No parece una zona especialmente elitista de Japón, sino todo lo contrario. Lo que me sorprende es que una niña de esa edad vaya sola al colegio, al igual que muchos de los que leéis ibais, pero vuestros hijos no. Hemos jodido bien todo, muy bien.
EL DERECHO DE PERNADA: VAMOS A ACLARARLO DE UNA VEZ.
El derecho de pernada, el supuesto privilegio del señor feudal a pasar la primera noche con la novia de su siervo, es de esos asuntos que reaparecen una y otra vez y se han quedado clavados en el imaginario popular como emblema de la barbarie medieval. Y no es un tema que se cierre de un plumazo, porque ni se sostiene tal como lo pintan ni vale despacharlo con un "eso nunca existió" y punto, pues detrás del mito hay elementos reales que se prestan a confusión. Voy a ponerlo todo sobre la mesa y separar lo que hay de lo que no hay.
Empiezo por lo que no hay. No existe ni una sola ley feudal que conceda al señor el derecho a desvirgar a la novia de su siervo, ni prueba sólida de que ese coito llegara a ejercerse como costumbre. Lo demostró Alain Boureau en el estudio de referencia, como derecho a yacer con la novia es un mito, y casi toda la supuesta evidencia se deshace al examinarla. Y la leyenda lleva setecientos años viva porque cada época la usó a su medida: en la Baja Edad Media los partidarios de la monarquía la agitaron contra los señores locales, y luego la Ilustración y el siglo XIX la convirtieron en arma contra el feudalismo y contra la Iglesia, de 'Las bodas de Fígaro' a 'Braveheart'.
Como tópico es además antiquísimo, y siempre sirve para lo mismo, pintar de bárbaro al de enfrente. Ya estaba presente en Gilgamesh, lo contó Heródoto de una tribu líbica, Heráclides Póntico de la isla de Cefalonia, Valerio Máximo de un motín de esclavos en Volsinii, y se atribuyó al emperador Maximino. Repetido de cultura en cultura, es más tópico literario que dato real.
Lo que sí hay.
Por un lado, una base fiscal real: el siervo pagaba al señor una tasa por casarse, sobre todo si tomaba esposa fuera del señorío, lo que en la documentación europea aparece como 'merchet', 'formariage' o 'culagium'. Era el señor cobrando por autorizar la boda, no metiéndose en la cama, y ese pago, mal leído siglos después, es con toda probabilidad lo que se sexualizó en la leyenda.
Por otro, un gesto simbólico de dominio que en Cataluña sí está documentado y, además, abolido por escrito. Entre los malos usos que pesaban sobre los payeses de remensa de la Cataluña Vieja figuraba el 'dret de cuixa', y lo suprimió Fernando el Católico en la Sentencia Arbitral de Guadalupe, dictada en el monasterio extremeño el 21 de abril de 1486, que cerró las guerras remensas y permitió redimirse pagando sesenta sueldos por masía. El propio texto que lo prohíbe lo describe como pretensión de algunos señores y en clave de gesto: la noche de bodas el señor subía al lecho y pasaba por encima de la novia «en señal de senyoría». No es la violación del cine, es un rito de humillación de un poder que, cuando se le estrechaban las diferencias con el campesino, marcaba quién mandaba y es un caso puntual y considerado como abuso por su entorno. Su antecedente pudo estar en el 'Beilager' germánico, el derecho, al parecer simbólico, del jefe a acostarse con la recién casada o a cobrar por ello.
No todos los historiadores lo dejan en símbolo. Frente a Boureau, el medievalista Carlos Barros sostuvo que tras el rito hubo abuso real en casos concretos, con documentos catalanes que hablan de «cópula carnal» en una ordenanza de 1479, de unión «contra su voluntad» en 1488, «carnalmente» en 1489 y de «forçar» en 1504. No prueban un derecho codificado, pero sí que el poder señorial pudo amparar violaciones sueltas, cosa distinta de un privilegio general.
Así que, puestos a aclararlo, esto es lo que podemos decir. No hubo derecho feudal a desvirgar a la novia, ni ley que lo recogiera ni costumbre probada de ejercerlo. Sí hubo una tasa real por casarse, un gesto simbólico de señorío que Cataluña abolió por escrito en 1486, y un debate abierto sobre abusos sueltos.
Imagen generada por IA.
Bibliografía recomendada en los comentarios.
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