“tengo dinero para arruinarte”
“no ha sido bullying”
“no sabéis de la misa la mitad, solo sabéis de la “penita” de la otra”
escuchando sus palabras, a alguno le extraña la hija psicópata que le ha salido?
Intentemos ayudar a Diego. No cuesta nada hacer un retuit, y puede significar mucho para él. Es un gesto que hacemos con muchos posts, pero este, sin duda, será muy especial.
Por favor. ❤️
REDES SOCIALES
LO QUE DICEN DE NOSOTROS
Las plataformas digitales no sólo cambiaron la forma de comunicarnos. Terminaron convirtiéndose en el espejo más preciso de nuestras motivaciones, carencias y aspiraciones.
Durante años repetimos una frase casi evidente: “las redes sociales cambiaron a las personas”. Sin embargo, quizá ocurrió lo contrario. Las personas ya eran así; las redes simplemente las hicieron visibles.
Nunca antes en la historia habíamos dejado un rastro tan preciso de nuestra personalidad. Cada “me gusta”, cada comentario, cada video detenido unos segundos más de la cuenta constituye una pequeña confesión. Los algoritmos escuchan en silencio. No juzgan. Sólo aprenden. Y, una vez que descubren quiénes somos, comienzan a devolvernos una versión magnificada de nosotros mismos.
Facebook
Sigue siendo la gran plaza pública. Allí viven los cumpleaños, las fotografías familiares, los antiguos compañeros de colegio y las comunidades de barrio. Es la red de quienes buscan pertenecer. Más que exhibir una vida, desean compartirla.
LinkedIn
Representa otra necesidad profundamente humana: el reconocimiento. Allí las vacaciones ocupan menos espacio que un ascenso, una certificación o una conferencia. La reputación reemplaza a la popularidad y el prestigio profesional se transforma en la moneda de mayor valor.
X
Ex Twitter, es el ágora moderna. Un lugar donde las ideas compiten entre sí con la velocidad de un relámpago. Periodistas, científicos, políticos, escritores y ciudadanos comunes libran diariamente una batalla por influir en la conversación pública. Allí la ironía encontró su idioma y el sarcasmo su residencia permanente.
Instagram
Habla otro lenguaje. El de la estética. No necesariamente el de la superficialidad, como suele afirmarse con demasiada ligereza, sino el del deseo humano de encontrar belleza en lo cotidiano. Allí las imágenes sustituyen a los discursos y una fotografía bien lograda puede decir más que una página completa.
TikTok
Llevó la economía de la atención a su máxima expresión. Nunca un algoritmo había aprendido tanto sobre una persona en tan poco tiempo. Entretiene, banaliza o enseña y atrapa con una eficacia inquietante. Es la red donde el tiempo desaparece sin pedir permiso.
Pinterest
Constituye una deliciosa anomalía. Allí el protagonista no es el ego, sino las ideas. Es la biblioteca de quienes imaginan proyectos, coleccionan inspiración y construyen el futuro antes de vivirlo. Más que publicar, allí se sueña.
Y luego aparece WhatsApp, que curiosamente es la plataforma más utilizada del planeta sin parecerse a ninguna de las anteriores. No compite por nuestra atención, sino por nuestra confianza. No busca audiencia, sino intimidad. Allí no existen seguidores; existen personas. Allí habitan las conversaciones que jamás publicaríamos frente a miles de desconocidos.
Quizá por eso resulte tan ingenuo creer que elegimos una red social únicamente por sus funciones. En realidad elegimos la necesidad que mejor satisface. Unos buscan pertenecer. Otros reconocimiento. Algunos desean influir, otros inspirar, entretenerse, crear o simplemente conversar con quienes aman.
La mayor ironía es que creemos utilizar las redes sociales cuando son ellas quienes nos utilizan. Aprenden nuestros hábitos, fortalecen nuestras preferencias y terminan encerrándonos en cómodas cámaras de eco donde cada opinión encuentra aplausos y cada prejuicio recibe confirmación.
Por eso la pregunta ya no es qué red social utilizas. La pregunta verdaderamente interesante es qué parte de tu personalidad necesita esa red para sentirse completa.
Porque al final Facebook habla de nuestros afectos; LinkedIn, de nuestra ambición; X, de nuestras ideas; Instagram, de nuestra sensibilidad; TikTok, de nuestra necesidad de estímulos; Pinterest, de nuestra imaginación; y WhatsApp, de nuestros vínculos más auténticos.
Las redes sociales nunca fueron un retrato de Internet. Siempre fueron un retrato de nosotros mismos.
@MisColumnas
⚔️ A Filo y Arcabuz 🔥
🪶 Sainete | 👁️
🎼 Chan chan… chaaaaan…
En 2026, un comando político fue acusado de intentar apagar incendios con ruedas de prensa. No tardaron mucho en comprender que el fuego tenía la mala costumbre de no leer comunicados.
Hoy sobreviven compareciendo en los medios.
Si usted tiene un incendio, consigue encontrarlos… y todavía le queda algún pino en pie…
Quizá pueda contratarlos…
EL EQUIPO A(RDE)
💥 MAR Barracus (Miguel Ángel Rodríguez)
No teme a los incendios.
