El proceso fue tan duro que no terminé buscando fiestas ni llenándome de vínculos vacíos. Terminé de rodillas ante Dios, pidiéndole que me ayudara a sanar y a recuperar la paz de mi corazón.
Yo decía lo mismo; pero la vida no es como la quieres.
Y tener unos padres que de lejos también están presentes no están mal.
El modelo de familia también cambia 🥹