El negocio no se complicó. Lo que se cae a pedazos es la colusion entre empresa y sindicato para dar beneficios irreales a costa de los consumidores. Las latas importadas la reventaron. En base a este engendro Read construyó una imagen de sindicalista crack. Ahora no aparece
DICEN QUE SE IMPIDE CONTAR CON "300 NUEVOS POLICÍAS" y que "ESTÁN NEGANDO A ESOS NIÑOS UN PLATO DE COMIDA"
A
El Presupuesto Nacional (Ley 20.446) incluyó 35.816 cargos del Ministerio del Interior (policías y otros), con 32.696. Había 3.120 vacantes (8,7%)
La Ejecución Presupuestal 2025 de Rubro 0 Remuneraciones Personales presentó un crédito de $ 45.841 millones y una ejecución por $ 41.652 (9.1%)
El Ministerio al 31/dic/25 contaba con 33.656 funcionarios, luego de hacer registrado 1.902 bajas y 2.043 altas durante 2025.
ESOS "300 CARGOS" SE PODRÍAN PROVEER AHORA
B
Existe el Sistema Nacional de Comedores en el MIDES, con servicio de viandas a quienes lo justifiquen
La Ley 17.930, art. 41. permite “reforzar los créditos para gastos de funcionamiento e inversión o habilitar créditos en partidas que no estén previstas”
SE PUEDEN DAR PLATOS DE COMIDA YA Y SE EVITARÍA QUE LA TRANSFERENCIA A LOS NIÑOS SEA UTILIZADA PARA OTROS CONSUMOS
Sugiero un mejor diálogo entre los políticos
DESGARRADOR: Su bebé fue partido por la mitad con un cuchillo delante de ella, su esposo fue asesinado a tiros y presenció cómo le partían el cráneo a su 2do hijo con un machete. También le cortaron una mano.
Así es la vida de los cristianos en Nigeria. Todos guardan silencio.
@AldoLema_uy En 1924 tomamos liderazgo en un deporte que no ceso de crecer. No apalancamos esa ventaja.
En paralelo, en 1954 el grupo mas formado de nuestra comunidad - los Profesionales Universitarios, creo su propio Fondo de Retiro que en 60 años esta insolvente.
@mrvictorica Si la selección argentina quiere usar 5 estrellas en la camiseta directamente no la van a dejar porque FIFA solo avala las estrellas de campeón del mundo en las camisetas de las selecciones. Uruguay 4 campeonatos mundiales = 4 estrellas.
More World Cup players were born in Montevideo than in any other city on Earth. 142, all-time.
The capital of a country that has never had more than 4 million people. Ahead of Mexico City, ahead of Buenos Aires, ahead of every giant.
Uruguay is football's strangest outlier.
Seinfeld no era una serie “sobre nada”.
Era una serie sobre el futuro.
Jerry, Elaine, George y Kramer eran el prototipo del adulto moderno antes de que el adulto moderno se volviera mayoría.
Gente sola.
Sin hijos.
Sin matrimonio.
Sin religión.
Sin misión.
Sin raíces.
Sin legado.
Solo departamento, café, citas, consumo, neurosis y conversaciones infinitas sobre estupideces.
Y ahí está lo brillante: no te lo vendían como decadencia.
Te lo vendían como comedia inteligente.
Jerry hoy sería creador de contenido.
Vive de observar la realidad, convertirla en chiste y monetizar su personalidad. No tiene jefe visible, no tiene familia, no tiene hijos, no tiene misión superior. Su vida es comodidad, rutinas, cereal, tenis blancos, citas desechables y reputación.
Elaine es la mujer urbana moderna antes de Instagram.
Independiente, profesional, sexualmente libre, siempre rotando hombres, siempre encontrando defectos, siempre incapaz de cerrar con alguien. No es presentada como tragedia. Es presentada como una mujer divertida, lista y “libre”.
George es el hombre moderno promedio con ego alto y valor bajo.
Resentido, inseguro, cobarde, envidioso, poco masculino, con estándares absurdos y cero capacidad real de convertirse en el hombre que las mujeres que desea elegirían. No es exactamente un incel, porque a veces tiene suerte. Pero su mentalidad sí es la del hombre frustrado que quiere más de lo que merece.
Kramer es el adulto sin estructura.
No trabaja de forma clara, no produce de forma estable, vive entrando y saliendo de la vida de los demás, sobrevive con favores, trucos, ocurrencias y algún ingreso fantasma. Hoy podría vivir de ayudas, reventas, economía informal o cualquier sistema donde no tenga que construir nada serio.
Y lo más brutal:
Ninguno construye nada.
No hay familia.
No hay sacrificio.
No hay hijos.
No hay patrimonio emocional.
No hay comunidad real.
No hay proyecto trascendente.
Solo el yo.
