ENORME RIESGO DE LOS BOTS PARA LA ELECCIONES DEL 2027
En el descubrimiento de la granja de bots en la casa del jefe de campaña digital de Milei, tomemos el escenario MÁS BENÉVOLO para Cerimedo : solo 100 celulares, aunque las imágenes muestran más.
Potencial: 20.000 identidades rotativas y hasta 26 MILLONES de mensajes breves por mes.
No prueba que se hayan usado así. Sí demuestra el enorme riesgo de estas infraestructuras.
Si miles de bots pueden hacerse pasar por ciudadanos, la democracia y nuestras decisiones electorales están en riesgo.
«Leer un libro cuesta: exige tiempo, disciplina y apagar el ruido del mundo. Pero la recompensa es brutal: te arma con un criterio indestructible, enfoca tu mente y te vuelve adicto a la libertad».
Manuel Vilas.
EL CALENDARIO
La curiosa historia escondida detrás de los nombres de nuestros días y meses.
Miramos el calendario varias veces al día sin reparar en que estamos leyendo un pequeño museo de astronomía, religión, política e historia romana. Lunes, martes o enero parecen palabras completamente normales, pero detrás de ellas sobreviven la Luna, Marte, Júpiter, emperadores romanos y hasta un antiguo calendario que comenzaba en marzo.
Los nombres de los días proceden fundamentalmente de la tradición romana, que asoció cada jornada con uno de los siete astros visibles que la Antigüedad observaba errantes en el cielo. De ahí nació la semana planetaria.
Lunes viene del latín dies Lunae: día de la Luna. Martes, de dies Martis, estaba dedicado a Marte, dios romano de la guerra y planeta rojizo que evocaba sangre y combate. Miércoles deriva de dies Mercurii, el día de Mercurio, mensajero de los dioses, asociado al comercio, los viajeros y la rapidez. Jueves procede de dies Iovis, día de Júpiter, Jove, máxima divinidad romana. Viernes era dies Veneris, dedicado a Venus, diosa del amor y la belleza.
Con el fin de semana ocurrió algo diferente. El sábado romano era originalmente dies Saturni, día de Saturno, fórmula que sobrevivió en el inglés Saturday. Pero en español triunfó la influencia judeocristiana: sábado deriva, a través del latín y el griego, del hebreo shabbat, el día de descanso. Domingo, por su parte, sustituyó al antiguo dies Solis, día del Sol, conservado en el inglés Sunday, por dies Dominicus: el día del Señor.
Los meses cuentan una historia todavía más curiosa.
Enero procede de Ianuarius, dedicado a Jano, dios de las puertas, los comienzos y las transiciones. Se lo representaba con dos rostros: uno mirando hacia atrás y otro hacia adelante. Difícil imaginar mejor símbolo para comenzar un año.
Febrero viene de februa, ritos romanos de purificación celebrados hacia el final del antiguo año. Marzo, Martius, estaba dedicado nuevamente a Marte. Y aquí aparece una clave: en el calendario romano primitivo, marzo era el primer mes del año.
Por eso abril es más discutido. Una explicación tradicional lo relaciona con aperire, “abrir”, evocando la primavera y las flores que se abren; su etimología exacta, sin embargo, no está completamente resuelta. Mayo procede de Maius, probablemente dedicado a Maia, divinidad vinculada al crecimiento y la fertilidad. Junio, Iunius, se relaciona con Juno, esposa de Júpiter y protectora del matrimonio.
Entonces entra la política.
Julio se llamaba originalmente Quintilis, “quinto mes”, porque efectivamente ocupaba esa posición cuando el año comenzaba en marzo. Tras la muerte de Julio César fue rebautizado Iulius en su honor. Agosto había sido Sextilis, “sexto mes”, hasta que recibió el nombre de Augustus en homenaje al emperador Augusto.
Y aquí el calendario revela una especie de fósil lingüístico. Septiembre viene de septem, siete; octubre, de octo, ocho; noviembre, de novem, nueve; y diciembre, de decem, diez. ¿Por qué septiembre es hoy el noveno mes si su nombre significa séptimo? Porque cuando enero y febrero quedaron situados al comienzo del año, esos meses avanzaron dos posiciones, pero conservaron sus antiguos nombres.
