Dolorosisimo ver a este River y escuchar al Chacho sin rumbo, casi derrotado. Rescato de este pésimo partido al Huevo Acuña, Beltrán y Lautaro Pereyra. El resto lastima la vista y el buen fútbol.
“Este momento me va a quedar grabado para toda la vida, mi primer penal atajado. Son momentos culmines en los que tenes que aparecer, es lo que te pide el arco de River”
Dice Santiago Beltrán con una sonrisa gigante, me emociona y enorgullece este pibe
Hello, Moon. It’s great to be back.
Here’s a taste of what the Artemis II astronauts photographed during their flight around the Moon. Check out more photos from the mission: https://t.co/rzM1P0QbOl
Hay una pelea interna que no es solo futbolera. Es más humana que deportiva.
Cuesta aceptar que alguien que fue símbolo de claridad, de carácter y de conducción hoy no pueda encontrar una sola respuesta. Porque cuando un líder cae, no cae solo él, se mueve algo nuestro. Se desmorona una etapa que nos hizo felices. Se fisura un recuerdo que parecía intocable.
Pero el tiempo no firma contratos de eternidad.
El liderazgo también está sujeto a ciclos. Hay momentos para construir desde el hambre, desde el desafío, desde la rebeldía. Y hay momentos donde lo construido pesa. Donde la obligación reemplaza al impulso. Donde la historia empieza a exigir más de lo que protege.
Y ahora nos pasa que el corazón quiere cuidar el mito, pero la razón pide leer el presente.
Tal vez la madurez, esté en entender que los liderazgos no son eternos, pero las huellas sí. Que alguien puede dejar de ser la respuesta actual sin dejar de ser parte esencial de nuestra historia.
El tiempo no borra lo que pasó.
Pero tampoco se detiene por respeto a lo que fue.
Y aceptar eso duele, pero significa crecer.
No se le puede pedir más nada a la gente de River. Llenando la cancha siempre y alentando hasta el final. Hubo cantos de exigencia como correspondía también.
No se puede permitir otro semestre para el olvido. Que el Muñeco y los jugadores resuelvan esto.