River lo hizo de nuevo: abrazó su destino de vanguardia y levantó el coliseo más imponente de Sudamérica. Y de paso les dejó un quilombo en el bocho importante. Al transformar el Monumental en el futuro, los dejamos desnudos, atrapados en una disonancia cognitiva que ya es caso de estudio.
Hoy el hincha de Boca vive un calvario mental.
• El verso para afuera: Esa mística de cartón de la Bombonera que "late" y es "única".
• La realidad por dentro: Una desesperación dirigencial y social por ampliarla, reformarla o jubilarla.