@Doistol Buenísimo, además que el sistema permite no estar de acuerdo con la decisión tomada por los jurados y apelar la decisión. ¿Sabías que incluso los mismos jurados (o cualquier otra persona) pueden aportar pruebas y discutir la validez de las evidencias? Todo a la vista de todos
How do you pay universal income to 8 billion people without bots taking everything?
In 2021 Kleros built the answer: Proof of Humanity, a decentralized registry of real people, no government, no intermediaries. You just prove you're human and get verified on blockchain.
On top of that, Democracy Earth launched a universal income token. It didn't survive because there was no real wealth backing it, only speculation.
Elon says AI will generate goods and services beyond what exists today. If that happens, the challenge won't be producing wealth, it'll be distributing it fairly, without bots capturing it, without governments filtering it, without platforms concentrating it.
Proof of Humanity by Kleros solves that.
¿Te enteraste de lo que pasó ayer con CoW Swap? Alguien hackeó su sitio web y lo reemplazó por uno idéntico pero trampeado. Cualquiera que hubiera entrado y firmado una transacción hubiera perdido sus fondos.
Kleros Scout, integrado en MetaMask, puede detectar exactamente ese tipo de ataque porque sabe qué contratos son legítimos y a qué sitios pertenecen.
La herramienta existe. Te explico como funciona🧵👇
Circula una lista de "las mejores tecnologías que aún no existen." Vale la pena leerla despacio.
Pila epistémica para rastrear afirmaciones. Protocolos de desescalada de conflictos. Asistentes de IA legalmente obligados a actuar en tu interés.
Casi ninguna es un problema técnico. Son problemas de confianza, de reglas, de legitimidad. Instituciones que el mundo no sabía que iba a necesitar.
Kleros lleva años construyendo una de esas piezas. Puede que sea uno de los proyectos más adelantado a su momento que conozco.
Supongamos este caso: una empresa contrata un servicio, el proveedor no cumple y llevan la disputa a Kleros. Gana quien tenía razón. Pero el proveedor tiene sus activos en una cuenta bancaria tradicional y se niega a pagar.
¿Cómo ejecutás ese fallo en el mundo físico?
La Convención de Nueva York permite ejecutar laudos arbitrales en 172 países, pero exige que el arbitraje haya ocurrido en algún territorio. Kleros no tiene sede porque es descentralizado, y sin sede muchos países no pueden reconocer el fallo.
Algunos ya empezaron a resolverlo. México fue el primero en el mundo en ejecutar un fallo de Kleros citando el Código Civil, y luego creó legislación específica. Argentina habilitó a Kleros como mecanismo de resolución de disputas de consumo con fallos vinculantes.
Un paper publicado esta semana va más lejos: propone que Kleros elija formalmente una jurisdicción amigable como sede, sin tocar nada de su arquitectura. El puente entre la justicia descentralizada y el mundo físico está más cerca de lo que parece.
Un jurado inteligente dentro de un sistema mal diseñado termina corrompiéndose igual.
Eso es, en el fondo, lo que este paper sobre gobernanza con modelos de IA acaba de mostrar de forma empírica: la degradación de una decisión no depende solamente de la calidad de quien decide, sino del orden invisible que lo rodea. A veces, la estructura pesa más que la conciencia. El marco inclina, deforma, empuja. Y al final hasta la inteligencia termina trabajando para el lugar equivocado.
Por eso nunca alcanzó con preguntarse quién juzga. La pregunta decisiva siempre fue en qué clase de sistema juzga.
Kleros parte de esa intuición desde 2018. Selección aleatoria, incentivos económicos, commit-reveal: no como adornos técnicos, sino como una arquitectura pensada para que votar honestamente no dependa de la virtud excepcional de nadie, sino de que el propio sistema vuelva esa conducta la más razonable.
Ellos lo presentan como hallazgo empírico, para Kleros, fue el punto de partida.
Nadie siente nada cuando decide el algoritmo.
Si un médico niega un tratamiento frente al paciente, hay algo en él que carga con esa escena. El cuerpo registra lo que la decisión significa. Pero cuando interviene un sistema, el médico autoriza, la máquina ejecuta y todo parece volverse más liviano. El resultado puede ser el mismo. Lo que ya no está es esa incomodidad que, a veces, era lo único que impedía reducir a una persona a un simple dato.
Levy Yeyati publica hoy en La Nación un texto que merece ser leído sin apuro. Ese malestar que acompaña las decisiones difíciles no es un error del hombre. Es una de sus últimas defensas. Nos recuerda que decidir sobre otro nunca fue un acto neutro, por más que la época sueñe con volverlo eficiente, limpio y sin resto.
Los sistemas que eliminan esa fricción no borran el peso moral. Lo cambian de lugar. Se lo quitan a quien decide y se lo dejan entero a quien recibe la decisión, que muchas veces ni siquiera sabe ya a quién mirar.
Autorizar no es decidir.
