Gaming journalist: Asha… c‑could you maybe apologize for taking Kojima from PlayStation…please?
Asha: No 😆
Holy Aura Sharma 😍
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Es curioso: cuando uno analiza la historia sin pasiones enfermizas ni nacionalismos estúpidos, resulta que Benito Juárez fue, tal vez, una de las peores cosas que le pudieron suceder a México. Fue precisamente durante esos años cuando se estaba definiendo el futuro de muchas de las naciones que hoy son potencias mundiales y cuyos ciudadanos disfrutan de algunos de los niveles de vida más altos del planeta.
México podría haber estado entre esas naciones. Es un país con recursos de sobra para haberlo logrado. Sin embargo, fue Juárez quien, en buena medida, hipotecó el futuro del país y comenzó a desmantelar las bases de una posible prosperidad. Después, la narrativa nacionalista construyó alrededor de su figura una verdadera mitología y lo convirtió en héroe nacional.
Por otro lado, Porfirio Díaz, quien hoy es presentado como el gran villano de nuestra historia y que, desde luego, tampoco fue ningún santo, fue quien al menos durante algunos años consiguió poner a México a la vanguardia y devolverlo a una senda de modernización y prosperidad.
Sin embargo, algo parece existir en México, una especie de maldición: cada vez que las cosas parecen finalmente tomar un buen rumbo, una parte de la sociedad termina exigiendo regresar a la decadencia, a la destrucción y al fracaso.
Tal vez el problema no sea la falta de recursos, de talento o de posibilidades. Tal vez sea nuestra incapacidad para aprender de la historia.
En Chihuahua hicimos lo que ningún otro estado del país se había atrevido a hacer: establecer en nuestra ley que una elección se anula si en ella interviene el crimen organizado, y que no puede competir quien tenga vínculos con la delincuencia.
No fue una ocurrencia. Fue una respuesta a lo que hemos visto pasar en México: estados enteros donde el narco decide quién se registra, quién compite y quién gana. Donde la gente vota, sí, pero la elección ya estaba decidida por quien tiene las armas.
Chihuahua dijo: aquí no.
Y lo dijimos juntos. Esa reforma la votaron a favor todas las fuerzas políticas del Congreso del Estado. Todas, menos Morena.
Morena votó en contra. Y cuando no le alcanzaron los votos para frenarla aquí, acudió a la Suprema Corte para pedir que se invalidara.
Ese asunto se resuelve mañana martes 29 de septiembre. Está en la lista pública del Pleno: cualquiera puede consultarlo.
Lo que está en juego no es un artículo de una ley estatal. Es si un estado de la República puede defender sus elecciones del crimen organizado. Es que el voto se decida en las urnas y no en los cuarteles del crimen.
Estaremos muy pendientes de lo que resuelva la Corte, porque proteger el voto de los chihuahuenses no es una opción para este gobierno: es una obligación.