No hace cinco años; para mí es mucho más reciente. Pero la evolución es esta, y creo que muchos estamos llegando a la misma conclusión.
La libertad deja de ser el principio último para ordenarse a una concepción cristiana del bien, de la verdad y de la dignidad humana.
Porque ser libre no significa simplemente “hacer lo que quiero”. La verdadera libertad cobra sentido cuando está orientada al bien y a la verdad.
Podemos seguir defendiendo la propiedad privada, los límites al Estado y la libertad económica. Lo que cambia es el fundamento: por encima de cualquier ideología política está Cristo.
"Nos dijeron autoritarias y fascistas, vamos a demostrar que están equivocados doxxeando, hostigando, amenazando de muerte y coartando la libertad de expresión del monero detrás de las caricatura".
- Las del movimiento de "libertades".