La democracia es el más justo de lus sistemas políticos. Pero su supervivencia exige que evitemos que derive en demagogia.
El voto debe ser universal para representarnos a todos. Pero debe ser un ejercicio consciente y racional y no la expresión de un sentimiento manipulado.
La propuesta es muy simple y ya existen precedentes. ¿Si tengo que aprobar un curso para poder conducir por que no lo voy a tener que aprobar para poder votar que es algo mucho más importante?
La democracia es el más justo de lus sistemas políticos. Pero su supervivencia exige que evitemos que derive en demagogia.
El voto debe ser universal para representarnos a todos. Pero debe ser un ejercicio consciente y racional y no la expresión de un sentimiento manipulado.
Por supuesto esta obligación sólo se vincula al ejercicio del voto. Ningún derecho ciudadano se menoscaba si alguien decide que no quiere hacer el curso y prefiere abstenerse.
¿Ha sido lo ocurrido en Ceuta una nueva Marcha Verde?
La dejación de funciones del Gobierno es patente ya sea por incompetencia o por intereses espurios.
Lo que ocurrió este fin de semana en La Sexta es un retrato perfecto de cómo funciona la España Sanchista.
Un joven del PP (otro partido socialdemócrata patrio) dice que un trabajador con 18.000 euros paga el triple de IRPF desde que Sánchez llegó al poder. Los tertulianos se ríen. La cadena lo titula como un “ejercicio de imaginación”. Los políticos de izquierda lo amplifican encantados.
Problema: el chaval se quedó corto. No es el triple. Es el cuádruple.
Los números los elaboró Juan González @Jongonzlz , ingeniero, uno de los mejores divulgadores económicos en la actualidad con permiso de @juanrallo .
Son cálculos simples, públicos, verificables. Un salario real de 18.000 euros de 2026 equivalía en poder adquisitivo a 14.290 euros en 2019.
Aplicando la ley del IRPF, en 2019 ese trabajador pagaba 124 euros. En 2026 paga 623. Cuatro veces más. Sin que nadie haya votado una subida formal de impuestos. Solo por no deflactar la escala.
Juan González pasó el domingo entero llamando a la puerta de cada tertuliano, de cada político que había amplificado la mentira. Les pedía una sola cosa: si los cálculos están mal, dime dónde.
Respuestas rigurosas recibidas: cero. El único que respondió fue un tal Santi Rivero, diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid, para insultarle sin un solo argumento sobre el fondo.
Este mismo diputado votará en el parlamento si deflactar o no el IRPF. Sin entender qué es deflactar. Sin saber que sus votantes pagan cuatro veces más impuestos reales que en 2019.
Y los medios, en vez de señalar a los que mienten, señalaron al que decía la verdad.
Esto no es un debate sobre fiscalidad. Es un debate sobre si la mentira organizada puede seguir funcionando cuando los datos son públicos, verificables y reproducibles por cualquier inteligencia artificial en treinta segundos.
La buena noticia es que cada vez lo tiene más difícil. La mala, que mientras tanto siguen votando sobre nuestros impuestos.
Viva la libertad, carajo.
Café con tu amiga la socialista.
Entre sorbo y sorbo, se queja:
—Me mudo de piso. He pedido presupuesto a empresas de mudanzas y son unos ladrones. ¡700€!
Hace una pausa, triunfal:
—He hablado con el conserje. Me manda a dos chicos sin papeles que hacen chapuzas.
—¿Y cuánto les vas a pagar? —pregunto.
—Unos 100€ a cada uno. Me sale tirado. Y oye, les hago un favor, esa gente necesita el dinero desesperadamente.
La miro a los ojos.
—O sea: se te llena la boca sobre derechos laborales y convenios, pero cuando te toca pagar… contratas en B, por debajo del salario mínimo, a gente vulnerable para ahorrarte dinero.
Se le tensa la mandíbula.
—¡No es lo mismo! Yo no soy una multinacional explotadora. Soy una ciudadana de a pie. El sistema está roto, no es mi culpa.
—No eres Amazon, no.
Pero en cuanto te tocan el bolsillo, te comportas igual que lo que dices odiar.
Tu solidaridad termina justo donde empieza tu cuenta bancaria.
Se levanta, ofendida:
—Eres una facha. No entiendes nada.
Se va antes de que llegue la cuenta. La pago yo.
Por la tarde, sube una foto a Instagram:
selfie con cajas, texto sobre la gentrificación y “las injusticias del mercado”.
La superioridad moral es el deporte favorito de quienes nunca pagan el precio de sus ideales.
Defender a los oprimidos con el dinero de los demás es barato.
La verdadera ética no se ve en una pancarta ni en un tuit,
se ve en cuánto pagas a quien está por debajo de ti cuando nadie te aplaude.
Cuando les enseñas el espejo, no corrigen su incoherencia:
te atacan a ti.
Porque no les duele la injusticia,
les duele dejar de verse como salvadores.
La gente que se murió ayer tenía planes para hoy, café agendado para mañana y un viaje pendiente.
Y uno aca desperdiciando el milagro de estar vivo esperando un fueguito para hablarle.
Hacete el favor y animate, que el tiempo no negocia. Y el mundo es de los audaces.
@IngenieroRata Pues claro. Los dos tenéis que hacer el mismo esfuerzo. Pero si queréis de verdad "el mismo esfuerzo" no significa poner la misma cantidad si no poner el mismo porcentaje de ingresos.
@EnsedeCiencia Si es por cabezoneria ante algo que se pueda solucionar es un error... si estás protegiendote de una relación tóxica es necesario.
Hay gente a la que puedes querer, a la que puedes extrañar pero que sólo te van a hacer daño. Pasar página es necesario.