Lo peligroso no suele llegar de golpe.
Llega poco a poco.
Tan despacio que ni siquiera te das cuenta de que te está cambiando.
La historia del sapo hervido explica una de las trampas más peligrosas de la vida.
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"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos –me decía– porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa. Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.
- Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza. Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole. Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía siempre trenza tu tristeza… Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.”
Paola Klug "La Bruja Morena" 🇲🇽
Si no se dio como esperabas, quizá se está dando como necesitas.
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Esta es una frase reflexiva que nos invita a hacer una pausa en medio de la frustración y a mirar los hechos con otros ojos.
Más que una consigna de resignación, en realidad propone un cambio de foco: de la expectativa rígida al aprendizaje flexible, del “debería ser” al “qué puedo hacer con lo que sí es.”
Desde la psicología, esta visión es clave para la salud emocional ya que cuando algo no sale como queríamos, solemos activar pensamientos de fracaso, injusticia o culpa que intensifican nuestro malestar. En cambio, al preguntarnos “¿qué me está mostrando o enseñando esta situación?” Se abre una puerta hacia la resiliencia, que nos lleva a revisar metas y estrategias que no están funcionando. Desde aquí, lo que parecía un tropiezo o un fracaso puede convertirse en un maestro.
Para extraer lo bueno que hay en lo que nos parece malo, es necesario ir más allá de “todo pasa por algo”, para más bien analizar y reinterpretar los eventos, y entonces decidir y actuar. Nos toca aceptar que la vida no siempre encajará en nuestro mapa y que, a pesar de eso, podemos crear nuevas posibilidades y avanzar.
Tal vez lo que hoy nos desconcierta y nos duele, es justamente lo que, metabolizado adecuadamente, nos dará la humildad, la claridad y la fortaleza necesaria para el siguiente capítulo de nuestra historia.
#Resiliencia
#AceptarLoQueEs