La ira pecaminosa es un enemigo mortal que debo matar diariamente con la ayuda del Espíritu Santo.
Santiago 1:20 pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
El Señor no se tarda en cumplir Su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con ustedes, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento» (énfasis añadido, 2 P 3:9.
Tus oraciones del pasado siguen estando ante Dios con la misma intensidad y claridad que si estuvieras orando ahora. No hay una sola oración desperdiciada.
El Espíritu Santo no solo nos provee de convicción por nuestro pecado, sino que también nos da la gracia que necesitamos y nos invita a depender de Él.
2 Pedro 2:22 El evangelio es una medicina que nos purga por medio de un vómito saludable, pero que existen muchos que se vuelven a tragar lo que habían vomitado para su propia ruina.
Apocalipsis 22:11 El justo seguiría santificándose, pero el impío seguiría en su impiedad. La exhortación de Juan aquí se asemeja a una invitación burlona, dejen que los que rechazan a Dios lo hagan, pero pagarán las consecuencias
La verdadera paz viene cuando aprendemos a someter nuestras preocupaciones a la Palabra de Dios. Allí, aprendemos que no podemos arreglarnos a nosotros mismos; no podemos protegernos a nosotros mismos.
El canto congregacional es participativo, no escénico; es para edificar, no para entretener. En lugar de ser espectadores, todos están llamados a participar, incluso los que no saben cantar.