedan al desnudo: la venta de Franco Mastantuono y el valor asignado en el activo a los mismos futbolistas que hoy entran en remate. Destruir el valor del plantel para después liquidarlo es, lisa y llanamente, un daño patrimonial.
¿Quién se hará cargo?
River se hizo grande cuando tuvo una idea institucional definida. Cuando las divisiones inferiores fueron el corazón del proyecto. Cuando los dirigentes condujeron el fútbol sin gerentes externos y las decisiones respondieron al interés socio futbolístico del club, no a los negocios de los representantes.
En estos últimos años se confundió cantidad con calidad. Se amontonaron nombres sin construir una identidad, cambiando figuritas para tapar fallas estructurales.
Por eso, el debate no debe centrarse únicamente en los quince jugadores que se van, sino en el modelo que los trajo.
¿Se va a terminar la influencia de los empresarios e intermediarios en el fútbol de River?
¿Van a asumir su responsabilidad quienes diseñaron este fracaso deportivo?
¿Volverá River a construir desde sus inferiores y desde su propia filosofía de juego?
¿O simplemente asistiremos a otro mercado de pases presentado como "extraordinario" para escuchar, en un año, exactamente el mismo diagnóstico?
Los grandes clubes se recuperan recuperando su identidad.
El verdadero desafío institucional consiste, simplemente, en volver a ser River
@HernanSCastillo Hernán vos analizas el último partido. Kiper viene explicando hace tiempo el problema de fondo. Hoy, lamentablemente, vuelve a quedar en evidencia.
Abundan los cargos. Falta el proyecto.
Gerente de fútbol, secretario técnico, director deportivo, embajador… Demasiados escritorios para tan pocas ideas.
Son puestos creados para diluir responsabilidades y evitar asumirlas.
Para comprar y vender jugadores al ritmo de los intermediarios, y no de un proyecto futbolístico.
Postergando sistemáticamente a las inferiores y confundiendo gestión con marketing.
La derrota frente a Aldosivi duele. Pero más duele saber que no fue un accidente: es la consecuencia de una dirigencia sin rumbo futbolístico.
En mi nueva columna de opinión, “El arte de lo impensado”, reflexiono sobre la histórica remontada de la Selección Argentina y sobre una idea que trasciende al fútbol.
Durante mucho tiempo nos enseñaron que el orden lo resolvía todo.
Pero hay partidos —y también momentos de la vida— en los que el exceso de previsibilidad deja de ser una virtud para convertirse en un límite.
Porque cuando todos conocen el libreto, la diferencia la hacen quienes se atreven a crear lo impensado.
Los invito a leerla y a compartir sus reflexiones.
https://t.co/v6FjUlfExP