> había dejado el área más peligrosa del hospital para ser uno más de los pacientes en período de recuperación.
—Tch —Miller se giró, quedando boca arriba—. Estaba mejor medio-muerto...
—Para. Tu optimismo me hará llorar.
Cuando subió la persiana, la cara de Miller se arrugó suavemente. Lo escuchó protestar, para a continuación echarse la sábana por encima y darle la espalda a la ventana.
—Vamos, arriba. Ya no tienes excusa para esto.
—Soy un enfermo terminal, me merezco dormir.
—Buen intento.
La habitación a la que lo habían trasladado era amplia, de un color verde suave y relajante. Había un televisor en la pared, un ramo de flores frescas y un aire acondicionado cuyo funcionamiento no estaba aún demasiado claro.
Sin que ningún médico tuviera aún respuestas, Miller >
> Necesitamos ayuda, Lewha está herido y ─giró, mirando la sangre reseca de sus dedos─ parece que soy un inútil en este momento. Estamos en un bosque ; algo me dice que sabes cuál ─cogió aire y esnifó por la nariz─ Date prisa, por favor.
< Jazza >
─Sacó el viejo móvil al mismo tiempo que se levantaba del suelo, viéndose obligado a alejarse un poco en busca de cobertura.
Después de un par de tonos, y con la voz agitada, tuvo que dejar un mensaje─ Jazza, soy Micah ─cogió aire y se peinó el pelo hacia atrás─ >
> más de una vida para pagarte esto ─murmuró, notando aún la congoja en el pecho─ Te llevaré a casa... ─le miró por entero. Bajo esa forma no podría─ pronto.
─Aquel gesto simple dijo, de momento, mucho más que una larga explicación. Y aunque fue un gesto que seguramente no ayudase más que el no hacerlo, Micah se vio quitándose la chaqueta para dejarla sobre una (desgraciadamente) pequeña proporción del lomo del felino─ Necesitaré >
Hija de puta... ─escupió con veneno, antes de apartarla de un empujón para seguir la deshonrosa estela que habías seguido el felino hasta el suelo del bosque. Se arrodilló a su lado, observando con dolor las heridas abiertas que restaban de aquella tortura─ ¿Lewha...? >
> entre la gigantesca boca del felino y la bizarra anatomía de la bruja─ ¡Basta! No te dejaré seguir con esto. Miller es mi responsabilidad, y si es verdad se puedes ayudarle entonces pagaré con lo que sea. Así que échale imaginación.
Podrías simplemente cortarlo ─le sugirió con un talante ya escaso, mientras se incorporaba del suelo e ignoraba el punzante dolor por encima de la nuca. Trastabilló hasta volver a acercarse al León, al que le posó una mano sobre el costillar antes de volver a interponerse >
> respecto el dolor ya le trepaba por la espalda y la parte posterior de la cabeza. Un lío de madera y cristal bailó en el suelo, bajo sus manos, y un quejido vibró en su garganta cuando trató de incorporarse─ Debe de haber otra forma...
─La facilidad con la que le había alzado los pies del suelo logró tensarle los hombros, pero la satírica risa que salió de aquella boca putrefacta hizo que aquel sentimiento de incomodidad se volviera algo ridículo. No obstante, antes de poder expresar cualquier opinión al >
> león hasta colocar el brazo sobre su cabeza, en una actitud similar, aunque no pudiendo abarcarle, a la que Lewha había tenido con él minutos antes─. Si esto es por Miller, ¡yo también pagaré! ─soltó lo que le parecía más justo, aunque no quizás lo más inteligente en una >
... ─el olor y el sabor a óxido le hizo ser cruelmente consciente de que aquello pasaba de verdad, y pasaba justo delante de él. Algo dantesco y que no tenía por qué ocurrir─ ¡Para! ─exclamó aquella vez ante el sadismo descarado de la bruja, esquivando la enorme pata del >
> la confusión paralizara aún sus sentidos, los ojos se le abnegaron en lágrimas y los labios le temblaron lentamente. Si aquello era Lewha... Si alguna parte de Lewha seguía allí, el mal rato que estaba pasando era única y exclusivamente por él. Así pues, con un valor >