Me dicen: tienes que aprender a estar sola. Estuve sola toda mi infancia, me sentí sola toda la adolescencia y mis peores
momentos los pasé sola encerrada. Así que no, no tengo que aprender a estar sola.
Yo sé estar sola y es algo que no quiero.
Madurar es saber decir: si, me gustas un montón, pero tenemos planes distintos y buscamos cosas diferentes en la vida. Nunca va a funcionar. Gracias por tu tiempo, te deseo lo mejor y espero verte logrando todas las metas que me contaste.