Teme que alguien le haga una pregunta incómoda y se le acabe a destiempo el Jack Daniels.
Su especialidad consiste en levantar más humo que el propio monte.
🚬 Feijónnibal Smith (Alberto Núñez Feijóo)
El jefe.
Cada vez que termina una comparecencia enciende un puro imaginario y murmura:
—Me encanta que los planes salgan bien…
Aunque el único plan visible sea esperar a que llueva y le quiten el asiento de copiloto.
😎 Fénix Serrano (Alfonso Serrano)
El relaciones públicas.
Si el bosque arde por tres flancos…
Él encuentra un cuarto desde el que hacerse la foto con su sonrisa Profident mientras se toma una Coca-Cola.
🤪 Murdock Novillo (Carlos Novillo)
El especialista.
Capaz de explicar que las llamas no avanzan…
…sino que están realizando un proceso dinámico de expansión térmica con perspectiva forestal.
Nadie entiende nada.
Pero él lo cuenta convencido.
🎬 Y entonces…
Suena la música.
Las cámaras enfocan la ladera.
Entre una cortina de humo aparece Isabel Díaz Ayuso, recuperando el papel estelar que en los ochenta interpretaba Ana Obregón.
Sonríe.
Mira a cámara.
Ajusta el chaleco con la palabra Presidenta.
Y anuncia:
—Tranquilos.
Ya está aquí el Equipo A(rde).
Los árboles no aplauden.
Los bomberos forestales tampoco.
Ellos siguen haciendo lo único que nunca ha necesitado efectos especiales:
Jugarse la vida mientras otros interpretan la serie.
📺 Fin del episodio.
El siguiente que viene…
“El coche oficial fantástico.”
CAE UNO DE LOS ASESINOS DEL CANTAUTOR VICTOR JARA Y LITTRÉ QUIROGA. Se encontraba ESCONDIDO en una parcela en la Región de Los Lagos.
El ex militar Nelson Haase Mazzei fue detenido tras permanecer prófugo luego de ser condenado por los homicidios de Víctor Jara y Littré Quiroga. Deberá cumplir penas que suman 25 años de cárcel.
La ministra en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó su ingreso a prisión para comenzar a cumplir con las penas impuestas por su responsabilidad en los crímenes cometidos tras el golpe de Estado.
Haase Mazzei estuvo destinado en el entonces Estadio Chile durante septiembre de 1973 con el grado de teniente. Integraba la sección militar proveniente del Regimiento Tejas Verdes de San Antonio, unidad que llegó al recinto bajo el mando de Manuel Contreras.
Haase Mazzei fue uno de los primeros oficiales en integrar la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).
🚨 Esto es gravísimo y todo el mundo debería escucharlo. 👇🏻
⭕️ Óscar de Castro, bombero forestal de la Comunidad de Madrid, denuncia la precariedad, los incumplimientos y las coacciones que sufren bajo el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
▪️ “Me tienen reconocido como técnico de mantenimiento de edificios.”
▪️ “Llevo desde 2012 trabajando sin contrato.”
▪️ “En el SEPE aparecemos como conductores de taxis y furgonetas.”
▪️ “Estoy respirando humo, estoy acortando mi vida.”
▪️ Denuncia que se incumple la Ley del Bombero Forestal y que los trabajadores fueron coaccionados durante la adjudicación de destinos.
Este es el estado en el que Ayuso ha mantenido a quienes tenían que enfrentarse a los incendios.
Y cuando la emergencia la ha desbordado, ha tenido que pedir que el Gobierno de Pedro Sánchez asumiera la dirección de la emergencia de interés nacional.
La “libertad para tomarse unas cañas” no previene ni apaga incendios. Cuando llega la hora de gestionar de verdad, Ayuso acaba teniendo que pedir ayuda al mismo Estado al que lleva años insultando y usando para tapar su nula gestión, después de ignorar las denuncias de quienes se juegan la vida combatiendo los incendios.
@DvidRsn@lachunga_chunga Pensaba irme 10 días a México a costa vuestra, que es lo que le gusta a la gente como tú. Pero no, estoy aquí, expresándome libremente(libertad, entiendes? No solo para las cañas.
Han pasado 1478 días desde que salieron a la luz los audios de Ferreras,Villarejo e Inda,en los cuales reconoce que difundió bulos contra Podemos y su dirigente en aquel momento Pablo Iglesias con el único propósito de desprestigiarlos. ¿Se lo recordamos cada día? #FerrerasGate
Cuando os digan que no hay que politizar las tragedias, que no es el momento, recordad siempre esto. Ellos lo harán, sin reparos y con todo el peso del sistema que les beneficia. Nos toca politizar, organizarnos y defendernos como clase. Honor a los bomberos de Madrid.
Feijóo rescató a el grupo Editorial Compostela cuando debía dinero a Hacienda y a los trabajadores,
Les dio un crédito de 2,5 millones de euros que nunca devolvieron.
