Gabriel García Márquez decia:
Si usted ya llegó a los sesenta, deje de contar las monedas y empiece a contar los momentos.
Porque mientras usted sigue ahorrando “por si acaso”, los “por si acaso” andan afilando el colmillo, esperando su cansancio para disfrutar lo que usted no se permitió.
Ya trabajó, ya crió, ya sufrió.
Ahora es su turno de mirar el amanecer con calma, de comprarse lo que siempre postergó, de tomarse el café más caro sin culpa y con sonrisa.
No se meta en negocios locos ni se deje convencer por el hijo “emprendedor” que siempre tiene una “gran idea” y ninguna factura pagada.
Y por favor: no viva con sus hijos. Visítelos, abrácelos, pero conserve su puerta y su paz.
No cargue con los problemas de nadie. Los nietos son para reír, no para criar; los hijos, para amar, no para mantener.
A esta edad, cuide su cuerpo, pero más su ánimo. No hable tanto de las enfermedades ni de las pastillas; hable de viajes, de canciones, de recuerdos bonitos.
Y si alguien le dice que “ya no sirve para nada”, sonría con elegancia… y piense que esa persona todavía no entiende lo que es llegar lejos sin deberle nada a nadie.
Ría, viva y deje que el resto se amargue por gusto.
Usted ya ganó: sigue aquí, en pie, con historia y con estilo.
¡Y eso es realmente un privilegio!
A Rafael León no lo acusan de esconder delincuentes, ni de ayudar a huir a nadie, ni de borrar pruebas. Lo acusan de algo mucho más grave: de no avisarle al Estado lo que sabía como periodista. La Fiscalía sostiene que, como llegaba antes a cubrir hechos violentos, entonces “sabía” del delito y debió denunciarlo. No hacerlo, dicen, es encubrimiento. Así, informar se convierte en sospecha y tener fuentes se vuelve un riesgo penal.
Esta lógica es demoledora. El encubrimiento exige ayudar a un criminal, no ejercer el periodismo. Pero aquí el “delito” no es actuar, sino no comportarse como policía. Se castiga la rapidez, el oficio, la experiencia. Se pretende que el reportero sea informante del poder y no vigilante del poder. Bajo ese criterio, cualquier periodista que cubra seguridad puede ser acusado simplemente por hacer bien su trabajo.
Por eso este caso es tan peligroso. No necesita condena para censurar: basta una carpeta, un juez que avale inferencias y una “medida cautelar” que lo encierre por un año en su casa. El mensaje es brutal: puedes informar, pero solo si llegas tarde y no incomodas. Hoy es Rafael León. Mañana puede ser cualquiera. Defenderlo no es un favor personal: es defender el derecho de todos a estar informados.
La decadencia de Mexico, el dinero de nuestros impuestos ya no se usa para atender los servicios que da el estado , se usa para comprar votos.
Esto es en San Mateo Atenco ,
Para el deterioro no hay límites.
🚨| ÚLTIMA HORA: Sylvester Stallone da otro DURÍSIMO GOLPE al Lobby LGBTIQ+ y se une a Clint Eastwood y Mel Gibson contra la cultura ‘woke’ y dice que tiene una lista de actores progres con los que no trabajará jamás. ¿Apoyas estas palabras de este afamado actor?