Es descorazonador. Que millones de personas desconozcan lo que supone lo que hoy se está aprobando en Bruselas.
Es flipante. Que sea el PP Europeo quien lo estimule.
Es irritante. Que lo hagan retorciendo la normativa parlamentaria.
Es insultante. Que se excusen en los niños.
Es indignante. Que las ausencias cuenten como votos a favor. Que quien no viaje a Estrasburgo en la votación esté aprobando la ley.
Es cínico. Que se haya elegido el último día de sesión antes del receso de verano, cuando medio hemiciclo ya tiene la maleta hecha.
Es grave. Que para frenar el texto haga falta una mayoría absoluta de 361 votos, y para colarlo baste con vaciar la sala.
Es revelador. Que cuando un Parlamento pierde una votación, la respuesta no sea aceptarla, sino cambiar las reglas hasta ganarla.
Es preocupante. Que el cifrado de extremo a extremo, la última frontera real de la privacidad, dependa hoy de un truco de calendario.
Es paradójico. Que se cite la protección infantil mientras las propias organizaciones de infancia digital piden que la prórroga corrija antes las carencias legales, no que se apruebe tal cual.
Es sintomático. Que el propio Supervisor Europeo de Protección de Datos avise de que cualquier renovación debe evitar el escaneo general e indiscriminado, y que ese aviso no frene nada.
Es oportunista. Que el texto que hoy se vota sea exactamente el mismo que el Parlamento rechazó hace meses, sin una coma de cambio, solo con el envoltorio procesal distinto.
Es un puente. Que esta prórroga temporal, la 1.0, sea precisamente la vía que se usa para mantener con vida el debate del Chat Control 2.0 permanente, el que sí obligaría al escaneo.
Es alarmante. Que la excepción se plantee ya no hasta mañana, sino hasta 2028, dos años de margen para normalizar lo que en marzo se consideró inaceptable.
Es temerario. Que se use un procedimiento de urgencia reservado para emergencias reales con el único objetivo de esquivar el resultado de una votación anterior.
Y es, sobre todo, un aviso. De lo fácil que resulta legislar sobre la intimidad de 450 millones de personas cuando se elige bien el día en que nadie mira.
Nunca de rodillas. Sea contra quien sea. Da igual.
Seguimos… https://t.co/fZmFj7VMd0
Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad.
Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día.
Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto a recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel.
Lo superé. Después apareció una lesión en el isquio, que volvió a ponerme a prueba. Una vez más dejé de sonreír, pero tampoco iba a detenerme.
Ayer me provocaron una nueva lesión tras una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que atravesaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria.
Pero esto tampoco me va a detener. Sé que Dios tiene un plan para mí y seguiré luchando hasta el último instante para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías.
Gracias de corazón a todos por vuestros mensajes de apoyo.
La historia no ha acabado nos vemos en los antes posible en este mundial
Adultos de 35 años que comen como un niño de comunión
No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan:
“Uy, yo cebolla no.”
“Pimiento tampoco.”
“Eso verde quítamelo.”
“¿Tiene trocitos?”
“Es que la textura…”
Y encima lo hacen con cara de superioridad:
“Es que yo soy muy especial para comer.”
No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales.
Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa.
https://t.co/bD9EKV0TVv
Que un proyecto sea éticamente superior no significa que se pueda realizar materialmente con un resultado ético aceptable.
Eso pasa con la inmigración.
Acoger, abrir los brazos, ser solidario: una postura éticamente superior. Pero que los "acogidos" terminen en condiciones materialmente nefastas, en infraviviendas, o trabajando en régimen abominable, o pidiendo en la calle, o compitiendo por las ayudas sociales con españoles pobres, como finalmente ocurre, es una realización material del proyecto éticamente superior que resulta éticamente inaceptable.
Este es el problema. Mucha gente parece que no se entera. Se quedan en el principio ético del proyecto (y se desentienden de la realización) o se recrean en la realización (y se desentienden del proyecto).
Jon se ha marchado porque ha conseguido acallarlo la izquierda intelectualmente impotente y socialmente inquisidora. Pero recordad que tenéis disponible su trabajo en esta web. Usadlo para combatir los bulos antieconómicos de quienes lo han echado ha conseguido echarlo https://t.co/cb5AjYmely
La televisión pública TVE presenta un documental sobre el apagón que no es más que un ejercicio de exculpación de Red Eléctrica de España, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y del Gobierno, en el marco de una política energética condicionada por decisiones ideológicas y no técnicas.
El tráiler del documental titulado ’Se nos ha ido de las manos’ pone en primer plano a representantes del lobby renovable, con un evidente conflicto de intereses, que reducen todo a un mensaje simplista, casi infantil, y desvían el foco de lo que realmente falló. Nadie serio sostiene que la culpa sea de «las renovables». El problema fue otro.
Los audios filtrados entre técnicos del sistema y operadores, que Red Eléctrica no quiere que se hagan públicos, son especialmente reveladores. En ellos se describe la dificultad de gestionar una proporción elevada de generación variable sin suficiente respaldo firme, con referencias explícitas a la falta de nuclear en el sistema en momentos determinados. No es un debate teórico, es la operativa real en situaciones críticas y bajo tensión.