Nuestro calendario, por tanto, no es simplemente una cuadrícula para organizar reuniones, cumpleaños y vacaciones. Es arqueología convertida en agenda. Cada vez que decimos lunes invocamos a la Luna; el martes, a Marte; el jueves, a Júpiter; y el viernes, a Venus. Julio y agosto mantienen vivos a dos gobernantes romanos, mientras septiembre, octubre, noviembre y diciembre continúan contando posiciones que dejaron de ocupar hace más de dos mil años.
El calendario demuestra que las palabras poseen una memoria extraordinaria: cambian los imperios, desaparecen los dioses y se reforman las sociedades, pero sus nombres siguen allí, discretamente instalados en nuestros teléfonos, relojes y agendas.
@MisColumnas
Fuentes: Lewis & Short, Latin Dictionary & Oxford Dictionary
Trelew – el blog de Artemio López
A 54 años de la Masacre de Trelew, el fusilamiento de 16 militantes políticos permanece como uno de los antecedentes decisivos del terrorismo de Estado argentino.
La entrega bajo custodia, el asesinato y la posterior desaparición de los tres sobrevivientes revelan la continuidad de una política represiva que Trelew anticipó y la dictadura de 1976 llevó a escala nacional.
https://t.co/tROJDyGspE
El futuro no puede ser una amenaza, al futuro tenemos que construirlo. Para eso, necesitamos convocar a todo el pueblo y luchar por nuestros derechos.
No podemos ser meros observadores, tenemos que volver a tener como meta un país con producción, trabajo, universidad pública, ciencia, tecnología, democracia y soberanía.
🇦🇷 CONVOCATORIA IAI 2027: PROGRAMADORES, DESARROLLADORES, STARTUPS E INVERSORES
Tenemos una oportunidad: convertir una preocupación democrática en tecnología argentina concreta.
En las elecciones de 2027 una parte de la disputa política ocurrirá dentro de nuestros celulares: algoritmos que seleccionan contenidos, sistemas de recomendación, campañas coordinadas y mensajes diseñados para activar miedo, ira, urgencia o polarización.
Ya existen antecedentes que justifican investigarlo. En 2023, Fernando Cerimedo reconoció públicamente el uso de estructuras de miles de trolls y cuentas para generar relevancia artificial e influir sobre los algoritmos. En agosto de 2026, la Fiscalía de La Paz informó además el hallazgo de lo que calificó como una “mini granja de bots” en inmuebles vinculados a Cerimedo, caracterización rechazada por su defensa.
Nuestra respuesta es construir:
IAI — INTELIGENCIA ARTIFICIAL INVERSA
Convocamos a programadores, especialistas en IA, universidades, startups e inversores democráticos argentinos a desarrollar una tecnología abierta y auditable capaz de:
CONTENIDO → EMOCIÓN → TÉCNICAS PERSUASIVAS → INDICIOS DE AMPLIFICACIÓN ARTIFICIAL → ÍNDICE IAI → ALERTA/FILTRO DEL USUARIO
No partimos de cero.
Python, Transformers, PySentimiento y otros modelos ya permiten analizar lenguaje y reconocer emociones como miedo, ira, alegría o tristeza.
Nuestro desafío empieza donde esas herramientas terminan: desarrollar algoritmos propios que identifiquen patrones de manipulación emocional y devuelvan al ciudadano información para decidir.
IAI 1.0 — OBJETIVO 2027
Un primer producto para celulares y computadoras donde el usuario pueda compartir un post, mensaje, enlace o captura y recibir en segundos un análisis:
MIEDO: ALTO
URGENCIA: ALTA
POLARIZACIÓN: ALTA
AMPLIFICACIÓN ARTIFICIAL: INDICIOS
RIESGO IAI DE MANIPULACIÓN: ALTO
Después vendrán extensiones para navegadores, análisis en tiempo real donde los sistemas operativos lo permitan y nuevas generaciones de protección digital.
Y esto también puede convertirse en industria argentina.
Necesitamos crear startups, recuperar empresas, generar trabajo tecnológico y desarrollar propiedad intelectual nacional. Necesitamos también inversores dispuestos a financiar tecnología argentina con objetivos democráticos y capacidad de exportación.
