Hoy llega a la presidencia un hombre que esencialmente odia a Colombia y a los colombianos. Nos ha llamado cafres, desagradecidos, se ha burlado de nuestra comida y por años le dio urticaria vivir en su propia tierra. Quiso ser italiano, en efecto es norteamericano. A este país sólo lo ha visto como un territorio de usufructo y saqueo para su enriquecimiento particular. Su candidatura y llegada al poder responden a ambiciones personalísimas alejadas de manera radical del servicio y la abnegación pública. Un ser vulgar, inescrupoloso, narcisista y con rasgos psicopáticos. Persecutor de la prensa, misógino, violento, racista y odiador de las diversidades. Ese es el presidente, no otro, y esa es su naturaleza.
Quiero desearnos valor civil, audacia, solidez y solidaridad para enfrentarlo. Estos cuatro años exigirán de todos lo mejor que podamos dar.
¿Entonces votaste por Abelardo porque te prometió austeridad y su posesión va a ser la más costosa de la historia solo por su capricho de hacerla fuera de Bogotá? No me digas 🤡
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No lo que proporcionas, No tus logros. Solo tú, tus pensamientos, tu energía, tu existencia.
Las que han decidido que sus vidas se conviertan en la mínima expresión de ellas mismas quieren que las demás también nos achiquemos hasta casi desaparecer. Ese delirio, ese odio, esa violencia no deberían tener cabida en el debate público. La propuesta de eliminar el voto femenino es tan grotesca y deshumanizante que no debería ni siquiera poder pronunciarse en voz alta.
@jucorreal@themusicpimp Tienes la realidad bien alterada viejo. Yo creo que tú solo ves la música como un negocio pero no tienes claros sus contextos sociales como estoy segura que @themusicpimp si los tiene.
Les pareció tramposa e ilegítima la interferencia de Trump en el Mundial pero no la injerencia del mismo sujeto en las elecciones presidenciales de Colombia y otros países…
Con todo lo que he observado en el país durante los últimos días, he llegado a la conclusión de que, a muchas personas, la religión les ha enseñado a odiar más que a amar.
Algunos autores dicen “no importa quién gobierne, trabaja duro y enfócate en tus proyectos”. Pero si la política no importara, los grandes empresarios no invertirían millones en campañas, no financiarían candidatos ni harían lobby para influir en las decisiones del Estado.