Duerme tranquilo esta noche, sabiendo que el mismo Dios que hizo fértil a Sara, promovió a José de la noche a la mañana, abrió el Mar Rojo y resucitó a Lázaro, sigue obrando milagros en tu vida.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los mios.
Pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida