cien mil escarabajos se quedaron en mi clavícula tras tu marcha, verdes brillantes tan tristes por tu adiós; murieron como yo y después desaparecieron como tú.
no hay cosa que me de más asco que identificar a una persona hipócrita. no amigo, aunque actúes como alguien que no mata ni a una mosca yo sé que tus intenciones son horribles. por eso ya solo les sigo la corriente.