Frente a la Argentina de las empresas cerradas y los puestos de trabajo perdidos, proponemos programar, producir, investigar, invertir y volver a crear.
Milei propone esperar décadas para parecernos a otros países.
Nosotros proponemos empezar ahora para lograr una
ARGENTINA SOBERANA EN MENOS DE DOS AÑOS.
La primera IAI no tiene que ser perfecta.
Tiene que funcionar.
Tiene que poder medirse.
Tiene que ser auditable.
Y tenemos que empezar a programarla.
🇦🇷 IAI 2027 — Si la manipulación se programa, la soberanía también puede programarse.
El ratio de irregularidad entre los menores de 29 años supera el 40% en las billeteras virtuales y el 20% en los bancos. El mayor nivel se registra entre los jóvenes de 20 a 24 años: el 45,4% no logra afrontar sus deudas con billeteras virtuales, mientras que el 27,8% presenta dificultades para pagar sus obligaciones bancarias.
Esta situación se vincula directamente con los bajos ingresos de los jóvenes, la elevada informalidad laboral —que alcanza el 44,2%— y las dificultades para acceder a un empleo. En el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación entre los jóvenes de 14 a 29 años alcanzó el 15,5% en el caso de las mujeres y el 14,6% entre los varones, prácticamente el doble de la tasa de desocupación general (7,9%).
El semáforo del consumo popular sigue en rojo.
Producción parada y empleo destruido tienen una consecuencia directa y concreta: familias dejando de comprar o endeudándose para llegar a fin de mes.
Por esta razón, la mora no es solo un “asunto entre privados”.
Hay otro camino.
LAS VENTAS EN SUPERMERCADOS VUELVEN A CAER EN JUNIO Y LOS AUTOSERVICIOS MAYORISTAS PROFUNDIZAN EL DETERIORO
Según la Encuesta de Supermercados del INDEC, las ventas (serie desestacionalizada) de junio 2026 cayeron 1,0% respecto de mayo y 2,5% interanual, acumulando una baja de 10,3% frente al promedio de 2023.
En los autoservicios mayoristas el deterioro es todavía mayor: se presenta una caída de 1,4% intermensual y del 2,2% interanual, con un retroceso acumulado de 16,9% frente al promedio de 2023.
La caída en las ventas no se puede explicar 100% por la migración hacia el consumo on-line. Según la CACE (Cámara Argentina de Comercio Electrónico) en el primer semestre de 2026 las órdenes de compra online subieron 21% interanual y las unidades vendidas treparon 22%, pero la facturación real cayó entre 4,8% y 5,5% según el ajuste utilizado, reflejando tickets promedio cada vez más chicos ($107.597) frente a una inflación acumulada de 32,8%.
El canal ya representa el 28% de las ventas de las empresas relevadas y cerca de un 8% de la demanda privada medida por el INDEC. Se compra más y más seguido online, pero de menor valor: el mismo patrón de ajuste que ya se ve en el resto del consumo.
La Argentina registró el mayor aumento de la tasa de desocupación y la segunda mayor caída del salario mínimo real de toda América Latina
De acuerdo a la última base estadística de CEPAL, el incremento de +1,8 p.p. en la tasa de desocupación (pasando de 5,7% a 7,5% entre el 4T 2023 y el 4T 2025), ubica a la Argentina con el peor registro de la región en esta materia. En contraste, la mayoría de los países latinoamericanos lograron reducir el desempleo en ese mismo período.
A su vez, en materia de ingresos durante el mismo período el salario mínimo real argentino sufrió un desplome del -32,89%, un deterioro solo superado por Haití (-38,52%), mientras que la gran mayoría de las economías de la región mostraron variaciones positivas.
Ningún gobierno del continente, no importa su signo político, concibe impulsar un modelo económico que destruya salario y empleo como lo hace Milei.
Endeudamiento y mora en familias. Informe CEPA – el blog de Artemio López
⬛La Trampa Invisible: Por qué tu deuda no es un fracaso personal, sino un efecto del sistema ¿Alguna vez sentiste culpa al mirar el resumen de tu tarjeta de crédito o el saldo de esa aplicación de microcréditos? En una sociedad obsesionada con el éxito y la meritocracia, la narrativa oficial es implacable: si estás endeudado, es por tu mala cabeza. Nos repiten que nos falta "educación financiera", que gastamos en lo que no debemos o que simplemente no sabemos ahorrar. Pero, ¿y si te dijera que el endeudamiento de los hogares es, en realidad, una herramienta de diseño del sistema económico?
