El código de amistad de los niños es "te quiero mostrar mi mundo": mira cómo salto, mira mira: puedo patear la pelota fuerte; ¿quieres ver mis dibujos? una vez me caí y me raspé la rodilla, ¿quieres ver la cicatriz?
La versión de ti que rogó, insistió y perdonó tantas veces no merece vergüenza. Merece compasión. Estaba intentando conservar algo que consideraba importante con las herramientas emocionales que tenía. Ahora puedes enseñarle que el amor propio también sabe decir basta.
A veces pienso que una de las mayores muestras de cariño es la curiosidad. Preguntar, escuchar, recordar detalles. Hay personas que dicen quererte y nunca han sentido interés por descubrir quién eres realmente.
Claro que es más fácil quedarse en el “yo soy así y no voy a cambiar”, porque es más fácil que reconocer en uno mismo las cosas que tiene que cambiar y mejorar para ser mejor