Hay algo profundamente triste, hermoso y humano en la soledad del corredor de fondo. Mientras la ciudad duerme, uno corre acompañado únicamente por su respiración, sus grietas y esa voz interior que a ratos suplica detenerse. Cada kilómetro desnuda nuestra fragilidad, nuestra imperfección, nuestros miedos. Pero quizá ahí está el milagro: en seguir aun rotos, en avanzar aun cansados, en descubrir que el poder superior entra precisamente por las heridas que intentábamos esconder. Hoy fueron 24 kilómetros en Cartagena. Veinticuatro kilómetros entendiendo que correr fondos no solo transforma el cuerpo; también reconstruye el alma. Y el Evangelio vuelve a susurrarlo con una profundidad inmensa: “No tengan miedo”.
Lo vivido hoy en la Universidad Libre, Seccional Bogotá, fue un ejercicio académico sin hipocresías y sin mojigaterías frente a la inteligencia artificial. Un espacio revelador donde comprendimos que el verdadero desafío contemporáneo no es negar la IA, sino aprender a utilizarla con lealtad, racionalidad y responsabilidad dentro del derecho y la función jurisdiccional.
El relacionamiento académico entre la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y la Universidad Libre estuvo a la altura de los grandes debates contemporáneos: repensar los impedimentos y las recusaciones en un mundo atravesado por identidades digitales, sesgos cognitivos y nuevas formas de contaminación decisional; entender el deber ético de los abogados frente al uso de la IA; y asumir, con honestidad intelectual, que este tema no es una meta alcanzada, sino un camino que apenas comienza. @cramireznet@avcanosa@CNDJ_Col@jorgemorabogado@jhoniertello@juanbazzani
Hay una idea que atraviesa toda la obra y que debería estremecer a cualquier lector serio: Occidente ya no posee el monopolio cultural de la modernidad. Durante siglos, Europa y luego Estados Unidos fueron el punto de referencia obligatorio para comprender el progreso. Hoy eso cambió. El centro de gravedad se desplaza hacia Oriente. Y el libro obliga a asumir una verdad incómoda: tal vez estamos entrando en una época donde el mundo tendrá “características chinas” cada vez más marcadas.
La comunidad jurídica tiene ante sí una obra que marca un punto de inflexión en el estudio del derecho de familia: Familias. Tomo I: Tipologías y Tomo II: Mecanismos de protección a las familias o a sus integrantes, cuyo lanzamiento se realizará en el marco de la FILBo el 3 de mayo. Un trabajo colectivo de juristas de altísimo nivel, con impacto nacional e internacional, que no solo sistematiza el conocimiento, sino que lo tensiona, lo problematiza y lo proyecta. Participar en esta obra, bajo la dirección académica de Diana DimeIza Torres Muñoz y Mónica Alejandra León Gil, implica asumir una responsabilidad intelectual mayor: pensar el derecho desde sus consecuencias. En ese marco, mi aporte se sitúa en un punto crítico del diseño procesal penal: la prescripción en los delitos de violencia intrafamiliar.
El artículo 292 del Código de Procedimiento Penal colombiano, que regula la interrupción y el cómputo de la prescripción a partir de actos procesales como la formulación de imputación, termina operando, en la práctica, como un dispositivo que tensiona la capacidad real del sistema para juzgar. Su diseño, lejos de blindar la persecución penal en contextos de violencia intrafamiliar, puede favorecer escenarios en los que la acción penal se extingue sin una decisión de fondo, especialmente cuando la investigación no alcanza un desarrollo oportuno o suficiente.
Allí emerge la grieta estructural: una regla procesal que, en determinados contextos, no solo organiza el tiempo del proceso, sino que condiciona su desenlace epistémico. Cuando la prescripción opera, el proceso renuncia a la verdad institucional y, con ello, habilita uno de los errores más costosos para el sistema: la absolución fáctica del culpable por extinción de la acción penal.
Si se observa desde una clave consecuencialista, en la línea de Larry Laudan— la pregunta es inevitable y profundamente incómoda: ¿qué error está dispuesto a tolerar el sistema? ¿Condenar a un inocente o permitir la impunidad de quien ha vulnerado gravemente a su núcleo familiar? La respuesta no es solo teórica; es el mensaje último que el derecho penal proyecta hacia la sociedad.