El dueño ahora está imputado por corrupción y la Xunta no se personado como acusación particular para que devuelvan el dinero de los gallegos y gallegas.
Además, Abanca a través de Escotet les perdonó un crédito de 5 millones de euros.
Y nadie investiga sobre todo esto cuando una jueza de primera instancia afirma en su auto que hubo “voluntad política” para conseguir ese dinero.
A Feijóo nunca lo investigan? Es increíble!
Han pasado 1477 días desde que salieron a la luz los audios de Ferreras,Villarejo e Inda,en los cuales reconoce que difundió bulos contra Podemos y su dirigente en aquel momento Pablo Iglesias con el único propósito de desprestigiarlos. ¿Se lo recordamos cada día? #FerrerasGate
Os comparto este comentario a mi articulo de hoy en https://t.co/W5DXTK89bo porque esto es lo que ha conseguido la propaganda y el odio de los que se "informan" como le gusta a Feijóo y como marca Ayuso.
El ‘caso Espada’
Hace ya muchos años escribí un retrato de Arcadi Espada. Vamos, una semblanza moral. La releo ahora, a propósito de un episodio periodístico reciente, y la recupero con algún añadido: quizá porque los caracteres cambian menos que las circunstancias.
Espada es un individuo ingenioso, suspicaz, siempre atento a lo que los otros dicen o hacen; con un mundo interno volcado hacia el exterior, con un afán desmedido de protagonismo, ansioso por sobresalir, deseoso de que se le preste atención.
Sutilmente adulador de quien pueda procurarle alguna ventaja y, al mismo tiempo, crítico feroz de esos aliados cuando dejan de serle útiles. Sectario y servil a la vez, dueño de un verbo acerado que cree inteligente y temido.
Le pierden las prisas, el apremio por destacar y por internarse en un nuevo dominio donde aplicar lo que él cree su genio destructivo, incendiario e iconoclasta.
Pronto se aburre de aquello que tan rápidamente conquista y persigue una meta tras otra, como un conquistador promiscuo que se supiera rodeado de piezas fáciles.
Aunque espera ser reconocido como un hombre decisivo, como quien removió los cimientos de las instituciones con el solo uso de la palabra, nunca termina de confiar en un mundo que imagina entregado a la envidia.
Escribe con oficio. Sus textos suelen ser más incisivos y pirotécnicos que verdaderamente inteligentes: enérgicos, afectadamente cultos, siempre acompañados por el indispensable aparato documental, pero sin la paciencia callada del erudito.
Necesita mostrar que lo sabe todo, que lo ha leído, que llega antes que los demás a cualquier asunto y que está condenado a enfrentarse a rivales rutinarios, necesitados de su brillo y de su disección.
Cuando se cree fuerte y protegido, le gusta acercarse al límite. Desconcierta incluso a quienes lo amparan, esperando el cataclismo que lo convierta en víctima, en héroe incomprendido que cayó por sostener una verdad que nadie quiso escuchar.
Así podrá hablar después de lo que pudo ser y no fue; de la animadversión de los mediocres, de los tímidos y de los ganapanes que anteponen la supervivencia a la justicia.
Porque, en efecto, siempre dice obrar correctamente, sin doblez, exhibiéndose y comprometiéndose, convencido de que ese compromiso habrá de pagarlo con creces. Pero también de que, antes o después, encontrará una legión de admiradores dispuestos a aplaudir su valor.
Hay, sin embargo, una ironía difícil de pasar por alto. Durante años ha rechazado la novela porque es un género que inventa. Como quien repudia el agua porque irriga.
Frente a la ficción ha defendido el periodismo, que exigiría una disciplina moral superior precisamente por atenerse a los hechos. El periodista —ha venido a decir— trabaja con la realidad; el novelista, con sucedáneos.
Por eso resulta tan revelador que uno de sus artículos más recientes, el dedicado a la derrota de la selección española de fútbol en la final, pareciera emanciparse de los acontecimientos para seguir un curso propio.
Poco importa ya si es un error editorial, una precipitación o una broma mal calculada. Lo verdaderamente significativo es que el episodio resulte tan verosímil. Parece una consecuencia natural de esa forma de estar en el mundo: primero la certeza; después, si acaso, los hechos.
Hay ironías que parecen escritas por un novelista. Quien tanto desconfió de la ficción terminó ofreciéndole, sin proponérselo, una de sus más discretas reivindicaciones. Aunque, a decir verdad, no es la primera vez que Arcadi Espada se dedica a fabular.
La soberbia tiene una curiosa relación con el tiempo. No espera a que los hechos o los síntomas hablen. Prefiere adelantar un diagnóstico para prestarles su propia voz. Puede que alguna vez acierte.
Pero cuando no es el caso, el ‘Caso Espada’, siempre queda el consuelo de pensar que quien se ha equivocado no ha sido uno mismo, sino esa panda de mediocres que pueblan la realidad y se adueñan de los hechos.
Fotografía: El Mundo, 2025
GRACIAS de corazón por vuestros comentarios.
Esto es agotador, pero tanto apoyo me llena de ánimos para seguir luchando contra esta mala gente que camina y va apestando la tierra.