Escuché con atención el discurso completo de Cayetana Álvarez de Toledo. Y sí, es un ejercicio de ignorancia conceptual profunda envuelto en retórica brillante y aplausos de salón. Sorprende o mejor dicho, no sorprende que un político mexicano con pedigree institucional lo recomiende como brújula. Se entiende de dónde viene el entusiasmo: del mismo ecosistema que lleva años coordinando elogios a “gachupinas de poca monta” para dictar lecciones de soberanía en tierra ajena. ¿Aún creen que México es colonia y que no nos damos cuenta de la operación mediática-orquestada de estos días?
La señora española llega invitada por Grupo Salinas (en plena disputa fiscal con el Estado mexicano, por cierto) a explicarnos que los verdaderos enemigos de nuestra soberanía no son potencias externas ni agravios históricos, sino el crimen organizado, el “populismo autoritario” y la “mentalidad de dependencia”. Bonito truco: reducir la soberanía a un problema de “monopolio de la fuerza” mientras se ignora que ese monopolio se erosionó precisamente bajo décadas de políticas que ustedes defendieron o administraron: desregulación, tratados asimétricos, captura de instituciones por intereses privados y una dependencia económica estructural que no inventó Morena.
Cayetana habla con solvencia de lo que no le duele en carne propia. México no necesita que una diputada del PP venga a recordarnos que el narco es un cáncer, eso lo sabemos los que vivimos aquí, no los que lo visitan en gira de conferencias. Lo que falta es rigor histórico y conceptual: la soberanía no es solo control territorial frente al crimen; es capacidad real de decisión nacional frente al capital transnacional, las presiones comerciales de EE.UU. y las élites locales que venden el país por partes mientras recitan himnos liberales.
Usted, Enrique, que viene de una familia que gobernó en tiempos de neoliberalismo rampante, debería saberlo mejor. Replicar esto como gran revelación no es patriotismo; es orfandad intelectual y ética. Los mexicanos vemos claramente la coordinación: ensalzar a la extranjera para inmolar cualquier intento de soberanía popular que moleste a ciertos intereses. No somos idiotas. No estamos en 1521.
México puede y debe cambiar de rumbo, pero sin tutelas externas ni lecciones de quienes aplauden desde el palco mientras el país resuelve sus contradicciones internas. Que por México no quede, dice ella. Que por México no queden los que siguen viendo en cada crítica interna una oportunidad para invitar al de afuera a dar cátedra.
Con rigor y sin complejos de inferioridad colonial.
A su edad aún es tiempo de sentarse a leer un buen libro de historia. Tiempo lo tiene. Usted decide. La conciencia invenciblemente errónea no existe. Principios básicos de ética moral.
Un consejo para Salinas.
Ve a un pueblo pescador. A otro agricultor. Mira a miles de personas entrando al cajero del Banco del Bienestar para cobrar sus ayudas sociales.
Ahí están los millones de votos.
No en salones de piso de mármol y en X.
Lo que está en disputa es el control de la OEA y su adscripción al proyecto ultraconservador, que busca imponer una visión unilateral, basada en la coacción,el chantaje y la fuerza de un nacionalismo supremacista,que históricamente ha demostrado su fracaso https://t.co/oy5A9VWg8H
Les venden armas, les compran toda "la merca" y su sistema bancario les lava miles y miles de millones al año...
Pero acá los fachos dicen que: "Estados Unidos quiere combatir al narco"
Pensamiento colonizado y retorcido.
Pura ignorancia.
@agraybee When the Imperial officer says “it’s an older code but it still checks out,” what is the point of introducing new codes if the old ones still work? Terrible security infrastructure.