Com a volta do Lamas, são 15 casas gastronômicas (bares, restaurantes, padarias e afins) com mais de 100 anos em funcionamento no Rio de Janeiro.
1860- Casa Cavé
1874 - Café Lamas
1884 -Rio Minho
1894 - Confeitaria Colombo
1898 - Aurora
1903 - Nova Capela
1906 - Casa Paladino
1907 - Armazém São Thiago
1907 - Armazém do Senado
1907 - Bar Brasil
1907 - Leiteria Mineira
1909 - Bar do Jóia
1913 - Casa Urich
1913 - Padaria Bassil
1921 - Amarelinho
A próxima é a Confeitaria Imperial, de Botafogo, que faz 100 em 2027.
Tô tocando uma pesquisa que quero divulgar em breve dos 100 estabelecimentos mais antigos do Rio. Ainda em finalização, mas são 99 "idosos", com mais de 60, em todas as zonas da cidade. Pretendo terminar antes do 100° chegar à maioridade.
Conhece algum no seu bairro? Fundado antes de 1967? Me manda pra eu checar se está na lista.
O critério é continuidade histórica da casa: aceita mudança de proprietário ou endereço e fechamentos temporários seguidos de retomada. Não entram negócios definitivamente fechados, restaurantes novos instalados em prédios antigos nem restaurantes que apenas herdaram a idade de clubes ou instituições.
El neón azul de El Brillante sigue encendido frente a la estación de Atocha como un faro para los náufragos del asfalto. Quien es de Madrid, o quien ha hecho de esta ciudad su casa, sabe que cruzar esa puerta acristalada es hacer un viaje al centro de nuestra memoria colectiva. Sin embargo, la capital se nos está volviendo un espejo impersonal. Las grandes marcas de comida rápida y las franquicias clónicas se han apoderado de las esquinas más castizas, imponiendo una homogeneidad que asusta. Nos dejamos llevar por las modas globales, olvidando que la identidad de un pueblo se defiende en el plato. Al igual que el taco define a México, la arepa a Venezuela o el ceviche a Perú, España es tierra de bocadillos. Es nuestro patrimonio cultural, humilde y directo, y perderlo frente a menús prefabricados en cajas de cartón sería perder nuestra propia alma.
Nació en 1952, cuando Atocha era el embudo por el que entraba media España en busca de un futuro. Desde entonces, el bar ha acumulado curiosidades que forman parte de la antropología madrileña. Antiguamente, los suelos de El Brillante aparecían cubiertos de servilletas de papel arrugadas y palillos; no se barría a propósito durante las horas punta porque ese aparente desorden era el signo inequívoco de una afluencia masiva y de que allí se servía buen género. Aquel bullicio inspiró a novelistas y cineastas que retrataron el pulso real de la calle, inmortalizando el bar en la cultura popular. En el epicentro de aquel caos controlado resonaba la mítica frase: «¡Pasen al fondo, que hay sitio!». Ese grito de los camareros era una declaración de hospitalidad. En Madrid siempre hay sitio para uno más, venga de donde venga, sin importar su origen ni su destino.
Hoy las cosas han cambiado un poco. El paisanaje se ha transformado y la clásica chaquetilla blanca con galones de los camareros ha dado paso a un uniforme azul, adaptándose a los nuevos tiempos. Pero la esencia permanece intacta: en un rincón de la barra sigue firme ese grupito incombustible que pide sus calamares para llevar, envueltos en el mítico papel que se empapa de aceite de camino a casa. El Brillante resiste como una trinchera frente al Madrid del postureo y los filtros de Instagram. Vivimos tapados por la pose de restaurantes clónicos y de influencers que saturan los buzones de los locales exigiendo cenar gratis a cambio de una publicación. Nos hemos vuelto esclavos de la estética del plato con luces LED y plantas de plástico artificiales, olvidando el valor de lo auténtico.
Por eso, parar un momento en esta barra es un ejercicio necesario de salud mental. Es sentarse a recordar quién eres, de dónde vienes y qué haces ahora en esta centrifugadora urbana. ¿Quién no ha terminado una noche de fiesta buscando el refugio de su chocolate con churros tempranero, para luego regresar a mediodía a por el bocata de calamares? Ese tránsito, sin culpas ni transiciones, es el menú degustación más honesto que existe. La crítica constructiva no busca maltratar las propuestas de fuera, que tienen su espacio, sino advertir del peligro de olvidar al cliente de siempre. El Brillante debe cuidar el mimo al paisano para no convertirse en un decorado turístico. Si dejamos que las franquicias sepulten estas tabernas, nos quedaremos sin raíces. La próxima vez que sigas una tendencia de internet, párate un segundo, entra a por un bocata y recuerda que el verdadero lujo de Madrid siempre ha sido su bendita sencillez.
#sedcuriosos
@LazyNoumena@apokolokyntosis You're completely wrong there. North is majorly formed by descendants of the longest slave regime in the Americas. The elite there is tiny went almost bankrupt in the early 1900s.
¿Picar unas albóndigas en tomate y unas huevas de merluza en una tienda-museo de motos?
Todo es posible en Cádiz!
En “La tienda de Pelayo”, a un paso de la catedral.
Drove 2.5hrs from Madrid to Ávila, mostly through burnt scrubland. Now in Comando G's famous Rumbo al Norte vineyard, which looks more like a sculpture park!
@PhilippeRegol Con la cantidad de rusos y ucranianos que hay en la ciudad y lo acostumbrados que están con la cocina georgiana, seguro que será un éxito. Ya hay otros georgianos, como el Supra, que viven llenos.
@javimunoglez@Bonbibendum Sí sí, muy superior a Tokio, Bangkok, Lima, CDMX, Londres, pero vamos. Se traduce en el alto numero de 3 estrellados en la ciudad. 🤣🤣