Ayer se cumplió un año desde que la Suprema Corte de Justicia, condenó a Luis de Llano por abuso y daño moral obligándolo, entre otras cosas, a hacer una disculpa pública.
Luis quiere prolongar su impunidad lo cual demuestra su falta de conciencia. Ha buscado cualquier recurso legal a su alcance para aplazar el cumplimiento de su sentencia. Sólo aplazar, porque la sentencia es irrevocable.
Han pasado 365 días desde que la máxima autoridad judicial del país lo declaró culpable; 4 años desde que decidí denunciarlo y más de cuatro décadas desde que abusó de mí. ¿Cuánto tiempo más hay que esperar?
La justicia no se obtiene solamente con una sentencia a favor, sino con el cumplimiento de la misma.
Al final del día no hace falta presentarle a Dios una vida impecable.
Podemos llevarle lo que somos:
lo logrado,
lo torcido,
lo que todavía pesa,
y esas ganas pequeñas de volver a empezar.
@autorcatolico Me vuelves a salvar, como lo hiciste en la cruz, en cada misa tu repites tu sacrificio. Hoy quiero comulgar, abrirte mi corazón, asi de par en par eres mi mejor amigo 💗
Una niña tenía una pensión alimenticia fijada por un juez. No era un favor, no era una ayuda voluntaria, no era “lo que se pudiera”: era una obligación judicial. Pero el deudor decidió depositar menos, mes tras mes, y luego pretendió que eso bastaba para decir: “yo sí cumplí”. La @SCJN respondió con una frase jurídica demoledora: pagar incompleto también es incumplir.
El criterio es trascendental: si un juez familiar ya fijó la pensión, el juez penal no puede volver a discutir si el deudor tenía capacidad económica. Esa discusión ya ocurrió en la vía familiar. Si la situación económica cambió, el camino legal es pedir la reducción de la pensión, no imponerle unilateralmente a una niña una pensión mutilada. En otras palabras: nadie puede convertir una sentencia en sugerencia ni una obligación alimentaria en propina.
Estas tesis importan porque tocan una realidad brutal: muchas infancias no sufren abandono por ausencia total, sino por pagos incompletos, tardíos, calculados para cansar a quien cuida. La pensión alimenticia no es castigo contra el deudor; es comida, escuela, salud, renta, transporte y dignidad. Y cuando el derecho dice que pagar menos también puede ser delito, está diciendo algo elemental: la niñez no debe financiar la irresponsabilidad adulta.
Aquí puedes consultar la tesis que generó este caso: https://t.co/UElxYLMICm
Dios mío, recuérdame que esta vida es pasajera. No quiero invertirlo todo en lo temporal. Ayúdame a vivir con una perspectiva eterna. Que mis decisiones tengan peso más allá de este momento.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
Santo Tomás de Aquino dijo que la virtud no es un don.
Es un hábito.
Uno no se despierta siendo valiente, paciente o generoso.
Se llega a serlo haciendo lo correcto, una y otra vez, incluso cuando no se tiene ganas.
Sísifo.
Astuto, ingenioso y profundamente rebelde, Sísifo logró engañar a los dioses en más de una ocasión, encadenando a la propia Muerte para evitar que los hombres dejaran de existir. Pero ningún desafío al orden divino queda sin respuesta… y su castigo sería tan eterno como su osadía.
En el inframundo, descrito con crudeza por Homero y más tarde por Ovidio, Sísifo fue condenado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una colina empinada. Justo cuando está a punto de alcanzar la cima, la piedra rueda nuevamente hacia abajo… obligándolo a comenzar otra vez. Una y otra vez. Sin descanso. Sin final. Un castigo que no hiere el cuerpo… sino el alma.
Pero lo verdaderamente inquietante de este mito no es su sufrimiento, sino su significado. Sísifo representa la lucha constante del ser humano frente a lo absurdo, frente a los esfuerzos que parecen no tener sentido. Siglos después, el filósofo Albert Camus reinterpretó su historia, sugiriendo que, en medio de ese ciclo interminable, Sísifo podría encontrar una forma de libertad: aceptar su destino y continuar, desafiando al absurdo con su propia voluntad.
Hoy, el mito de Sísifo sigue más vivo que nunca. En cada esfuerzo que parece no dar frutos, en cada día que se repite sin sentido aparente… ahí está su historia reflejada. Tal vez no podamos escapar de nuestras propias piedras, pero sí decidir cómo cargarlas. Y en ese acto, silencioso pero poderoso, reside una verdad eterna: incluso en la repetición más cruel, el ser humano puede encontrar propósito… o al menos, la fuerza para seguir empujando. 🔥
Arte en movimiento con apoyo de Grok
El abogado que no sabe escribir con claridad obliga al juez a hacer un esfuerzo que quizá no quiera —o no pueda— hacer.
La claridad no es un adorno del lenguaje jurídico.
Es una herramienta de persuasión.
Dios mío, cuando llegue el momento de resistir, hazme firme. Que no negocie mis convicciones por comodidad ni por presión. Fortalece mi columna espiritual para no doblarme ante lo incorrecto. Dame carácter para sostener la verdad, aunque incomode. Que mi fe no sea circunstancial, sino inquebrantable.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.
Abrir la ducha y que te salga agua caliente, abrir el refrigerador y tener para comer, que llegue la noche y saber que no vas a pasar frio. Que afortunados somos y nos quejamos a veces de cosas insignificantes.
«No tengo miedo de la administración de Trump, ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy llamado a hacer y lo que la Iglesia está llamada a hacer.
No creo que el mensaje del Evangelio deba ser abusado como algunos lo están haciendo.
Poner mi mensaje al mismo nivel de lo que el presidente ha intentado hacer aquí, creo que es no entender qué es el mensaje del Evangelio.
El mensaje del Evangelio es muy claro: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
No quiero entrar en debate. Las cosas que digo no son ataques contra nadie. Seguiré anunciando el mensaje del Evangelio e invitando a todos a construir puentes de paz y reconciliación, y a evitar la guerra siempre que sea posible».
Lo más importante de tener hijos no es la edad, sino el con quién se tienen. Les aseguro que ese detalle hace que su maternidad o paternidad sea una experiencia hermosa o un infierno, indiferente de si tienen 25 o 40 años.
Nadie habla de cómo cuanto más te acercas a Dios más emocional te pones.
No porque estes más triste, sino porque Dios te da el regalo de sentir las cosas más profundamente, y eso de verdad es una tremenda bendición.