Bienvenidos a la era de la responsabilización individual: el fenómeno perverso donde las fallas estructurales de la economía se disfrazan de errores morales de los ciudadanos.
https://t.co/u8ZRn7S57W
4 DE CADA 10 DEUDORES MOROSOS SON MENORES DE 34 AÑOS
🔸606.610 menores de 24 años (10%)
🔸1.676.577 entre 24 y 34 años (28%)
🔸1.469.816 entre 35 y 44 años (25%)
🔸1.009.487 entre 45 y 54 años (17%)
🔸570.605 entre 55 y 64 años (10%)
🔸566.335 de más de 65 años (10%)
Endeudamiento y mora en familias. Informe CEPA – el blog de Artemio López
⬛La Trampa Invisible: Por qué tu deuda no es un fracaso personal, sino un efecto del sistema ¿Alguna vez sentiste culpa al mirar el resumen de tu tarjeta de crédito o el saldo de esa aplicación de microcréditos?
En una sociedad obsesionada con el éxito y la meritocracia, la narrativa oficial es implacable: si estás endeudado, es por tu mala cabeza. Nos repiten que nos falta "educación financiera", que gastamos en lo que no debemos o que simplemente no sabemos ahorrar. Pero, ¿y si te dijera que el endeudamiento de los hogares es, en realidad, una herramienta de diseño del sistema económico?
☹️Bienvenidos a la era de la responsabilización individual: el fenómeno perverso donde las fallas estructurales de la economía se disfrazan de errores morales de los ciudadanos.
🟩De los derechos sociales al "derecho" a endeudarse: Hace unas décadas, el acceso a una vivienda digna, a una salud de calidad o a la educación superior se entendían como derechos o servicios públicos garantizados. Hoy, ante el retroceso del Estado y la privatización de la vida, esos derechos se han convertido en mercados.Como los salarios reales llevan años estancados frente al costo de vida, la brecha no se cierra con ingresos: se cierra con deuda.
⬛Financiar la supervivencia: No nos endeudamos para irnos de vacaciones al Caribe. Hoy, más del 60% de los hogares que piden un crédito lo hacen para comprar comida, pagar medicamentos o cubrir el aumento del alquiler.
🟩El salario ya no alcanza: La deuda se ha transformado en el sustituto invisible del salario que el mercado no te quiere pagar.
⬛La culpa como mecanismo de control: El mito del "derrochador"El sistema económico necesita que sientas culpa. ¿Por qué? Porque un ciudadano culpable es un ciudadano dócil. Si creés que tu crisis económica es solo culpa tuya por haber comprado un café de más en la semana, no vas a salir a la calle a exigir salarios dignos ni leyes que regulen los alquileres.
La culpa despolitiza el problema. Convierte una crisis macroeconómica en un drama silencioso que se sufre puertas adentro, destruyendo la salud mental a fuerza de ansiedad, insomnio y vergüenza.
⬛Desarmando el relato oficial: Para entender cómo opera esta manipulación, es necesario confrontar los tres grandes mitos que el manual del "buen consumidor" nos repite a diario: Mito 1: "Te falta educación financiera y aprender a armar un presupuesto."La realidad: Ningún presupuesto resiste cuando los precios de los alimentos, las tarifas y los servicios esenciales suben el doble de rápido que tus ingresos mensuales. Mito 2: "Vivís por encima de tus posibilidades. " La realidad: Las "posibilidades" actuales que ofrece el mercado laboral ni siquiera llegan a cubrir el costo real de una canasta básica total para una familia. Mito 3: "Nadie te obligó a aceptar las tasas de esa tarjeta o aplicación."La realidad: Ante una emergencia médica o la necesidad de llegar a fin de mes, las aplicaciones financieras con intereses usureros no son una elección libre, son la única opción de supervivencia instantánea frente a la exclusión de los bancos tradicionales.
