No quiero que toda mi vida sea aprender a soltar. Por una vez, quiero encontrar un lugar donde pueda quedarme y descansar con la certeza de que no tengo que irme. Quiero conocer esa sensación de pertenecer, de construir raíces y sentir que finalmente estoy en casa.
Cuando me veas callada, con la mirada perdida, distante o apagada, no me dejes sola. Sácame de ahí. Abrázame, porque no soy yo, es la ansiedad que me está ganando.
nadie habla de lo agotador que es vivir en ese espacio entre "las cosas mejorarán" y "no puedo más con esto". Es como si tus emociones estuvieran en constante cambio, dejándote esperanzada y derrotada al mismo tiempo.
Soy el tipo de mujer que atraviesa sus días más difíciles en silencio. No me quejo mucho, no siempre pido ayuda y rara vez me desahogo. Cargo con mi propio peso y siempre voy por la vida con la mentalidad de “yo veré cómo lo resuelvo”
Mi “open eyes” de este año es dejar de apoyar gente que no es recíproca, si me dan ausencia, doy ausencia, la indiferencia, la devuelvo, si están, yo estoy, si me dan confianza, soy leal, recíproco todo; desde el amor hasta el desinterés. Quien no suma, resta y quita energía.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Tal vez si fuera más interesada me iría mejor, pero no sé abrazar si no me nace, no sé sonreír si no me caes bien, no sé regalar mi tiempo si no te quiero de verdad, se me nota en la cara cuando no estoy cómoda y no sé fingir detalles, si los doy es porque me sale del corazón.