Solo desapégate, deja que termine. Acepta lo que la vida te traiga, no todo esta destinado a durar y no todas las historias tienen un final feliz. Deja de forzar lo que ya no encaja. Haz las pases con lo que ya se terminó y permítete volver a respirar.
Todo pasa.
Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
Y si el destino vuelve a cruzar nuestros caminos, prometo mirarte y decirte: “Te dije que eras el amor de mi vida”, con la misma ilusión con la que te miré la primera vez.