Qué duro es mirarte al espejo, llena de lágrimas y rota, y decirte que tienes que ser fuerte, que todo irá bien y que, aunque ahora duela, esta ha sido la decisión correcta.
Mi nivel de cansancio ya no se arregla con 8 horas de sueño. Literal necesito irme a una cabaña sin señal y no tener que tomar una sola decisión como por tres meses.