Este libro no evade esa tensión. La expone con rigor y obliga a enfrentarla. Porque, al final, el diseño procesal no es neutral: decide qué errores son tolerables y cuáles son inaceptables. Y en esa decisión se juega, en buena medida, la legitimidad misma del derecho penal. @dtorresabogada@ucanosas@MonicaMaria__@rodri__almeida@lineym2006
Bajo la sombra luminosa de San Martín de Porras, símbolo de humildad, dignidad y lucha silenciosa por la igualdad, esta jornada adquiere para mí una fuerza especial. Hablar en la Universidad de San Martín de Porres, institución fundada en 1962 y hoy referente académico del Perú, sobre estereotipos, prejuicios y sesgos que contaminan el diseño penal suramericano, no es una simple ponencia: es un acto de sentido histórico.
Y hacerlo al lado de grandes referentes engrandece aún más este momento: Manuel Calderón, destacado jurista de Córdoba, Argentina, especializado en recursos extraordinarios y argumentación jurídica; José Antonio Neira Flores, magistrado de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, integrante de salas penales de máxima relevancia y partícipe en decisiones históricas de la justicia peruana, entre ellas la confirmación de la condena de 25 años impuesta a Alberto Fujimori por los casos Barrios Altos y La Cantuta, además de su intervención en procesos de alto impacto institucional vinculados a expresidentes y corrupción pública; y Carlos Pérez, referente en la prueba pericial dentro del proceso arbitral. Compartir escenario con juristas de esa talla convierte esta experiencia en una verdadera celebración del conocimiento jurídico. San Martín de Porras, reconocido como el primer santo afroamericano y emblema de justicia social, dedicó su vida a derribar barreras que la sociedad había normalizado. Por eso resulta profundamente emotivo discutir, en una universidad que honra su nombre, cómo todavía subsisten mecanismos invisibles que distorsionan la verdad cuando ciertos rostros, ciertos cuerpos o ciertos orígenes entran al proceso penal.
Hoy siento que la academia cumple su mejor misión: no repetir inercias, sino enfrentarlas. Y hacerlo en Lima, en esta casa de estudios, junto a mentes brillantes y bajo el legado de San Martín de Porras, convierte este momento en algo verdaderamente poderoso e inolvidable. @rodri__almeida@IgnacioSoba@gvalentin_@GBD99999@laparticuladios@moises_carreno_@MoisesMolina@MORENOAREVALOA1@afreitascamara@machadini
Hablé de dos heridas del proceso penal colombiano: el abandono de la indagación e instrucción,herencia mal resuelta de la Ley 906, que produce inocentes condenados, preacuerdos falsos y testimonios comprados; y el impacto del color de piel negro en el sistema, que el caso de Andrea Burgos confirma con crudeza. Un sistema que olvida su única razón de ser, condenar al culpable y absolver al inocente, ha dejado de ser un sistema de justicia.
Me acompañaron el magistrado Alberto Montaña Plata, presidente del Consejo de Estado; el doctor Carlos Ramírez, presidente de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial; la vicepresidenta del Consejo Superior de la Judicatura; magistrados de la Sala Civil de la Corte Suprema; el doctor Ulises Canosa Suárez, presidente del ICDP; y el maestro Francisco Bernate — compartir tribuna con ellos siempre es un honor !! @ucanosas@cramireznet@fbernate
El primer Precongreso de Derecho Procesal en Armenia, Capítulo Quindío, no fue simplemente un evento: fue una afirmación. Una afirmación de que esta región tiene voz, tiene criterio y tiene la capacidad de pensar el derecho con rigor. De la mano de la Universidad Von Humboldt y de los juristas del territorio, el proceso dejó de ser discurso y se convirtió en una conversación seria, situada y necesaria. Aquí se demostró que el Quindío no solo participa: construye. @OmarCardenasC@Dayanarojasca@RsanabriaCo@laparticuladios@Fac_abogado
El proceso es todo. Cada kilómetro construye la marathon Sídney.
Pero Armenia fue otra cosa: 21,09 km absolutamente alucinantes. Paisajes que elevan, gente que empuja, una energía que transforma el esfuerzo en algo extraordinario.
No fue solo una media maratón. Fue una experiencia apoteósica.
Volver no es una opción: es inevitable !!
El Precongreso del Capítulo Norte de Santander, bajo la presidencia de Diego Yáñez , fue sencillamente apoteósico. No se trató de un encuentro protocolario, sino de un espacio intelectual extraordinariamente intenso donde la discusión se centró en un punto decisivo: cómo el diseño de nuestros procesos condiciona la justicia de las decisiones.
Las ponencias, en su gran mayoría, asumieron un tono crítico y riguroso: críticas al precedente, al derecho sustancial y, sobre todo, a las arquitecturas procesales que muchas veces olvidan la dimensión epistémica del proceso. Porque si el proceso es el método institucional para reconstruir la verdad, entonces mejorar su diseño no es un asunto técnico menor: es una condición para decisiones verdaderamente justas.