Mi cita.
Mi incomodidad.
Mi departamento.
Mi café.
Mi marca favorita.
Mi problema ridículo.
Mi neurosis.
Eso no era “una serie sobre nada”.
Era una serie sobre el individuo convertido en centro absoluto de su propio universo vacío.
Y claro, estaba llena de marcas: Junior Mints, Twix, Snapple, PEZ, cereales, restaurantes, cafés, productos. Pero la propaganda real no era “compra esto”.
La propaganda real era más profunda:
consume, ríete, no te comprometas, no aprendas, no madures, no formes familia, no dejes legado.
La famosa regla de la serie era “no abrazos, no aprendizaje”.
Es decir: nadie cambia, nadie crece, nadie madura, nadie se redime.
Perfecto.
Porque ese es exactamente el adulto moderno.
Un niño de 40 años con renta, citas, opiniones, ansiedad, consumo y cero dirección.
Y aquí es donde hay que entender el contexto: Seinfeld nace desde una élite cultural urbana, neoyorquina, secular, irónica, neurótica, sofisticada. No necesitas inventarte una conspiración barata para ver el patrón.
No fue una reunión secreta para destruir la familia.
Fue algo más efectivo:
una élite cultural exportando su estilo de vida como entretenimiento masivo.
Y como nos hizo reír, bajamos la guardia.
Hollywood entendió algo antes que muchos:
si presentas la descomposición como tragedia, la gente la rechaza.
Pero si la presentas como humor inteligente, la gente la adopta.
Por eso Seinfeld sigue pareciendo actual.
Porque no predijo el futuro.
Lo ensayó.
Nos mostró al adulto urbano sin propósito antes de que ese adulto llenara las ciudades, las apps de citas, los departamentos pequeños, los antidepresivos, los podcasts, los cafés caros y las redes sociales.
Seinfeld fue el tráiler de una civilización cómoda, sola y estéril.
Y lo más cagado es que todos se reían porque pensaban que estaban viendo una comedia.
En realidad estaban viendo el manual de usuario del vacío moderno.
Otro ejemplo de “es culpa de los demás” (ponga ahí el comodín de moda: “imperialismo”, “machismo”, “ultraderecha”, “capitalismo”, etc). La constante es no explicar por qué o cómo es el mecanismo causal explicativo, solo culpar a otros para evitar la responsabilidad propia.
En el acto del PIT-CNT de ayer habló entre otros la Sra. Nathalie Barbé, quien se refirió al plebiscito del 2024 en términos que no deben pasarse por alto. No piensa lo mismo La Diaria, que no los menciona en su crónica del acto, ni el propio PIT-CNT, que tampoco los incluye en el extracto de los discursos que puede leerse en su página web.
Lo que dijo Barbé (su discurso completo sí está en YouTube) fue que en ese plebiscito sobre la propuesta del PIT-CNT para la reforma de la seguridad social, "de un lado quedó la clase trabajadora y sus intereses y del otro lado quedó el gran capital, las clases dominantes y sus mercenarios". Agregó que "no se llegó a las firmas" (evidente lapsus, atribuible quizás al apasionamiento de la oradora) porque quienes se opusieron a la reforma "jugaron sucio", usando argumentos falsos. Remató con la conclusión de que "Acá nadie laudó nada" y ratificó que la lucha continuará en pos de los mismos objetivos de la iniciativa que la ciudadanía rechazó en las urnas.
Para la Sra. Barbé, pues, el plebiscito enfrentó a los buenos contra los malos. El que la mayoría haya respaldado a los malos solo es atribuible a que "jugaron sucio"; la gente se dejó engañar por el gran capital y los mercenarios a su servicio, desoyendo los sabios consejos de los presididos por Marcelo Abdala. La misma gente eligió presidente a Yamandú Orsi, pero evidentemente la oradora no cree que sea contradictorio considerar espurio un pronunciamiento popular y legítimo el otro, pese a que ambos emanaron del mismo proceso electoral.
La conclusión de la Sra. Barbé es contundente: "acá nadie laudó nada". O sea: el plebiscito no valió. Estamos como antes de su celebración. Consecuentemente, ratificó como objetivos de la lucha sindical los mismos elementos de la propuesta que la ciudadanía rechazó.
A todo esto yo lo llamo deslealtad institucional. Es invocar y usar las instituciones de la democracia cuando me sirve hacerlo, pero negarles legitimidad cuando su funcionamiento arroja resultados que no me convienen. Si yo gano, vale; si yo pierdo, no vale.
Los que así piensan no son demócratas; usan a la democracia, que no es lo mismo.
In 10 years, we'll realize young adults can't read, write, or think as well as they should. We'll wonder how we allowed students to offload huge chunks of their learning to AI. Today we're just watching it happen. This is the most obvious unforced error of our time.