Muchas veces la gente siente que ha “fracasado” por volver a casa de sus padres y sé que es egoísta pero cada vez que veo algo así solo puedo pensar en qué afortunados quienes tienen un hogar donde volver si todo sale mal.
Hay algo que quizá Dios quiere enseñarte hoy: no todos los días necesitan tener algo extraordinario para ser una bendición. Despertar, tener alimento, escuchar la voz de alguien que amas, regresar a casa, poder respirar, caminar, reír o sentarte unos minutos en paz parecen cosas
Amigos, se los digo con inmenso cariño: disfruten la vida. No se amarguen. Sean amables, sonrían, abracen a su gente querida. Expresen el amor y la amistad que sienten. No pierdan tiempo en peleas que no valen la pena. La vida no es mañana ni después. La vida es este momento. Justo ahora.
Un buen día también puede verse así: no te duele nada, respirás bien, tenés apetito, tu digestión está en paz, pensás con claridad y tu cuerpo tiene energía para llevarte a donde querés ir.
Parece un día normal, pero qué privilegio que todo esté bien. 🤍
No cualquier hombre está preparado para ser amado por una mujer que es inmensamente amada por toda su familia, que es infinitamente consentida por sus papás y que es completamente admirada por todos los que la rodean.
Hoy fui a misa y el padre dijo algo que me encantó:
“Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios”.
Y creo que nunca debemos olvidar eso. No solo aplica para las personas, también para las parejas, amistades, trabajos, decisiones y todo aquello que llega a nuestra vida.
Lo que viene de Dios te suma, te da paz y te acerca a quien realmente quieres ser.
Señor, cuando tenga la tentación de mirar todo lo que me falta, enséñame a reconocer también todo lo que ya me has dado. Y cuando me decepcione la vida que imaginé, dame la valentía de abrazar la vida que tú estás construyendo para mí. ❤️🩹
Yo sé que a ustedes les gusta odiar y la venganza eterna, pero no se imaginan lo hermoso que es que tu cerebro borre del sistema y dé por muerta a la gente que fue una mierda