Aunque cada vez necesitemos más creer que sí.
https://t.co/QO8Kr9bakF
De la antigua Atenas a @Kleros_io, separados por 25 siglos y la misma pregunta: ¿cómo hacés para que un jurado no pueda ser comprado?
La respuesta ateniense fue el azar. La respuesta de Kleros es el azar más incentivos económicos para votar honesto.
La historia detrás del nombre, en este excelente hilo de @0xdudu0 👇
Le estamos dando autonomía a agentes de IA para que actúen en nuestro nombre antes de tener una forma de saber si son confiables.
La economía de agentes está creciendo más rápido que la infraestructura de confianza que la sostiene. Los agentes actúan, toman decisiones, ejecutan transacciones de forma autónoma, y nadie tiene un registro claro de su comportamiento previo.
Kleros está construyendo esa capa. Un protocolo de reputación on-chain donde los agentes acumulan historial público y verificable, registro inmutable de comportamiento real a lo largo del tiempo.
La confianza en un mundo de agentes autónomos no puede solo depender de lo que una empresa dice sobre sus propios productos.
@JMilei La justicia lenta no es solo un problema moral e institucional. Es un costo económico medible.
La evidencia empírica es clara: países que mejoran la eficiencia de sus tribunales ven crecer su PBI per cápita hasta 0,28 puntos porcentuales anuales adicionales. Menor costo de crédito, más inversión extranjera, más emprendimiento. Los países OCDE pierden entre 0,5% y 3% de su PBI anual solo por ineficiencia en la resolución de disputas.
Argentina ya habilitó legalmente la resolución descentralizada de disputas para defensa del consumidor. Las herramientas existen. El marco legal está.
La reforma judicial más barata de la historia ya está disponible. Solo falta decidir usarla.
¿Sabés cuándo fue la primera vez en el mundo que un tribunal tradicional reconoció un fallo de justicia descentralizada?
Fue en México. Un tribunal en Jalisco recibió un laudo emitido por jurados anónimos elegidos por blockchain y lo ejecutó citando el Código Civil. Después el país fue más lejos y creó legislación específica. Argentina habilitó a Kleros como Defensor del Cliente con fallos vinculantes. Mendoza y Junín firmaron convenios.
El resto de Latinoamérica ya tiene las herramientas jurídicas en sus códigos civiles. La modernización de la justicia está al alcance de la mano. Solo falta que la política lo adopte.
Kleros metió IAs como jurados en casos reales. Claude, DeepSeek y otros analizaron los mismos hechos y llegaron a conclusiones distintas. Uno pesó más el reglamento, otro la cadena de evidencia, otro el contexto histórico.
Resultado: 2 a 1 en un caso, inconcluso en otro. Exactamente como pasa en un tribunal humano cuando los jurados no se ponen de acuerdo.
Lo que esto proyecta es interesante. Si las IAs ya razonan distinto entre sí, en algún momento van a poder integrarse a sistemas de justicia reales como un jurado más. No reemplazando al humano, sino sentándose a la misma mesa.
¿Cómo hacés para que alguien vote honestamente en un caso que no le afecta?
Kleros lo resuelve con incentivos. No depende de la moral de cada jurado sino de un diseño donde ser honesto es la decisión más inteligente. Si votás con la mayoría bien fundada ganás, si te apartás sin razón perdés tu depósito.
Es teoría de juegos aplicada a la justicia, y lleva años funcionando. La justicia también debe modernizarse...
Buscás un médico, un proveedor o un producto y terminás confiando en una lista. Rankings, directorios, “los mejores X”. Ese filtro decide quién entra y quién queda afuera, pero casi nunca sabés quién lo armó ni qué hay detrás. Kleros Curate toma esa lógica y la cambia de raíz. Las reglas se fijan antes y quedan expuestas. Después no hay nadie con poder discrecional: hay participantes que se juegan plata. El que intenta meter algo que no corresponde arriesga. El que lo detecta y lo demuestra, gana.
Entonces la lista deja de ser una vidriera armada por alguien. Pasa a ser un lugar donde sólo se sostiene lo que puede probarse. Un cirujano no entra por reputación sino por resultados, un oficio no se mantiene si acumula denuncias, un producto no sobrevive si no es lo que dice ser. Y ahí cambia todo, porque ya no alcanza con parecer confiable. Hay que resistir cuando alguien mira de cerca.
En una de las conferencias más importantes de Ethereum, alguien dividió el ecosistema en dos columnas en una diapositiva.
En un lado: las instituciones financieras tradicionales adoptando blockchain. El otro: lo que llamaron "innovaciones sociales radicales", proyectos que están cambiando cómo funciona la sociedad, no solo cómo funciona el dinero.
Kleros está en ese segundo grupo. Verlo ahí dice mucho sobre hacia dónde va esto. La resolución de disputas descentralizada ya no es una idea de nicho. Llevan años construyendo para que este momento llegue.