"La niña escocesa del hacha" es un enunciado con mucha fuerza. Suena a mito, a leyenda celta. Que Iron Maiden saque una canción sobre esto y le ponga ese título.
Marlaska gritando como un energúmeno porque le preguntan por la escolta de Leire Díez. No tiene respuestas, solo nervios y mala leche. Un ministro que no rinde cuentas es un peligro para la democracia.
"Un poco decepcionada con el tema", dice la chavala. Lleva años cantando letras de Bad Bunny ("Me chupa la lollipop, solita se arrodilla") y ahora ha visto la luz. Las feministas reguetoneras tienen el cerebro destrozado. Imagínate cómo razonan cuando meten su voto en una urna.
Se entiende perfectamente. El PSOE, frente a la derecha, debe ser protegido siempre. No importa la magnitud del crimen.
Por supuesto, la derecha pondrá en juego todos sus recursos para alcanzar el poder. Como lo hace el PSOE. Es el sistema de partidos. La otra opción es que el poder sea retenido sine die por un solo partido.
Podéis disfrazar, maquillar y adecentar la reflexión todo lo que queráis. Pero se reduce a esto.
La caída del guindo es clave por muchos motivos. En ese "el PSOE nos engañó" hay una confesión involuntaria de un servilismo que quedará para la historia. ¿Cómo que "fui engañada"? ¿Te creías lo que decía un partido político? ¿Esa es la fiscalización que ejercías como periodista?
El mundo moderno reniega del tono grave. Lo serio es sospechoso. Es terrible, porque a ese recelo se suman también los referentes. Hace poco, un cineasta al que admiro decía: "Nunca me fío de algo que no tenga humor". A mí me pasa lo contrario: ahora desconfío siempre del cómico.
En los últimos años se oye mucho eso de "ya somos Venezuela". Si lo somos, lo somos no sólo porque los nombres más gordos del PSOE aparecen en causas, sino porque la mitad del país está dispuesta a morir con ellos. Es esa corrupción ciudadana la que nos convierte en Tercer Mundo.
Este tuit es cojonudo, porque explica no sólo lo que está mal en Christopher Nolan, sino también en el imaginario del ciudadano moderno. El positivismo ha ganado al mito, el individuo ya sólo tiene fe en el "experto" y de ahí vienen más de la mitad de nuestros problemas. 👇🏻
Ella responde al prototipo de mujer fascista y cumplió con todo lo que le exige el régimen, pero se siente sola, desplazada. Él era un diligente funcionario del fascismo, pero el sistema le repudia por ser gay. En ese desamparo ninguno puede ayudar al otro. Una escena monumental.
Los autores de este artículo proponen una solución muy original y provocadora a la crisis de natalidad: prescindir de los hombres y ayudar a las mujeres con grandes transferencias de recursos para que tengan los hijos ellas solas.
El argumento es que cuanto más igualdad de género tiene un país, más baja es su fertilidad (correlación r ≈ 0.81). Los países más “progresistas” en género son los que más rápido se están quedando sin niños. En los países más igualitarios en cuestiones de género (Nordics, Europa Occidental, etc.), la libertad y la independencia económica de las mujeres han hecho que muchas de ellas sean mucho más selectivas con las parejas. Esto provoca menos relaciones estables, menos nacimientos y una crisis demográfica grave. Los autores proponen que, como es muy difícil revertir esto, la solución más realista puede ser ayudar a las mujeres a tener hijos solas (lo que llaman reproducción individualista), aunque eso margine aún más a muchos hombres.
Los hombres han perdido utilidad. Antes, un hombre “normal” era valioso porque aportaba recursos y protección. Hoy, con salarios propios y Estado de bienestar, muchas mujeres solo quieren a los hombres más atractivos (mejores genes, estatus, etc.). Los hombres “medios o bajos” quedan excluidos.
Como parece muy difícil que vuelva a haber muchas parejas estables para que tengan más hijos, los autores dicen:
“En vez de intentar forzar más matrimonios/parejas, demos a las mujeres los recursos económicos y sociales necesarios para que elijan tener hijos solas y les parezca una buena opción.”
