Les voy a contar la historia de amor más grande y hermosa del mundo:
“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna”. (Juan 3:16)
Descansa en la soberanía de Dios, aceptando que Él tiene el control de los tiempos y de las estaciones de tu vida. Aunque hoy no entiendas el plan, confía en que el Maestro está orquestando cada detalle para tu bien y para que Su nombre sea exaltado siempre.
Una lloradita acompañada de una buena oración donde le entregas todo a Dios, que es el ser que más te ama en este mundo (desde que te pensó) y listo a seguir con el día con la confianza de que en ÉL está todo.
Abrazote a todos y den siempre lo mejor de ustedes que sí cuenta.