La televisión pública TVE presenta un documental sobre el apagón que no es más que un ejercicio de exculpación de Red Eléctrica de España, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y del Gobierno, en el marco de una política energética condicionada por decisiones ideológicas y no técnicas.
El tráiler del documental titulado ’Se nos ha ido de las manos’ pone en primer plano a representantes del lobby renovable, con un evidente conflicto de intereses, que reducen todo a un mensaje simplista, casi infantil, y desvían el foco de lo que realmente falló. Nadie serio sostiene que la culpa sea de «las renovables». El problema fue otro.
Los audios filtrados entre técnicos del sistema y operadores, que Red Eléctrica no quiere que se hagan públicos, son especialmente reveladores. En ellos se describe la dificultad de gestionar una proporción elevada de generación variable sin suficiente respaldo firme, con referencias explícitas a la falta de nuclear en el sistema en momentos determinados. No es un debate teórico, es la operativa real en situaciones críticas y bajo tensión.
El sistema se operó durante muchos días con una proporción insuficiente de potencia firme frente a generación variable. Lo sabemos todos en el sector eléctrico, incluso los participantes en el documental. La potencia firme es la que puedes programar y que aporta estabilidad cuando la necesitas, como la nuclear, los ciclos combinados de gas y la hidráulica gestionable. La generación variable depende del recurso en cada momento, como la eólica y la solar.
Cuando esa relación se desequilibra, faltan inercia, control de tensión y capacidad de respuesta rápida, que es lo que mantiene la estabilidad de la red. Por eso, desde el apagón, Red Eléctrica opera en modo reforzado, con más potencia firme programada y más restricciones técnicas para sostener el sistema. Es una operación más conservadora que encarece el precio de la electricidad, pero aumenta la seguridad. Ese cambio es un reconocimiento tácito y una prueba de que antes del apagón faltaba potencia firme.
A esto se suma un fallo de diseño que se arrastra desde hace años. Red Eléctrica de España ya había advertido de la necesidad de reforzar los requisitos de control de tensión en renovables, pero la CNMC no adaptó la normativa. Tras el apagón se introdujeron cambios para exigir mayor capacidad de control, pero el sistema sigue operando en modo reforzado. Eso indica que la corrección llega tarde, que su despliegue no es inmediato y que, incluso así, no sustituye completamente el papel de la potencia firme.
La CNMC ha reaccionado abriendo decenas de expedientes sancionadores a múltiples agentes del sistema, incluidas centrales nucleares. Todo apunta a un movimiento que tarta de diluir responsabilidades y desplazar el foco. Muchos de esos expedientes previsiblemente se cerrarán sin consecuencias dentro de meses, cuando el impacto mediático sea inexistente. Aunque yo me encargaré de recordarlo.
El Gobierno adoptó una posición defensiva desde el primer momento. Fue el propio Pedro Sánchez quien afirmó que el apagón no fue culpa de las renovables y que la nuclear no lo evitó, obviando que más del 50% del parque nuclear estaba parado con autorización de Red Eléctrica, y fijando así el marco ideológico del debate desde el inicio. Ese énfasis no responde a una acusación técnica dominante, sino a la necesidad de proteger una política energética concreta de «apostarlo todo al verde».
La responsabilidad no es difusa, recae en quien opera la red, en quien regula y en quien fija las directrices. Red Eléctrica debía garantizar la seguridad de suministro, la CNMC debía establecer tiempo los requisitos técnicos, y el Gobierno es quien define la orientación de la política energética bajo la que se toman esas decisiones tan temerarias.
@Eva_al_desnudo_@Pedro_Torrijos Es que el plano no tiene ningún problema Eva. El problema lo tiene Pedro, que los míseros mortales no estamos a su altura intelectual y no nos ofendemos con una escena que concuerda completamente con el momento de la película en el que aparece.
Muchos me preguntan por qué sigo enamorado de la radio, un medio que parece está por morir ante la displicencia e indiferencia de sus directivos
La respuesta es simple: la fuerza de las palabras en el medio hace todo. Logra que -a falta de la imagen con su brutal honestidad- la gente se emocione, se conmueva o se indigne ante lo que se relata en un micrófono
Aquí, Anaís Castro, colaboradora del programa Perros de la Calle en la estación Urbana FM en Argentina.
Escuchen estos 18 minutos sobre su experiencia como venezolana y el régimen chavista
Un pequeño recordatorio que, antes del petróleo y la geopolítica, están los ciudadanos de Venezuela. Esos que el régimen dictatorial relegó, exprimió y persiguió, esos que no le importaron a todos aquellos que hoy hablan de violaciones al derecho internacional
Hasta el 20 de noviembre, que sale #CineConMásCosas, voy a poner cada día una película que no está en ninguna plataforma de pago. Algunas sí están en alquiler, es decir, pagando más de lo que ya pagas.
Ya. Yo también flipo. Pensabas que podías verla... Pero no.
Nos toman por idiotas a calzón quitado.
Me pregunto cómo tienen todos esos servicios que menciona todos los trabajadores asalariados, sin esa cuota!
O cómo en el resto de Europa la disfrutan los autónomos, que no pagan ni cerca de esto, o cero.
Nos toman por idiotas.
La gran #DianeKeaton no solo era una actriz... encarnaba una actitud única: excéntrica, auténtica y con un estilo que rompió moldes.
Su presencia, su risa inconfundible y su incomparable personalidad hicieron que me enamorara por siempre de #AnnieHall
Gracias por todo, Diane 🖤
@MunchkinsCon Pues a mí me pareció un peliculón cuando salió y un peliculón hoy. No sé cuando se hizo visible o invisible. Lo que me resulta curioso es como muchas veces intentamos desprestigiar algo que tenía "prestigio" cuando se pone "de moda". Si es que esta peli alguna vez estuvo de moda
@MeyKnox@RobertDeglane Me parece curioso que ella misma muestra el discurso de odio más grave justificando un asesinato. No puedo entender como alguien pueda ver esta barbaridad, justificarla y luego hablarme del discurso del odio. Me pinchas y no sangro