Lo ocurrido en Norte de Santander fue precisamente eso: un laboratorio de pensamiento jurídico crítico, donde se pensó el proceso no como ritual, sino como instrumento para acercar el derecho a la verdad y, con ello, a la justicia. @JuanCamiloPJ97 @ucanosas@antioquia2011@juangaleanorey@DiegoLeonGomez
Volver a la Media Maratón del Mar es regresar al origen: al kilómetro donde empezó todo y donde aprendí que cada paso solo tiene sentido en el presente. Fue mi primera media maratón y sigue siendo un ritual sublime, placentero y extraordinario que me recuerda que no se corre contra el pasado ni hacia el futuro, sino hacia adelante, viviendo intensamente cada instante mientras sigo avanzando.
Hoy el Evangelio nos recuerda que el Reino se construye en lo pequeño y en lo cotidiano; por eso seguimos sumando kilómetros, hoy 11 más, como acto de coherencia con lo que somos. Hacer lo que te apasiona no es un lujo, es una forma de amor propio: elegir lo que te da paz, lo que te hace feliz y lo que te sostiene en el presente. Sin peso del pasado ni ansiedad por el futuro, solo el hoy que se corre, se vive y se honra. Y como siempre, llegar a Cartagena para correr la media maratón del mar, una carrera ya icónica a nivel mundial, es alucinantemente extraordinario. @AlcaldiaCTG@mmaratonquibdo@andresmsoto
Hay preguntas que revelan una época. Cuando la maestra Beatriz Quintero de Prieto le preguntó al maestro Jairo Parra Quijano quién era, para él, el mejor procesalista, la respuesta, Michele Taruffo, no fue solo un nombre: fue una declaración de principios. Taruffo encarna la defensa radical de la motivación judicial como exigencia democrática, la decisión justa como horizonte irrenunciable y la dimensión epistémica del proceso como condición de legitimidad. Para él, el proceso no es un ritual vacío, sino un espacio de conocimiento donde solo los elementos relevantes y fiables pueden sostener una verdad jurídicamente defendible. Su legado recuerda que juzgar no es repetir fórmulas, sino razonar con rigor para que la justicia deje de ser promesa y se convierta en decisión fundada. @jairoparrac@omicardenasroch@nattannisimblat@ucanosas@gabrielregino@cramireznet@anateresa2@franjafilo
La inteligencia artificial no reemplaza al juez: lo obliga a mirarse en el espejo de su propia imparcialidad.
En este análisis exploro cómo el algoritmo no destruye la justicia, sino que revela sus límites humanos y la “utopía necesaria” del juez imparcial.
Los invito a leer y debatir: IA vs. imparcialidad.
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ANÁLISIS: IA vs. imparcialidad: cuando el algoritmo revela la utopía necesaria del juez imparcial https://t.co/UITUaG6aST
Padre… en el Día del Periodista celebro no solo tu oficio, sino tu vida entera entregada a la verdad; desde que tengo memoria has ejercido el periodismo poniéndole el pecho a la brisa por Quibdó y por el Chocó, informando cuando dolía, hablando cuando otros callaban, recordándonos que el periodismo, cuando nace del corazón, es un acto de dignidad, de coraje y de amor profundo por la gente.
Hay invitaciones que no se agradecen solo con palabras, porque tocan una fibra más profunda: la de la historia compartida, la de la persistencia silenciosa y la de la vocación que se confirma. Ser convocado por el presidente de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, el doctor Carlos Arturo Ramírez, a su primer evento académico, Diálogos Regionales, en su propia tierra, en el departamento del Cauca, donde lo vieron crecer, resistir y persistir—, rodeado de sus colegas, del Tribunal Contencioso Administrativo del Cauca, del Tribunal Superior de Popayán, de la academia y de la Universidad del Cauca, así como de todo el estamento institucional del Cauca, es un honor que desborda cualquier protocolo.
Que, además, se me invite a hablar de lo que amo, el razonamiento probatorio, convierte esa gratitud en algo casi indescriptible. Y que los comentarios sobre la exposición hayan resonado con profundidad no solo valida una línea de trabajo: llega al alma, porque confirma que razonar sobre los hechos sigue siendo una tarea decisiva. Sostuve que el razonamiento probatorio —como conjunto de criterios de corrección de la decisión fáctica, orientados a que la decisión judicial corresponda con lo que realmente ocurrió en el mundo— puede y debe ser potencializado por la inteligencia artificial: para reducir errores, evitar condenas injustas en lo penal y lo disciplinario, y decisiones equivocadas en lo civil y lo laboral. Esa potencialización exige atender con rigor los momentos de la actividad probatoria, la conformación del conjunto de prueba, una valoración abierta al conocimiento científico y el respeto por los umbrales de suficiencia. Allí, precisamente, la tecnología no sustituye la razón: la afina. @ucanosas@cramireznet@CNDJ_Col@nattannisimblat@raitello@lineym2006@dtorresabogada@IgnacioSoba@gvalentin_ @CancinoAbog
Recuerden !! Toda prueba impertinente es irrelevante, pero no toda prueba irrelevante es impertinente.
