El día que tengas que dormir a tu mascota, te quedás al lado. Le hablás. Le acariciás la cabecita hasta que se vaya. Por mas que duela. No es por vos, es por ellos.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.