🟩Hacia una salida colectiva: El primer paso para desarmar esta trampa es perder la vergüenza. Entender que tu deuda no es un defecto de tu carácter, sino el resultado lógico de un sistema que transfiere la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo. Para cambiar las reglas del juego, necesitamos dejar de mirar el problema a través del lente del esfuerzo individual. La solución no es un taller de ahorro extremo; es la regulación de las tasas de interés usureras, el acceso justo a la vivienda y la recomposición de los salarios. Tu deuda es un problema político, no un pecado personal.
En la publicación el Informe CEPA sobre endeudamiento familiar de agosto de 2026.
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Acá los usureros de @mercadopago pretenden demostrar que no lo son con un par de capturas random de perfiles y condiciones de crédito que no especifican y la manija del diario digital que fundó el presidiario Fernando Cerimedo.
📜 | ¿QUIÉN CONTROLA LA HISTORIA?
Julian Assange actualiza la histórica cita de Orwell, «quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controla el futuro», para hacer un diagnóstico que además de seguir vigente, ha alcanzado una dimensión aterradora:
«Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controla el futuro», escribió Orwell. Assange retoma esa idea para advertir que, en el siglo XXI, quien controlara los servidores de Internet controlaría también el registro intelectual de la humanidad. Y en ese punto estamos.
1/ La centralización de la memoria y la amnesia digital
En el pasado, los libros impresos y las copias locales descentralizadas impedían que la historia se borrase con un clic. Sin embargo, hoy la migración masiva a la nube ha creado una memoria hipercentralizada y frágil, dando lugar a la llamada Tiranía del Error 404.
Si un gran servidor o medio decide retirar un documento o un archivo histórico, este desaparece en tiempo real sin dejar rastro físico ni testigo impreso.
Lo que comenzó bajo la excusa de proteger los derechos de autor o el «derecho al olvido» mutó en un sistema de moderación algorítmica y borrado discrecional controlado por un puñado de corporaciones dispuestas a controlar el mundo.
2/ El monopolio del conocimiento
Si en los inicios de la red el peligro era el buscador, hoy la concentración del saber humano se ha mudado a dos dimensiones de infraestructura crítica:
— Soberanía en la nube: tres o cuatro gigantes tecnológicos (AWS, Google Cloud y Azure) sostienen los cimientos digitales del planeta. Dominar los servidores es poseer el poder técnico de apagar plataformas, discursos o instituciones enteras.
— La IA como filtro de la verdad: los grandes modelos de lenguaje (LLM) digieren el archivo histórico para devolver respuestas procesadas. Si la fuente original se altera o el entrenamiento se sesga, la IA reescribe la percepción de la realidad directamente en la pantalla del usuario.
3/ La reescritura del pasado en tiempo real
Asistimos a una guerra por la memoria colectiva, donde uno de los bandos apenas ve y escucha el peligro:
— Erosión de enlaces (Link Rot): un porcentaje alarmante de las fuentes y enlaces citados en la web en la última década ha dejado de existir o ha sido modificado sin auditoría.
— Invisibilización selectiva: el control de los índices de búsqueda determina qué hechos «existen». Lo que no aparece en la primera página o en la síntesis de una IA, sencillamente deja de formar parte de la historia y del debate público.
4/ De la quema de libros al control de la infraestructura
Más allá de los mitos virales, la censura del siglo XXI ya no necesita quemar bibliotecas ni prohibir ediciones de papel. Le basta con modificar una base de datos centralizada, alterar una línea de código o reindexar un algoritmo.
Al controlar el registro del pasado, no solo moldean lo que recordamos: controlan las normas, las leyes y las percepciones sobre quiénes somos y hacia dónde podemos ir.
5/ La batalla por la libertad
La batalla por la libertad ya no es solo por la libertad de expresión; es también por la soberanía del archivo histórico de la humanidad y por el derecho a que nuestra historia sea reconocida de acuerdo con los hechos reales de su pasado, no de acuerdo con las invenciones y conveniencias de los algoritmos.
El imperialismo vuelve por los recursos: la guerra por la riqueza de un planeta agotado – el blog de Artemio López
El capitalismo enfrenta una contradicción que durante mucho tiempo pudo desplazar hacia adelante: el planeta tiene límites. La expansión económica ya no ocurre sobre un espacio aparentemente infinito de recursos naturales, energía, tierras y mercados. El concepto de “mundo lleno” desarrollado por Alberto Garzón en Monthly Review permite pensar esta transformación desde una perspectiva que articula economía, ecología y geopolítica.
