A ellos que muchas veces nos miran por encima del hombro. Que nos llaman “sudacas”. Por eso este partido trasciende el fútbol. Es una reivindicación. Es demostrar que aunque nuestro país tenga menos recursos que muchas potencias europeas, hay algo que el dinero no compra: el corazón.
Esa entrega, esa pasión y esa forma de vivir cada es lo que nos distingue. Es ahí donde los argentinos demostramos de qué estamos hechos.