Ya está en kioscos la nueva edición de El Ciudadano: RESTAURACIÓN PINOCHETISTA. En nuestro Nº270 analizamos el proyecto político del gobierno de José Antonio Kast y sus pilares de autoritarismo político, neoliberalismo económico y conservadurismo moral. Además, nuestra editorial “A defender la soberanía nacional” aborda las presiones de Estados Unidos, la disputa geopolítica global y la necesidad de que Chile construya una política exterior soberana.
Investigamos también las huellas de Peter Thiel en Chile, sus redes de influencia y el cruce entre Palantir, minería, inteligencia artificial y recursos estratégicos. En Justicia abordamos el acuerdo revelado por la Fiscalía para terminar la causa contra el ex fiscal Manuel Guerra, mientras conversamos con Daniel Muñoz, quien reflexiona sobre cine, cultura y sociedad. Ernesto Garratt analiza además La Odisea de Christopher Nolan y exploramos dos sorprendentes temas científicos: nuestro viaje por el universo a más de 1,3 millones de km/h y Eärendil-1, el polémico proyecto que abre el debate sobre una eventual privatización del cielo nocturno.
En El Ciudadano Patiperro viajamos a Guatemala para descubrir sus coloridas camionetas como expresión de identidad, memoria y cultura popular. Y junto a esta edición llega un nuevo número de La Lengua, nuestro suplemento de literatura y cultura, con creación, reflexión y un perfil de Roser Fort y sus 33 años trabajando por la cultura y el cine independiente. El Ciudadano Nº270 ya está en kioscos. Busca tu ejemplar y apoya el periodismo independiente.
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CARTA ABIERTA A LA SENADORA
CAMILA FLORES. @Cami_FloresO
Senadora Flores:
Hay frases que retratan mejor a quien las pronuncia que a quien pretenden ofender. La suya, dirigida a la senadora Fabiola Campillai —“se le salió lo poblacional a la señora de feria”— pertenece a esa categoría. Usted quiso lanzar un dardo clasista y terminó escribiendo, en apenas diez palabras, una autobiografía del arribismo.
Porque, senadora, ser “señora de feria” no constituye insulto alguno. Insulto sería suponer que trabajar desde las cinco de la mañana, levantar un puesto, cargar cajones, soportar frío, calor y lluvia, pagar cuentas y educar hijos con el esfuerzo cotidiano convierte a alguien en ciudadano de segunda categoría.
Chile tiene 1.455 ferias libres, 163.165 puestos y una actividad capaz de generar alrededor de 440.000 empleos. Más de la mitad de quienes trabajan allí son mujeres. Mujeres, senadora. Esas mismas a las que usted convirtió retóricamente en material de desprecio para intentar humillar a otra mujer.
Curiosa manera de representar al pueblo.
También utilizó “poblacional” como si vivir en una población fuese una patología social, una especie de desperfecto de origen. Quizás convendría recordarle que las poblaciones no son zoológicos donde habita una especie distinta a la suya. Allí viven trabajadores, técnicos, comerciantes, profesores, jubilados, estudiantes, feriantes, emprendedores y probablemente miles de personas que alguna vez votaron por usted.
Ese es precisamente el aspecto más miserable de su frase: no ofende solamente a Campillai. Pretende degradar a millones de chilenos cuya vida transcurre lejos de los salones donde algunos políticos, después de conseguir un escaño, comienzan misteriosamente a olvidar de dónde viene el voto que los sentó allí.
Porque existe una forma particularmente pintoresca de arribismo político: subir unos cuantos escalones institucionales y comenzar inmediatamente a patear la escalera que les puso ahí.
Y resulta todavía más sorprendente cuando quien utiliza el origen social como arma arrojadiza no nació precisamente entre la realeza, jardines versallescos y cubiertos de plata. Usted conoce perfectamente el Chile de población. Por eso su expresión no puede atribuirse al desconocimiento. Es peor: revela distancia adquirida. Esa curiosa enfermedad de algunos políticos que, apenas reciben tratamiento de “honorable”, comienzan a imaginar que el título viene acompañado de abolengo.
El episodio adquiere además una ironía difícil de ignorar. Mientras usted emplea “señora de feria” para menospreciar a otra senadora, el Ministerio Público mantiene abierta una investigación en su contra por el denominado caso “Cuota Flores”, originada en denuncias sobre presuntas entregas de parte de las remuneraciones de colaboradores.
