El que puede estar un fin de semana en su casa tranquilo sin hacer demasiado ya ha ganado. El que puede quedarse durmiendo, leyendo, escuchando música o mirando alguna serie sin aburrirse ni sentirse vacío, sin salir corriendo a buscar estímulos, es el que lo ha entendido todo.
Así me tarde tres meses en leer un libro, nunca voy a dudar de que amo leer, la forma en la que te puedes meter en un mundo leyendo no se compara con otra cosa
A veces me quedo pensando en mis amistades y me da muchísima ternura saber que, entre tanta gente que va y viene, a mí me tocaron personas que se quedaron. Personas con las que puedo compartir mi vida, mis logros, mis crisis y mis tonterías. Qué suerte tenerlas.
Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.