"Dicen que los ajolotes, después que la humanidad destruyera su hogar en Xochimilco, hicieron un pacto con una bruja para que los convirtiera en agua. Así cualquier contenedor, podría convertirse en su casa, teniendo siempre un hogar en el que quedarse"
Noemí, alumna del colegio de estudios latinoamericanos de la UNAM protege a su compañero, Joel, que ya había sido apuñalado por el grupo de porros que atacó hoy a la manifestación pacífica