After the final, Argentina players were seen turning their backs on Spain while lifting the cup. Many thought this was a sign of disrespect, but it was later confirmed they were just looking at the goalposts, which they hadn’t seen all game.
Que partida memorável. O lindo gol de Sócrates, Hegel e Kant correndo para refutar, Confúcio impassível na arbitragem, o júbilo final dos clássicos e pré-socráticos.
Ayer.
El padre de mi amiga, 80 años, vasco en Palencia, cae y se abre la cabeza.
Traumatismo craneoencefálico, hemorragia y traslado urgente en ambulancia al hospital provincial.
—¿Qué medicación toma?
—No estoy segura, ¿no puede mirarlo usted en su historia clínica?
—No; no tenemos acceso.
Literal.
Yo sé que hay un proyecto del SNS para compartir la historia clínica entre los servicios autonómicos de salud. He leído memorias e informes sobre eso. He utilizado el servicio HCDSNS. Pero, ¿en el hospital de Palencia no pueden consultar la historia de un paciente de Bilbao?
El hombre, inconsciente, postrado en una camilla, y el médico no puede acceder a su historia clínica. ¡Qué puñetera vergüenza de país!
Le hacen pruebas y analíticas. Días después, mi amiga gestiona un transporte urgente en ambulancia hasta Bilbao.
Pero necesita llevar a Osakidetza los resultados de las pruebas médicas —varios TAC, analíticas…— que hicieron a su padre en Palencia.
Dicen que no lo pueden enviar por correo electrónico.
Dicen que no se lo pueden guardar en un pendrive.
Al final le guardan los resultados… ¡en un puñetero CD-ROM!
Llega ayer mi amiga agotada y angustiada a mi casa —en Santander—, desde Palencia, pidiéndome leer el CD-ROM del Servicio de Salud de Castilla y León (SACYL) para enviarlo por email al médico del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) y después salir corriendo otra vez en coche hacia Bilbao.
De verdad, ¡idos todos a la mierda!
De viaje en Valladolid, a mi suegro se le ha movido un stent y tienen que hacerle un cateterismo, pero no pueden acceder a su historial médico, gestionado por el Sergas gallego. Como si estuviera en un país extranjero.
No sé como alguien puede justificar este disparate.
GENTE DE TUITER. estoy desesperada necesito un trabajo, tengo experiencia en muchas cosas. mi linkedin es Melisa Raso, o cualquier cosa me contactan. RT por favor gracias no se puede más.
LAS BICICLETAS ME ESTÁN QUITANDO EL PAN (O NO)
Ayer leí que un ciclista es un desastre para la economía.
No compra coches. No paga seguros. No necesita gasolineras. No usa aparcamientos de pago. No engorda. No va al cardiólogo. No compra estatinas.
Vamos, que un ciclista, no aporta nada al PIB.
Aunque yo me reí.
Porque el ciclista es uno de los mejores clientes que tiene un traumatólogo.
Clavículas, muñecas, caderas...
¿Sabes cuánto cuesta una placa de clavícula? Más que la bicicleta.
Pero tengo que reconocer una cosa: cada vez da menos negocio. La gente la está dejando.
Por suerte, nos ha llegado la salvación.
El patinete eléctrico.
Ese aparato glorioso que combina la inestabilidad de un monopatín, la velocidad de una moto y la protección de tu cara en el asfalto.
El resultado es una colección de fracturas de codo que no habíamos visto en décadas. Hablando con los representantes, me comentan que estamos batiendo récords de implantes de prótesis de cabeza de radio.
Y lo mejor: ninguna ventaja cardiovascular.
El ciclista al menos compensaba. Se rompía la clavícula, pero tenía el corazón de un atleta.
El del patinete no.
Llega a urgencias con una fractura de radio y la tensión por las nubes. Negocio redondo.
Traumatología y cardiología en el mismo paciente.
Ese economista debería estar orgulloso del rumbo que está tomando nuestra sociedad. El patinete no solo genera fracturas. Genera placas, tornillos, rehabilitación, revisiones y segundas cirugías.
Eso sí es aportar al PIB.
Cada vez que veo a alguien subirse a un patinete eléctrico sin casco... siento estabilidad laboral.
#LaTraumatologaGeek