Hay un lenguaje del amor que muchas veces pasa desapercibido: la consideración.
Es esa persona que piensa en cómo te sentirás antes de tomar una decisión, que cuida los detalles y busca hacerte el camino un poco más fácil. Porque, al final, es en esos pequeños gestos donde realmente se nota cuánto le importas.
Creo firmemente que el amor también es una decisión. Enamorarse puede ser involuntario; permanecer, no. Hay una elección consciente en acompañar a alguien, hacerle lugar en tu vida y seguir construyendo incluso cuando las cosas se complican.