Durante la expansión del capitalismo industrial, el crecimiento podía presentarse como un proceso potencialmente ilimitado. La incorporación permanente de nuevos territorios, recursos y trabajadores permitía ampliar la producción y los mercados. Pero esa dinámica encuentra hoy límites materiales cada vez más evidentes. Energía, minerales estratégicos, agua, tierras cultivables y capacidad de absorción de los ecosistemas se convierten en factores de competencia.
El problema no es simplemente que los recursos sean “escasos”. Lo decisivo es quién controla esos recursos, quién decide sobre su utilización y quién se apropia de la renta que generan.
En este escenario reaparece con fuerza una lógica neomercantilista. Las grandes potencias procuran asegurar mercados, cadenas de suministro, tecnologías, fuentes de energía y minerales críticos. Los aranceles, las sanciones, las guerras comerciales y las políticas de relocalización industrial dejan de ser fenómenos aislados: forman parte de una disputa más amplia por posiciones dentro de una economía mundial sometida a crecientes restricciones materiales.
La competencia entre Estados aparece así estrechamente vinculada con la competencia entre capitales. El imperialismo del siglo XXI no se limita al control territorial. También se expresa mediante el dominio tecnológico, financiero, energético y logístico, y mediante la capacidad de apropiarse de recursos localizados en las periferias del sistema.
Desde una perspectiva de clase, esta cuestión adquiere una dimensión todavía más profunda. La escasez no se distribuye democráticamente. Las clases dominantes poseen mayores posibilidades de proteger sus niveles de consumo y trasladar los costos ambientales y económicos hacia las mayorías sociales. La inflación energética y alimentaria, la precarización laboral y el deterioro de las condiciones de vida pueden convertirse en mecanismos mediante los cuales se socializan los costos de una crisis cuya apropiación continúa siendo privada.
Por eso, la llamada transición ecológica tampoco es políticamente neutral. Puede significar una reorganización democrática de la producción y del consumo o, por el contrario, convertirse en una nueva oportunidad para concentrar renta y poder alrededor de los capitales que controlan las tecnologías, los minerales, la energía y las infraestructuras estratégicas.
Esta perspectiva resulta particularmente relevante para Argentina. El país dispone de recursos cuya importancia aumenta en la nueva competencia internacional: hidrocarburos, alimentos, minerales críticos, agua y enormes extensiones de territorio productivo. El problema estratégico no consiste solamente en aumentar las exportaciones o atraer inversiones. La cuestión fundamental es qué lugar ocupa Argentina en la nueva división internacional del trabajo y quién captura la renta derivada de sus recursos.
Existe aquí una contradicción que merece ser discutida. Mientras las principales potencias despliegan políticas destinadas a proteger sus industrias, garantizar energía, controlar tecnologías y asegurar cadenas de abastecimiento, las economías periféricas pueden ser inducidas a profundizar su especialización primaria. En nombre de la apertura y de la competitividad, pueden terminar ofreciendo justamente aquello que las potencias necesitan: recursos naturales baratos y rentas extraordinarias para el capital transnacional.
El concepto de “mundo lleno” obliga, entonces, a abandonar una visión ingenua de la globalización. En un planeta sometido a límites materiales, la disputa por los recursos se convierte necesariamente en una disputa por el poder.
La cuestión argentina no debería formularse únicamente en términos de cuánto capital extranjero puede atraer el país, sino de qué proyecto nacional permite transformar sus recursos estratégicos en capacidad de desarrollo, soberanía tecnológica, empleo y bienestar social.
El problema central del siglo XXI no será solamente producir más. Será decidir para quién, bajo qué relaciones de propiedad y con qué costos sociales y ambientales se produce.
Como advierte la perspectiva desarrollada por Garzón, el “mundo lleno” modifica las condiciones de reproducción del capitalismo. Y en ese nuevo escenario, la vieja pregunta sobre la distribución de la riqueza adquiere una dimensión geopolítica: quien controle los recursos estratégicos tendrá una posición privilegiada para definir el futuro del sistema mundial.
https://t.co/9DyhuLC9xM