Esto incluiría apoyos económicos muy generosos para madres solteras, viviendas comunitarias con guarderías 24/7, apoyo de vecinos, etc., así como experimentos piloto para ver qué hace falta realmente.
Los autores se dan cuenta de una consecuencia grave que esta propuesta tendría para los hombres: esto marginaría todavía más a muchos hombres ya que tendrían menos oportunidades de ser pareja y padre. Pero los autores dicen que la supervivencia demográfica de estas sociedades es más importante. Es decir, la situación de emergencia y de riesgo de que desaparezca justificaría tomar estas medidas. Dicen que en el futuro (tal vez a partir de 2040), con úteros artificiales y robots, los hombres también podrían tener hijos solos y habría más igualdad reproductiva.
Así que la sociedad que estos autores proponen suena como bastante distópica: la crianza sería monoparental femenina, apoyada por el Estado con dinero y con infraestructuras sociales (edificios de viviendas compartidas, guarderías 24/7, redes de apoyo vecinal). Los hombres seguirían trabajando igual que ahora pero sin acceso a la reproducción, serían como los zánganos de algunas especies eusociales y financiarían (junto con las mujeres trabajadoras) su propia marginalización. O sea, los hombres seguirían trabajando, pagando impuestos todavía más altos y… viendo cómo el Estado usa ese dinero para que las mujeres tengan hijos sin ellos. Los autores esperan par loa hombres más deserción retirada social, menos esfuerzo, peor salud mental, más consumo de porno/videojuegos, más depresión y posible aumento de conductas autodestructivas o antisociales. Pero los úteros artificiales arreglarían eso más adelante.
El artículo lanza una advertencia fuerte a toda la sociedad. Si Occidente no resuelve la crisis de fertilidad, el experimento histórico de “mujeres libres que viven en un sistema de alta igualdad” podría terminar siendo un paréntesis temporal en la historia humana. Las sociedades que mantengan fertilidad alta (aunque sean menos igualitarias) heredarán el futuro. En ese escenario, las mujeres volverían a vivir en sistemas con menos autonomía. Eso supone una llamada a acción, los autores piden que los feministas tomen en serio este problema. No basta con defender derechos sino que hay que asegurar que las sociedades que los garantizan no desaparezcan demográficamente. Proponen que los experimentos de reproducción individualista sean también una prioridad feminista. Transcribo literalmente una de las frasees finales:
“Porque ningún cambio cultural que sabotee la reproducción puede perdurar, la parte más crucial sigue pendiente: encontrar una forma de combinar mujeres libres con una reproducción suficiente. Esto es obligatorio si queremos garantizar el futuro de nuestras comunidades con igualdad de género.
Si fallamos, el feminismo corre el riesgo de convertirse en uno de los mayores errores de la humanidad: un noble proyecto de emancipación que, sin pretenderlo, condena a la extinción demográfica a la civilización más avanzada de la historia.”
Hay más cine en esta pelea de Kinski y Herzog que en la propia película, y eso que estamos hablando de 'Fitzcarraldo'. Hay más cine ahí que en todo lo producido en la última década.
Una vez, en una rave en un pinar de Arganda, una hippie me dijo: "Somos los hijos del Sol y estamos en consonancia con el entorno para trascender y lograr nuestros deseos" (eso fue exactamente lo que dijo, no se me ha olvidado). Petro se mueve en esos mismos parámetros mentales.
¿Recordáis el tamarismo en los 90? Era una tropa de personajes esperpénticos que se acusaban unos a otros de ofensas, utilizando todo tipo de canales y performances, para medrar en la esfera pública. Ok, pues Rubén, Vito y Sarah son los Tony Genil, Arlequín y Loly Alvárez de hoy.
Ya no es que crean a Hezbolá y a los ayatolás: es que hay gente que incluso se cree a Pedro Sánchez. Hay gente que hasta se cree lo que dice Donald Trump.