JÓVENES
VEAN TODO LO QUE DEBEN
APRENDER DE @petrogustavo
1. Asegúrate de tener una agenda.
Ordena el día, la semana y el mes. Máxime si hay involucrados tareas, reuniones, eventos y viajes. Revísala continuamente, para que refleje tus prioridades y no las ajenas.
2. Sé puntual.
Cumple las citas. Serás reconocido como una persona que respeta el tiempo ajeno y el propio. Eso fuerza a visualizar el día desde temprano. Recuerda, al que madruga, Dios le ayuda. Dormir durante el día no ayuda.
3. Ten pocas metas y asegúrate de poder lograrlas.
El exceso de metas muestra falta de claridad y de foco. Si lideras un equipo, ellos no sabrán en qué concentrarse. Un exceso de metas conduce al caos. Esa será la percepción interna y externa sobre tu gestión.
4. Los problemas no se resuelven solos.
Si ante un problema optas
por hablar de otro, el primero quedará sin resolver. Patear pa’lante la lata de los problemas no es solucionarlos. Los problemas, como fantasmas, regresarán a atormentarte.
5. La ética importa.
No “suspendas” la ética personal y la de tu equipo mientras ganas una competencia. Pues queda suspendida para siempre. Tu equipo entenderá que esa es la forma de comportarse.
Aparecerá un escándalo tras otro.
6. Aprende a hacer cuentas.
Si gastas más de lo que tienes, tarde o temprano las cuentas no van a cuadrar. Como los problemas, las
cuentas por pagar te perseguirán. Gasta sin tener con qué y perderás la credibilidad y la calidad de tu crédito.
7. Respeta el trabajo de los demás; vives de él.
Las personas que
crean un negocio contratan empleados, arriendan un local o una bodega, compran materias primas, producen y venden, arriesgan su tiempo, su esfuerzo y el capital de su familia. Merecen tu respeto. Más aún si vives de sus contribuciones o impuestos.
He decidido convocar para el viernes 27 de octubre una jornada de ayuno, penitencia y oración por la #paz; invito a que se unan a ella a las diversas confesiones cristianas, a quienes pertenecen a otras religiones y a cuantos se preocupan por la causa de la paz en el mundo.
Leverage in an organization is not unlike leverage in the markets; you're looking for ways to achieve more with less. At Bridgewater, I typically worked at about 50:1 leverage, meaning that for every hour I spent with each person who worked for me, they spent about fifty hours working to move the project along. At our sessions, we would go over the vision and the deliverables, then they'd work on them, and then we'd review the work, and they'd move forward based on my feedback—and we'd do that over and over again. The people who worked for me typically had similar relationships with those who worked for them, though their ratios were typically between 10:1 and 20:1. I am always eager to find people who can do things nearly as well as (and ideally better than) I can so that I can maximize my output per hour.
Technology is another great tool for providing leverage. To make training as easy to leverage as possible, document the most common questions and answers through audio, video, or written guidelines, and then assign someone to organize them and incorporate them into a manual, which is updated on a regular basis.
Principles themselves are a form of leverage—they're a way to compound your understanding of situations so that you don't need to exert the same effort each time you encounter a problem. #principleoftheday
Soy creyente y cuando veía a @IvanDuque orar con fé, sentía que estaba pidiendo a Dios para que lo iluminase en aras de sacar el país adelante en medio de tantas dificultades. Aquí aplica esa frase: "Dios guarda sus mejores guerreros, para enfrentar las grandes batallas". 🙏🇨🇴👍