El sistema se operó durante muchos días con una proporción insuficiente de potencia firme frente a generación variable. Lo sabemos todos en el sector eléctrico, incluso los participantes en el documental. La potencia firme es la que puedes programar y que aporta estabilidad cuando la necesitas, como la nuclear, los ciclos combinados de gas y la hidráulica gestionable. La generación variable depende del recurso en cada momento, como la eólica y la solar.
Cuando esa relación se desequilibra, faltan inercia, control de tensión y capacidad de respuesta rápida, que es lo que mantiene la estabilidad de la red. Por eso, desde el apagón, Red Eléctrica opera en modo reforzado, con más potencia firme programada y más restricciones técnicas para sostener el sistema. Es una operación más conservadora que encarece el precio de la electricidad, pero aumenta la seguridad. Ese cambio es un reconocimiento tácito y una prueba de que antes del apagón faltaba potencia firme.
A esto se suma un fallo de diseño que se arrastra desde hace años. Red Eléctrica de España ya había advertido de la necesidad de reforzar los requisitos de control de tensión en renovables, pero la CNMC no adaptó la normativa. Tras el apagón se introdujeron cambios para exigir mayor capacidad de control, pero el sistema sigue operando en modo reforzado. Eso indica que la corrección llega tarde, que su despliegue no es inmediato y que, incluso así, no sustituye completamente el papel de la potencia firme.
La CNMC ha reaccionado abriendo decenas de expedientes sancionadores a múltiples agentes del sistema, incluidas centrales nucleares. Todo apunta a un movimiento que tarta de diluir responsabilidades y desplazar el foco. Muchos de esos expedientes previsiblemente se cerrarán sin consecuencias dentro de meses, cuando el impacto mediático sea inexistente. Aunque yo me encargaré de recordarlo.
El Gobierno adoptó una posición defensiva desde el primer momento. Fue el propio Pedro Sánchez quien afirmó que el apagón no fue culpa de las renovables y que la nuclear no lo evitó, obviando que más del 50% del parque nuclear estaba parado con autorización de Red Eléctrica, y fijando así el marco ideológico del debate desde el inicio. Ese énfasis no responde a una acusación técnica dominante, sino a la necesidad de proteger una política energética concreta de «apostarlo todo al verde».
La responsabilidad no es difusa, recae en quien opera la red, en quien regula y en quien fija las directrices. Red Eléctrica debía garantizar la seguridad de suministro, la CNMC debía establecer tiempo los requisitos técnicos, y el Gobierno es quien define la orientación de la política energética bajo la que se toman esas decisiones tan temerarias.
Lo que ocurrió este fin de semana en La Sexta es un retrato perfecto de cómo funciona la España Sanchista.
Un joven del PP (otro partido socialdemócrata patrio) dice que un trabajador con 18.000 euros paga el triple de IRPF desde que Sánchez llegó al poder. Los tertulianos se ríen. La cadena lo titula como un “ejercicio de imaginación”. Los políticos de izquierda lo amplifican encantados.
Problema: el chaval se quedó corto. No es el triple. Es el cuádruple.
Los números los elaboró Juan González @Jongonzlz , ingeniero, uno de los mejores divulgadores económicos en la actualidad con permiso de @juanrallo .
Son cálculos simples, públicos, verificables. Un salario real de 18.000 euros de 2026 equivalía en poder adquisitivo a 14.290 euros en 2019.
Aplicando la ley del IRPF, en 2019 ese trabajador pagaba 124 euros. En 2026 paga 623. Cuatro veces más. Sin que nadie haya votado una subida formal de impuestos. Solo por no deflactar la escala.
Juan González pasó el domingo entero llamando a la puerta de cada tertuliano, de cada político que había amplificado la mentira. Les pedía una sola cosa: si los cálculos están mal, dime dónde.
Respuestas rigurosas recibidas: cero. El único que respondió fue un tal Santi Rivero, diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid, para insultarle sin un solo argumento sobre el fondo.
Este mismo diputado votará en el parlamento si deflactar o no el IRPF. Sin entender qué es deflactar. Sin saber que sus votantes pagan cuatro veces más impuestos reales que en 2019.
Y los medios, en vez de señalar a los que mienten, señalaron al que decía la verdad.
Esto no es un debate sobre fiscalidad. Es un debate sobre si la mentira organizada puede seguir funcionando cuando los datos son públicos, verificables y reproducibles por cualquier inteligencia artificial en treinta segundos.
La buena noticia es que cada vez lo tiene más difícil. La mala, que mientras tanto siguen votando sobre nuestros impuestos.
Viva la libertad, carajo.
El nivel de incompetencia, desidia, estupidez, lerdismo y 200 cosas más que podría decir que hemos alcanzado como comunidad de conductores es insuperable. Llevo 30 años pendiente de lo que pasa en la carretera y estamos en el nivel más bajo e insufrible de la historia. La @DGTes ha hecho su trabajo impecablemente bien.