La responsabilidad penal deberá determinarla la justicia, naturalmente. Pero la paradoja política es monumental: resulta bastante audaz mirar hacia abajo a quienes se ganan honradamente cada peso mientras una investigación judicial examina precisamente qué ocurrió con dineros vinculados al trabajo de sus propios asesores.
Tal vez convendría entonces revisar qué significa realmente la palabra dignidad.
Dignidad tiene la mujer que vende verduras bajo la lluvia. Dignidad tiene quien abre su puesto cuando usted probablemente todavía duerme. Dignidad tiene la familia que vive en una población y paga durante veinte o treinta años su casa. Dignidad tiene quien trabaja sin apellido ilustre, sin dieta parlamentaria, sin asesores y sin fuero.
Una feria libre no rebaja a nadie.
Una población tampoco.
Lo que sí rebaja, y mucho, es creer que ambas cosas pueden utilizarse como insulto.
Porque el problema, senadora Flores, nunca fue que a alguien “se le saliera lo poblacional”. El problema es que a usted se le salió lo clasista, lo arribista, lo trepadora y oportunista.
Y eso, a diferencia de trabajar en una feria o vivir en una población, sí debería darle vergüenza.
@MisColumnas
Los políticos de Derecha pueden faenar un pudú en la Plaza de Armas y los medios se hacen los giles... es impactante la parcialidad de la prensa monopólica
Es imposible no sentir impotencia y frustración. ¿Tan radical les parece la sencilla idea de avanzar hacia un país que trate de igual forma a sus ciudadanos, independiente de donde viven? ¿Les parece aceptable que hoy en una misma ciudad haya municipios que tienen 10 veces más recursos que otros, con todas las consecuencias que eso tiene? ¿Entienden que eso antes se generaba por la capacidad de recaudación propia de cada comuna, pero desde hoy se sostendrá en impuestos generales pagados por todos? ¿Creen justo que con la enorme cantidad de necesidades que el país arrastra, y la escasez de recursos públicos que existe, estos dineros vayan a las 3 comunas de mayores ingresos, y no a cubrir esas necesidades básicas que llevamos años esperando? ¿Cómo justifican traspasarle 2 millones a Cerro Navia y 13.000 millones a Las Condes?
Por cierto que hay que avanzar hacia una gestión pública más eficiente, transparente y que rinda cuentas. Seremos los primeros en empujar esa agenda. Pero no la usemos como excusa para no abordar la tremenda desigualdad que tenemos.
Ayer la centroderecha por defender sus intereses, traicionó sus principios. Y esa es la peor derrota.
No habrá descalificativos ni campañas de desinformación que nos hagan renunciar a nuestros principios ni a la defensa de los vecinos que representamos. Algunos nos quieren callados porque ya se nos ayuda “lo suficiente”. Nosotros seguiremos trabajando hasta que nuestros vecinos reciban lo justo.
Qué aburrimiento esa obsesión por uniformar el latido. Como si la piel viniera con manual impreso. Las relaciones no son lineales ni tienen por qué cuadrar. El corazón no se calcula con matemáticas de supermercado, no somos un molde.
Se aprobó el mecanismo injusto de compensación de contribuciones propuesto por el Gobierno.
Le quita recursos a los municipios para beneficiar principalmente a las comunas más ricas. Las comunas con menos terminan financiando los privilegios de las que más tienen. Un Chile aún más injusto.
@Bisleche Ahora entiendo , te gustan tanto las hetero y todas te han roto el 💔 o ninguna se ha fijado en ti, proyectas esa frustración en esta historia , pública y opinable si , esas personas lo permiten ! No veo otra explicación por esa fijación tan heteronormada
IMAGÍNATE CUANDO LA GENERACIÓN SIX SEVEN
DESCUBRA QUE VAN A TENER QUE TRABAJAR
DESDE LAS SIX DE LA MAÑANA
HASTA LAS SEVEN DE LA TARDE
Y NO LES VA A DAR TIEMPO DE VIVIR LA VIDA PORQUE VAN A SIX DÍAS A LA SEMANA Y EN EL SEVEN VAN A TENER QUE LIMPIAR LA CASA