Ejemplo 👉🏾👉🏾Una prueba impertinente es irrelevante porque no habla del objeto de prueba.
Una prueba pertinente puede ser irrelevante cuando, aun hablando del objeto, no dice nada que importe desde el punto de vista epistémico.
Recibo con profundo agradecimiento, y con una alegría difícil de disimular,la invitación para participar como panelista en los “Diálogos Regionales de la Jurisdicción Disciplinaria”, en Popayán (Cauca), el 3 de febrero de 2026, en el Teatro Guillermo Valencia, dentro del Panel de Inteligencia Artificial y Razonamiento Judicial, con intervención prevista alrededor de las 3:30 p.m. Para mí tiene un valor especial cruzar el Atlántico y encontrar que el primer encuentro académico sea en provincia: en el Cauca, territorio de dignidad serena, de inteligencia pública y de vocación democrática; un lugar que no solo debe ser atendido, sino realzado por su potencial humano e institucional. Popayán no es “periferia”: es un centro de sentido para el país, y por eso me siento allí como en casa.
Asumo este espacio con el rigor que exige la Jurisdicción Disciplinaria y con la responsabilidad de conversar, sin consignas y sin complacencias, sobre un tema decisivo: los enemigos de la motivación. En tiempos de aceleración tecnológica, de automatismos argumentativos y de tentaciones de “decidir sin explicar”, la motivación no es un adorno retórico: es el lugar donde el poder se somete a razones, donde la decisión se vuelve controlable, y donde la justicia conserva su legitimidad. Precisamente por eso, examinaré críticamente aquello que la amenaza: la sustitución de razones por intuiciones, la apariencia de coherencia, el lenguaje estandarizado que oculta vacíos, la deferencia acrítica ante “lo técnico”, y, de manera especial, el riesgo de convertir la inteligencia artificial en coartada, o en atajo, para degradar la responsabilidad personal del juzgador.
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Agradezco de manera infinita al doctor Carlos Arturo Ramírez Vásquez, Presidente (e) de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, por la confianza y por abrir un escenario de reflexión jurídica y diálogo plural que honra la función pública. Confirmo con entusiasmo mi disposición de asistir y contribuir a la calidad e impacto de este encuentro institucional. @cramireznet@fbernate@ucanosas@juangaleanorey @CancinoAbog @laparticuladios@avcanosa@febuma@PatronMAngelica@lineym2006
Hoy celebro una alegría profunda y consciente: seguir siendo estudiante. Recibir este título de la Universidad de Salamanca es un honor académico que pesa por lo que exige y dignifica por lo que representa. Salamanca no hereda una tradición: es tradición. Es una de las universidades más antiguas de Europa, junto a la Universidad de Bolonia, la Universidad de París y la Universidad de Oxford. Aquí el saber no se exhibe; se trabaja con rigor y humildad. Este diploma certifica algo más que horas de estudio: acredita una toma de posición frente a uno de los desafíos centrales de nuestro tiempo. La inteligencia artificial es estructural, irreversible y decisiva para el derecho. Por eso, su regulación no es opcional: debe ser clara, firme y responsable. En el ámbito jurídico siempre debe existir un responsable identificable del uso de la IA, porque donde hay decisión que afecta derechos, hay responsabilidad que no puede diluirse en algoritmos.
Quiero pertenecer,,con convicción, a la Escuela de Salamanca, que cumple quinientos años pensando el poder con límites, fundada por Francisco de Vitoria, quien nos enseñó que la grandeza del derecho empieza por la humildad de la razón.
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Lo que sigue es claro: profundizar en la identidad digital como eje del futuro inmediato. Salamanca me recuerda algo esencial: el verdadero título es no dejar nunca de aprender. @Melovides@juangaleanorey@laparticuladios@cramireznet@raitello
La nieve es blanca porque corresponde a lo que es; el sistema penal fracasa cuando, atravesado por estereotipos raciales, niega esa misma correspondencia al mirar la piel negra, distorsionando la prueba, la credibilidad y la verdad que dice perseguir.